CFA advierte que deuda pública superará el 45% del PIB y desestima inconsistencias en cifras fiscales del gobierno de Boric
El Consejo Fiscal Autónomo afirmó que "el país enfrenta un desafío fiscal de naturaleza estructural, cuya solución requerirá de medidas permanentes, monitoreables y creíbles”. De hecho, agregó que "es necesario avanzar con la materialización de medidas correctivas adicionales" en materia fiscal.
La situación fiscal del país sigue en una posición de estrés. Y si bien el gobierno actual delineó su ruta fiscal donde estableció que se llegará al 2030 con un balance estructural de -1,5% del PIB y la deuda en 45% del PIB. Esas perspectivas fueron puestas en duda por el Consejo Fiscal Autónomo (CFA).
En el Informe semestral sobre el ejercicio de sus funciones, el Consejo advirtió que para 2026 las presiones de gasto son superiores a los recortes implementados por el Ejecutivo, y que persisten algunos riesgos en las proyecciones de ingresos.
De esta forma, el CFA señaló que “los resultados fiscales recientes dan cuenta de un deterioro persistente del Balance Estructural (BE)”, agregando que es necesario avanzar con la materialización de medidas correctivas adicionales, en línea con lo anunciado por el Ejecutivo para dar cumplimiento a la meta de BE para 2026.
En específico, el Consejo remarcó que la Dipres proyecta para 2026, incorporando medidas correctivas, un déficit estructural de 3,7% del PIB, pero que cambia a 2,8% del PIB al utilizar la nueva propuesta de metodología para el cálculo del BE. Y destacó que el déficit estructural de 2,8% del PIB proyectado por la Dipres para este año “se ubicaría por sobre la meta anunciada por el Ministerio de Hacienda de 2,6% del PIB para 2026, compatible con dicha metodología”.
Además, el CFA sostuvo que “en las últimas dos décadas se observa un deterioro persistente de la posición estructural de las finanzas públicas, que se origina en compromisos legales de gasto adoptados bajo supuestos sobre recaudación tributaria que terminaron siendo optimistas, lo que refuerza la necesidad de medidas correctivas de carácter permanente”.
En cuanto a las proyecciones de ingresos fiscales, el CFA indicó que, si bien se corrigen hacia escenarios más conservadores, aún persisten algunos riesgos.
En ese sentido, valoró la corrección prudencial de la recaudación asociada a la Ley de Cumplimiento Tributario (LCT). No obstante, señaló que persisten riesgos asociados, al menos, a dos aspectos: a la reversión del Impuesto Sustitutivo de Impuestos Finales (ISIF) -que adelanta recaudación desde ejercicios futuros- y a la menor recaudación de ingresos producto de un menor dinamismo de la actividad económica, considerando los recortes en las proyecciones de crecimiento para 2026 de diversos organismos internacionales y del Banco Central de Chile.
Asimismo, el Consejo advirtió: “Las presiones de gasto, reconocidas en el propio IFP1T26, resultan superiores a las iniciativas de recorte anunciadas por el Ministerio de Hacienda”.
De esta forma, el CFA aseguró que el Ejecutivo ha implementado medidas de reducción de gasto relevantes y anunciado otras adicionales, pero que “estas resultan inferiores a las presiones reconocidas en el propio Informe de Finanzas Públicas del Primer trimestre del 2026 asociado a mayores obligaciones legales de carácter ineludible -principalmente asociadas a gasto en personal-, otras presiones de mayor gasto, concentradas principalmente en salud y mayor gasto por intereses”.
Deuda al alza
En cuanto a la deuda bruta, el CFA advirtió que tanto las proyecciones de la Dipres como las suyas indican que, de no adoptarse medidas adicionales, esta superaría el nivel prudente del 45% del PIB dentro del periodo 2027-2030.
En detalle, la Dipres proyecta una deuda bruta que mantendría una trayectoria ascendente que sobrepasa el nivel prudente en 2028 (45,4% del PIB) y alcanza 46,5% del PIB en 2030. Y en las proyecciones del CFA, dadas a conocer en este informe, en el escenario base la trayectoria central de la deuda sería creciente, superando el nivel prudente y alcanzando un máximo de 48,0% del PIB en 2033.
Además, “en dichas proyecciones, al incorporar la variabilidad normal de los supuestos en que estas se basan, la probabilidad de superar el nivel prudente se acercaría a 50% en 2028”, señaló.
