Pareciera que el 2018 fue el año de las cerezas, ya que de acuerdo a cifras del Banco Central este producto pasó de estar en el quinto lugar de exportación con US$50 millones el 2003 y último entre las frutas que más se exportan (uvas, manzanas, arándanos y paltas) al segundo más exportado el año pasado con US$1.080 millones. Con esto, desplaza el lugar que tradicionalmente ocupaban las manzanas y por primera vez la exportación de cerezas llega a más de mil millones de dólares.

Además, según cifras ODEPA y su último Boletín Frutícola, el 2018 respecto a las exportaciones de frutas en general, cerró con un incremento en volumen del 10,8% con respecto a 2017.

En cuanto a los volúmenes de cereza, el 2018 superaron las 180 mil toneladas de exportación, representando un incremento de 126% en los envíos. Es decir, de 82 mil toneladas el 2017 a 185 mil el 2018, lo que ha convertido a la cereza en la principal fruta chilena de exportación, después de la manzana (776 mil toneladas) y uva de mesa (724 mil toneladas).

Respecto a la razón del incremento de los envíos de cerezas el 2018, el presidente de la Federación de productores de frutas de Chile, Fedefruta, Jorge Valenzuela Trebilcock, dijo que "se debió, entre otros puntos, por las condiciones climáticas excepcionales que se dieron en la primavera previa a la cosecha, que permitieron que las cerca de 36 mil hectáreas de esta fruta alcanzarán su máximo potencial en términos productivos. Hubo horas de fríos adecuados, no nos encontramos con eventos climáticos inusuales como lluvias en primavera o verano, y aquello permitió el volumen señalado".

Las uvas, siguen ocupando su tradicional primer lugar con US$1.233 millones en exportaciones, seguido por las cerezas. En tercer lugar, se quedan las manzanas con US$703 millones, en cuarto lugar los arándanos con US$647 millones y en el último lugar están las paltas con US$323 millones.

Sin embargo, para el 2019, Fedefruta estima que la exportación de cerezas puede ser menor, "dado que la primavera de 2018 fue demasiado inestable desde el punto de vista climático, con un vaivén de temperaturas que no ha permitido reiterar el potencial productivo de los cerezos, y hasta granizadas que destruyeron cosechas y comprometieron hectáreas dañadas en las zonas más afectadas", explicó Valenzuela.