Diego Hernández, de McKinsey: “Si se sobrepasan las 16 semanas de conflicto en Medio Oriente habrá severas implicancias para el precio el petróleo”
El socio global de McKinsey & Company estima que el valor del crudo incluso podría escalar a los US$ 150 el barril si la guerra, que lleva 13 semanas desde su inicio, persiste. Dice que Chile tiene una gran oportunidad en la transición energética, pero dice que su lejanía de los centros mundiales de consumo es una desventaja.
Los precios del petróleo siguen siendo el principal “dolor de cabeza” para muchos países en el mundo. Las zigzagueantes negociaciones para poner fin al conflicto en Medio Oriente, que suma poco más de 13 semanas desde su inicio, aún son inciertas y esta semana el valor del crudo nuevamente se acercó a los US$ 100 el barril en medio de las tensiones entre Estados Unidos e Irán.
Diego Hernández, socio y especialista en temas energéticos de McKinsey & Company global, asegura que si el conflicto en Medio Oriente supera las 16 semanas, el escenario mundial de producción y precios del petróleo y otros hidrocarburos se volvería radicalmente más complejo. “Si se sobrepasan las 16 semanas de conflicto en Medio Oriente habría severas implicancias para el precio el petróleo”, asegura Hernández, quien aterriza en Chile el próximo 9 de junio para presentarse en un seminario sobre energía organizando por la Fundación Copec-UC.
¿Qué nos deja como conclusión esta guerra en Medio Oriente y su efecto tan potente que ha tenido sobre el precio del petróleo y el gas?
-Lo que está sucediendo hoy es una crisis con un impacto mayor y de largo plazo en el gas y, probablemente, en el petróleo. Llevamos 13 semanas de iniciado el conflicto y si pasamos más allá de las 16 semanas en esta misma situación empezaremos a tener problemas. Va a haber una reorganización de todo lo que es la cadena de suministro a nivel global y ya lo estamos viendo hoy.
Estamos viendo cargamentos salir desde Argentina hacia el sureste de Asia por primera vez en 5 ó 10 años. También estamos viendo cargamentos de metales ir hacia Europa en vez de hacia India, porque India no puede prender las acereras. Es decir, esa reestructuración global ya está sucediendo. Hay países que están reconsiderando su estrategia de reservas a largo plazo, y reconsiderando que tanto se consumen hidrocarburos tradicionales y cuáles son las alternativas.
¿Pero cuál es el futuro del petróleo en materia de demanda y producción bajo ese escenario?
-Consideremos que el mundo hoy consume en torno de 100 millones de barriles por día. Dos de nuestros tres escenarios de modelaje asumen que los hidrocarburos tradicionales se van a mantener o ligeramente bajar, pero no van a desaparecer. De hecho, en la mayoría de los escenarios que nosotros modelamos, un 40% o 50% del uso total de energía sigue siendo fundamentalmente de los combustibles tradicionales. Si bien el combustible tradicional, los hidrocarburos, no crece al ritmo que creció en los últimos 25 ó 100 años, tiene posibilidades de mantenerse a ese nivel. Además, bajo cualquiera de esos escenarios, se necesitan abrir nuevos pozos petroleros para abastecer la demanda que ya existe hoy.
Es decir, los hidrocarburos, el petróleo o combustibles fósiles, van a mantener su vigencia aquí a mediano y largo plazo…
-Sí. Y también cabe preguntarse si el costo es realmente más alto respecto de los combustibles sustentables. Casi todos estos últimos tienden a ser más caros que la alternativa de los hidrocarburos. Además, la movilidad eléctrica necesita tener un sentido económico a nivel individual, más allá de lo que han hecho los nórdicos y los subsidios que han aplicado. Si no hace sentido económico para el individuo, es muy difícil avanzarlo. Y la electricidad en la mayoría de los países desarrollados va en alza y se vuelve cara.
¿Cómo evolucionará el costo del petróleo a futuro respecto de sus competidores más sustentables?
-Depende mucho de lo que suceda con la actual crisis del Medio Oriente. El rango que nosotros prevemos tiende a ser de entre 80 y 100 dólares por barril. Incluso, con un rango entre 94 ó 95 dólares el barril como es hoy sigue existiendo la posibilidad de ser más barato.
