Creadora del Opportunity relata las últimas horas del vehículo marciano

El equipo que creó el rover que comprobó la existencia de agua en Marte, se despidió de él. Una científica de ese grupo cuenta cómo fue el momento de decirle adiós a "Oppy".


Reunidos en el Cuarto Oscuro, en el Laboratorio de Propulsión de la NASA, los miembros del equipo de Opportunity esperaban noticias de lo que iba a pasar con el rover que observaron por quince años. Ahí estaba la científica Tanya Harrison y el equipo creador del vehículo marciano que comprobó, entre otras cosas, la existencia de agua en el planeta rojo.

El 10 de junio pasado, una tormenta de arena cubrió la zona de exploración del rover. Olas de polvo azotan constantemente la atmósfera marciana, tanto que crean nubes de polvo que pueden llegar a impedir el paso del sol. Cuando eso ocurre, el vehículo toma las precauciones pertinentes para proteger sus paneles solares, que le da energía para seguir andando por el suelo rojo.

“Por lo general, cuando sabemos que una tormenta se dirige hacia el rover, podemos hacer algunas cosas para intentar minimizar los efectos negativos: no hacer nada que use mucha energía, cerrar las cubiertas contra el polvo sobre la óptica de la cámara y básicamente hibernar hasta que pase la tormenta”, explica a Qué Pasa Tanya Harrison, quien actualmente es Directora de Investigación de la Iniciativa de Ciencia y Tecnología Espacial de la Universidad Estatal de Arizona.

Pero “Oppy”, como le dice cariñosamente Tanya al Opportunity, quedó en medio de la tormenta de arena y no pudo volver a recargar sus baterías. A veces, pequeños tornados pasan por encima de los vehículos y limpian la arena y otros sedimentos. “Esperábamos que eso le sucediera a Opportunity después de esta gran tormenta de polvo global que azotó el año pasado, pero lamentablemente se nos acabó la suerte”, confiesa Harrison.

El Fin de Oppy

El 12 de febrero al Cuarto Oscuro de la NASA comenzaron a llegar los miembros del equipo que le dieron vida al Opportunity, hace más de 15 años atrás. Llegaban de a uno y se saludaban como si fuera una reunión de curso. Thomas Zurbuchen, Administrador Asociado de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA confirmó a los presentes que estaban mirando los últimos mandatos del Opportunity esa noche. “Si no se recibía respuesta del rover, la misión sería terminada”, les anunció Zurbuchen.

La orden final estaba en camino a Marte: “Radiación final completa”. La habitación quedó en silencio, comenta Harrison. El Proyecto MER-1 (Mars Exploration Rovers) había salido de la red y las comunicaciones se desactivaron oficialmente a las 9:35 p.m. hora local. “Unas lágrimas se vieron caer en el equipo que le dio vida al vehículo marciano”, reconoce la científica.

Vida Útil

Según Tanya Harrison, es difícil saber o predecir cuándo un rover dejará de funcionar. Las tormentas de arena, u otros factores del entorno marciano pueden afectar su movilidad o funcionalidad. Ésta vez, su “muerte” fue causada porque sus paneles solares quedaron cubiertos de arena y no pudo recargar sus baterías para seguir funcionado.

A pesar de eso, la duración de Opportunity, tal como de otros rovers que fueron enviados a Marte, fue mayor de lo estipulado. Sojourner, el primer rover en Marte, duró 83 días marcianos (un día marciano son 24 horas y 39 minutos), cuando solo fue diseñado para 7. Spirit duró 2210 días marcianos, cuando fue diseñado para durar 90. El Opportunity duró 5111 días de una misión de 90, antes de que se le perdiera el contacto. El Curiosity, que sigue recorriendo el suelo rojo, lleva 2319 días marcianos en actividad. Mucho más allá de su misión principal de 668 días.



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