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Del CDF a Cruzados: Matías Claro, empresario gracias al fútbol

El lunes será elegido presidente de la sociedad que administra el club Universidad Católica. Su historia empresarial está ligada a su padre Jorge Claro, a quien acompañó en la creación y expansión del Canal del Fútbol, y que gracias a su venta les permitió abrirse a negocios como la gestión de residuos o la agricultura.

Cuando Jorge Claro Mimica llegó a ser presidente del club Universidad Católica en 1994, estaba a punto de cumplir 51 años. Su hijo Matías, que este lunes sucederá a Juan Tagle como presidente de Cruzados, la sociedad anónima que administra el club de fútbol de la UC, también está a un tris de celebrar la misma edad.

Una coincidencia que da cuenta de cómo el fútbol ha sido un ingrediente decisivo para la vida empresarial de Matías Claro Figueroa, muy ligada además a la historia de su padre, con quien colaboró mano a mano en el gran negocio familiar: el Canal del Fútbol (CDF).

El heredero lógico

Ingeniero comercial de la Universidad Católica, Matías Claro fue el único que siguió el camino del patriarca, pues sus hermanos se fueron por el arte: Juan Ignacio estudió cine, Daniela tiene una galería y Francisca pinta. Juan Ignacio se sumará este lunes al directorio de Cruzados. La familia tiene el 21,3% de las acciones.

El padre, Jorge, ingeniero civil y economista de la UC, fue incluso profesor en ingeniería comercial, donde tuvo como alumnos a los hermanos José y Sebastián Piñera o Miguel Kast, entre otros. “No había ninguna discusión de que Matías tenía que administrar la empresa familiar”, admite su padre.

El primer trabajo de Matías Claro fue con la familia. Sus padres, Jorge Claro y Patricia Figueroa, dueños de Claro y Asociados, lo llevaron, recién salido de la universidad, a su consultora en el 2000, donde estuvo dos años, para luego partir como analista a la administradora de fondos de inversión Moneda Asset Management, donde trabajó junto a Fernando Tisné, quien también tiene en torno a 20% de Cruzados y ahora elegirá dos directores, sus hermanos, Felipe y Juan Pablo.

Pero sintió otra vez el llamado familiar. En lo que sus conocidos consideraron una locura, sus padres hipotecaron propiedades y apostaron todo lo que tenían a un negocio que estaban seguros que sería un éxito: un canal que transmitiera los partidos del fútbol profesional chileno.

Una antena por eBay

En abril de 2023, con 27 años, Matías Claro asumió como gerente general del CDF, mientras su padre era administrador, en una sociedad con la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) en la que, pese a controlar solo un 20%, la familia Claro Figueroa asumía todos los costos.

El inicio fue difícil, pues los operadores de televisión de pago del momento, VTR, Metrópolis y DirecTV, no hacían mucho por vender el producto. “Estuvimos al borde del desastre”, admitió el propio Matías en el podcast Millions.

Para alentar el crecimiento, crearon en diciembre de 2003 su propia televisión de pago satelital, llamada Zap, instalados en unas oficinas desocupadas de Canal 13 que, pese a ser invitado, no quiso entrar al negocio. Sin embargo, permanecieron allí, donde instalaron su enorme antena de tres por cinco metros.

“Necesitábamos una antena y comprarla podía tardar meses. A Matías se le ocurrió ir a eBay para ver si la vendían. La encontró, agarró su tarjeta de crédito y la compró en US$10 mil. A la semana estaba instalada y nos permitió transmitir desde diciembre de 2003″, cuenta su padre.

La jugada de contar con su propio canal funcionó. Los suscriptores subieron y las otras televisiones de pago salieron a vender CDF con más fuerza. En 2007, padre e hijo viajaron a México para reunirse con Carlos Slim hijo. Fanático del fútbol, el heredero de la mayor fortuna mexicana negoció directamente la compra de Zap en US$20 millones para sumarla a Telmex (hoy Claro) en Chile.

La operación les permitió empezar a recuperar lo invertido y decidir profesionalizar la empresa: Matías pasó a ser director y contrataron a un gerente general externo.

“Es serio, analítico y pragmático, estudioso de los negocios”, dice una persona que trabajó con Matías.

En 2010, su amigo Felipe Kast lo invitó al primer gobierno de Sebastián Piñera, donde fue jefe de Planificación Regional en el Ministerio de Desarrollo Social y secretario ejecutivo de Aldeas y Campamentos en Vivienda.