En ese sentido, el CFA alertó que los antecedentes disponibles muestran que el país enfrenta un desafío fiscal de naturaleza estructural, cuya solución requerirá de medidas permanentes, monitoreables y creíbles. Por ello, el Consejo resaltó nuevamente la necesidad de un acuerdo amplio entre el Ejecutivo y el Congreso, que asegure la coherencia entre los gastos permanentes y sus fuentes de financiamiento, con el objeto de fortalecer la credibilidad de la regla fiscal y la sostenibilidad de las finanzas públicas.
Además, el CFA presentó una serie de recomendaciones en áreas como: el monitoreo de las proyecciones de ingresos y las presiones de gasto; seguimiento de las acciones correctivas, tanto de ingresos como de gastos, anunciadas por el Ejecutivo; relacionadas a la trayectoria de la deuda bruta y respecto al ancla fiscal de mediano plazo, y 4) la metodología, procedimientos de estimación y transparencia de las proyecciones de deuda bruta.
“El país enfrenta un desafío fiscal de naturaleza estructural, cuya solución requerirá de medidas permanentes, monitoreables y creíbles”, resalta el CFA.
CFA no ve “inconsistencias” en proyecciones de deuda
El gobierno acusó a la administración anterior de que las proyecciones de deuda para el período 2026-2030 eran “inconsistentes” entre la información proyectada en el Informe de Finanzas Públicas del tercer trimestre con las del cuatro trimestre del 2025, y por lo mismo anunció un sumario el cual sigue su curso.
Pese a ello sigue en proceso, el CFA ya se formó una opinión. “El análisis efectuado por el CFA no identifica una inconsistencia aritmética en las proyecciones publicadas en el IFP4T25: los cuadros de fuentes y usos de financiamiento de los IFP son internamente consistentes y la diferencia entre el mayor déficit acumulado y la mayor variación de deuda bruta se explica por partidas identificables”, afirma el CFA.
Asimismo, mencionan que “más que una falta de cuadratura, lo observado en el IFP4T25 corresponde a una proyección que habría incorporado supuestos de ajuste o gestión financiera no explicitados, y que en la práctica correspondería a una siguiente administración aplicar. La falta de explicitación de dichos supuestos dificulta la evaluación posterior de las proyecciones, especialmente cuando son de gran magnitud y/o podrían incidir en el cumplimiento del límite de endeudamiento”.
La visión de los expertos
Macarena García, economista de LyD afirmó que la alerta que levanta el CFA va en línea con el escenario alternativo negativo que planteó la misma Dipres en su último IFP, el cual se elabora con un empeoramiento de la actividad respecto del escenario base. “Lo que hemos visto de la actividad del primer cuatrimestre de este año aumenta la probabilidad de que se de este escenario”, aseveró.
Asimismo, la economista añade que se debe recordar que en el mismo IFP se plantea un escenario alternativo, con crecimiento de la inversión, que logra estabilizar la deuda bajo el 45% del PIB. “Para que se de este escenario hay que tomar medidas estructurales, ya que no se dará solo. Esto es justamente lo que debiera impulsar el proyecto de Reconstrucción, junto con una serie de reformas adicionales que debieran venir después. El gobierno ya ha hecho anuncios de futuros recortes, además de los que ya ha hecho, de forma de asegurar la meta”.
Juan Ortiz, economista del OCEC-UDP planteó que “el principal mensaje que se deriva es la necesidad de profundizar el proceso de ajuste fiscal no solo en el corto plazo, sino en el mediano plazo”. En ese sentido, añadió que “en la práctica la economía política en Chile debe evaluar los llamados de alerta por parte del CFA respecto a la necesidad de lograr un acuerdo político para profundizar un proceso de ajuste fiscal creíble y sostenible, junto con medidas de política para impulsar el crecimiento económico. De no ser así, los riesgos fiscales y de sostenibilidad del financiamiento de programas sociales aumentaran en el corto plazo”.
Sobre el análisis que hace el CFA donde descarta que existan inconsistencias en la proyección de la deuda, los economistas tienes distintas visiones.
Por un lado, García plantea que “todavía no hay información suficiente como para hacerse un juicio adecuado”, mientras que Ortiz dice que el CFA aclara que “no hay inconsistencia en las proyecciones”, sino más bien “una debilidad (metodológica)en cuanto a la forma en cómo se incorporaron un conjunto de supuestos”, que tienen efectos en el financiamiento de los déficits y en la evolución de la deuda.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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