Pero si sobrepasamos las 16 semanas de conflicto y si llegamos al punto donde se tienen que cerrar pozos, cerrar terminales de abastecimiento, y nos metemos en problemas geoestructurales de las propias explotaciones, esto va a implicar un daño a largo plazo. Va a implicar un daño al abastecimiento sobre dos años o más.
¿Qué significa en profundidad para el mercado petrolero si el conflicto en Medio Oriente supera las 16 semanas?
-Si la guerra se extiende más allá de 16 semanas, va a seguir habiendo una falta de capacidad de torno a 7 u 8 millones de barriles por día, lo cual es una cantidad importante, alrededor un 8% ó 9% de la capacidad global. También se acabaría la capacidad de hacer almacenamiento, lo cual va a llevar a que se pare la explotación en ciertos pozos, lo que tiene implicaciones bastante severas.
Por otro lado, las inversiones pueden caer y existe el temor de que los dineros del mercado financiero se vayan a otra industria o busquen otra oportunidad. Si se sobrepasan las 16 semanas de conflicto en Medio Oriente habría severas implicancias para el precio el petróleo. También habría más problemas para las aerolíneas y quiebras como ya ha ocurrido en Estados Unidos, lo que podría impactar en los precios y en la inflación de los países.
¿Qué significa para los precios del petróleo superar estas 16 semanas de conflicto?
-Nuestra expectativa es que los precios del petróleo podrían sobrepasarían los US$150 por barril por lo menos en el 2026. Más allá del 2026 dependerá de cuánto dure este conflicto.
Es decir, si la guerra dura tres semanas más el impacto en la inversión y en el precio del petróleo puede ser muy complejo…
-Sí y, por ende, en todo lo demás (sectores) porque últimamente el petróleo está en todo.
¿Este shock petrolero o de los combustibles fósiles implicará un impulso hacia la transición eléctrica en el mundo?
-El impulso que este shock está creando es una reorganización de las prioridades del sistema energético. El tema a seguir los próximos tres años a raíz de este conflicto es la resiliencia energética. Si la electrificación de vehículos o de industria me permite mejorar mi resiliencia energética, lo voy a hacer… Entonces, hay países donde sí creará una aceleración de la transición energética. En marzo y abril de este año China tuvo las ventas más altas de autos eléctricos en su historia y la proporción de carros eléctricos versus de combustible tradicional ha sobrepasado el 50% por primera vez. Sin embargo, hay otros países en que es difícil pensar en una aceleración de la transición energética por la falta demanda para garantizar los precios que se requieren para justificar la inversión en las renovables.
¿Cuáles son los riesgos geopolíticos en esta transición energética?
-A los ejecutivos con los que he conversado alrededor del mundo les aconsejo considerar los riesgos geopolíticos en la consideración de escenarios económicos. Hoy existen ocho puntos geográficos donde cualquier tema geopolítico puede desencadenar un tema bastante importante a nivel energético. Entre ellos está el estrecho de Ormuz, el mar del sur de China, está Suecia, está Panamá… Además, estamos en un mundo ya polarizado. Las empresas tienen que gestionar estos riesgos.
¿Cómo analiza la situación de un país clave para la transición energética como Chile?
-Por un lado, en materia de minerales, existe una oportunidad clara, sobre todo cuando hablamos de litio y tierras raras. Ese mercado seguirá creciendo, pese a que los hidrocarburos tradicionales puedan seguir creciendo también. Si se llega a necesitar todo lo que pensamos que vamos a necesitar en materia de baterías de automóviles, el precio del litio aumentará y habrá una gran oportunidad para países como Chile. Esto, porque Chile tiene algo que otros países no tienen: capacidad minera, que es capacidad de exportación. Eso lo posiciona bastante bien.
Sin embargo, el problema fundamental para el país es el transporte, lo que es complicado. Chile está lejos. La energía tiene que ser fácilmente transportable desde el punto de origen al punto de demanda. Hay una ventaja fundamental que existe con el petróleo… tienen 70 u 80 años de experiencia en desarrollar esa infraestructura… a nivel competitivo, hoy el petróleo sigue ganando.
Entonces, mientras esa infraestructura no exista a nivel global, Chile continúa en la posición geográfica en la que está; seguirá siendo un problema complicado desde ese lado de la ecuación.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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