En marzo de 2014, Matías Claro decidió hacerse cargo de los negocios del clan, tomando el mando de Grupo Prisma, acompañado por sus dos escuderos de siempre, sus excompañeros del colegio Apoquindo Raúl Lecaros, abogado, y Juan Luis Alcalde, ingeniero comercial.

Ese family office se multiplicó varias veces en 2018 con la monstruosa venta del CDF anunciada a fines de 2017 y autorizada un año después. El grupo Turner pagó US$1.700 millones, el 80% a la ANFP y el 20% al consorcio GTV (integrado por la familia Claro y los socios que había sumado, encabezados por Gonzalo Martino). “Sólo el pago de impuestos del grupo de socios fue de US$70 millones”, comentó Matías Claro en Millions.

Para organizar y darle estatutos a grupo Prisma, contrató al consultor Jon Martínez, profesor de la U. de Los Andes. Así se estableció, por ejemplo, que la contratación de familiares debía pasar por filtros profesionales.

“Todo lo empresarial lo delegué 100% en Matías, porque tengo 1.000% de confianza en que lo va hacer mejor que yo”, dice su padre.

Veta política, gremial y social

Hoy el Grupo Prisma, que Matías sigue liderando y que no dejará cuando sea presidente de Cruzados, tiene cinco líneas de negocios.

“Es atrevido, con hambre empresarial y mente innovadora. Con mucha orientación al negocio, pero con sensibilidad social. Lo que han hecho en Prisma es notable, por cómo han crecido y el tipo de negocios en que se han metido”, comenta Rosario Navarro, presidenta de Sofofa.

En telecomunicaciones, operan una empresa que fundó Jorge Claro junto a Alberto Mordojovich, cuyo nombre inicial fue Magenta y hoy se denomina RedVoiss, que ofrece servicios de telefonía corporativa y administración de redes.

En 2018, ingresaron a la propiedad de Ecológica, empresa de gestión de residuos industriales, que busca potenciar el reciclaje y el compostaje, que tiene, entre sus clientes, a Unilever, Soprole, Embotelladora Andina, Carozzi y CMPC.

También tiene campos. Su sociedad Agrícola Santo Domingo cuenta con 520 hectáreas en las cercanías de Los Lagos, Región de Los Ríos, plantadas con avellanos europeos, cuya producción venden a Agrichile, la unidad local del grupo Ferrero Rocher, fabricante de Nutella.

La otra línea es la inmobiliaria. Poseen algunas oficinas en la Región Metropolitana y son dueños de un edificio en la calle Roger de Flor, en Las Condes, donde en los años ´70 estuvo la consultora Aninat, Claro y Méndez, donde Jorge claro fue socio del exministro de Hacienda, Eduardo Aninat, y de Juan Carlos Méndez. Además, cuentan con 5.600 metros cuadrados en dos predios en Huechuraba y un fundo llamado Paullín en Puerto Octay, que fue loteado para vender parcelas de agrado.

Y la última área es de inversiones, donde además de contar con cartera de renta fija y variable, han aportado a startups como SoyFocus, Betterfly, Reversso y Vestuá.

Pero Prisma también cuenta con una veta social que ha impulsado Matías Claro con su esposa, la abogada Anne Traub Mödinger, presidenta de la Asociación de Empresas Familiares. Entre ambos crearon la fundación Familias Primero, que busca reforzar la educación en la primera infancia a niños desde Iquique a Puerto Aysén, y el colegio gratuito Cree en Cerro Navia.

Y un lado gremial, que explotó cuando fue vicepresidente de la Sofofa de Bernardo Larraín. Allí sorprendió con su apoyo al Apruebo a una nueva Constitución. “Estaba de acuerdo con que había que darle una salida institucional al tema de la violencia”, dijo a La Tercera en 2021.

Este lado público, pese a que sus cercanos lo consideran reservado, se hará más patente a partir del lunes, dada la exposición de su nuevo cargo. Otra vez en el fútbol. “Es capaz de identificar proyectos interesantes, evaluarlos y llevarlos a la práctica con éxito. No tengo duda que en Cruzados lo va a hacer muy bien”, dice su padre, con quien entró en 2022 como accionista a la sociedad como aporte a la construcción del hoy estadio Claro Arena de la UC.

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