En unas partes del mundo se cierran puertas para la fruta chilena, y en otras se abren. Después de una semana difícil para el rubro frutícola local, luego que la autoridad sanitaria de EE.UU. comunicara el retiro en 20 estados de envíos provenientes de Chile por sospechas de que tuvieran trazas de listeria, a una de las principales exportadoras chilenas se le abrió una puerta para expandir sus mercados.

Se trata de Copefrut, la procesadora y exportadora frutícola controlada por la familia Soler de Curicó, que ingresó al consorcio internacional Origine Group, el que desde 2015 reúne a 10 grandes empresas del rubro, en su mayoría italianas, que se agruparon para ofrecerle al mercado productos naturales de alta calidad, exclusivos y con alta innovación tecnológica. Además, el consorcio -que tiene como principales productos a las peras y a los kiwis- busca crear un marketing conjunto para el mercado italiano.

Con esto, Copefrut planea insertarse mejor en Europa. Pero el horizonte de la firma familiar va más allá. También apuntan a China, de hecho, recientemente abrieron una plataforma logística y comercial en la provincia de Guangzhou.

La compañía procesa anualmente 150 mil toneladas de frutas. De ellas, 15.000 son de kiwis, 20.000 de cerezas, 90.000 de manzanas, etc.