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Una economía de mercado en que "nadie se quede atrás"

Como nadie quiere participar en un juego donde siempre pierde, es fundamental que la sociedad promueva el nacimiento de muchas jerarquías que compitan entre sí por los talentos, generando opciones diversas.

Trabajadores

Se acaba de cumplir una década desde la crisis de Lehman Bros. Las causas de la debacle aún se debaten, pero lo que es irrefutable es que sus consecuencias cambiaron la dirección del orden económico mundial. Cuando la recesión que sobrevino afectó el empleo, el valor de los activos y generó quiebras personales, la ira de los afectados empezó a aflorar. La rabia era alimentada por la percepción de que unos pocos financistas codiciosos, aprovechándose de una burbuja inmobiliaria, habían construido gigantescas posiciones especulativas donde, de irles bien, se embucharían suculentas sumas. En cambio, si les iba mal, el Fisco (norteamericano y eu- ropeo) saldría a su rescate. Cuando la burbuja explotó, los deudores inmobiliarios perdieron sus casas y Wall Street se tornó insolvente.

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