Cuidado con los ojos: podrían ser una entrada para la transmisión del coronavirus

Dos estudios señalan que la presencia de una proteína en el ojo puede ser una importante puerta de entrada y depositorio de la enfermedad. Una de las investigaciones destaca que la vía ocular es 100 veces más efectiva al infectar que otros como el H1N1, gripe aviar y su primo genético, el SARS. Aún así, descartan que debamos comenzar a usar antiparras.




El 23 de enero pasado, una mujer de 65 años arribó a Italia proveniente de Wuhan (China), sitio que menos de un mes antes había generado alerta entre las autoridades sanitarias por un brote de coronavirus, enfermedad similar al SARS y el MERS, y que para esa fecha había sobrepasado las 3.500 muertes en el país oriental.

Una semana después, la mujer ingresó en una unidad de aislamiento de un hospital italiano con tos seca, dolor de garganta y congestión nasal, dando positivo al examen y convirtiéndose en uno de los primeros casos en el país.

Sin embargo, algo más llamó la atención de los médicos: una fuerte y persistente conjuntivitis.

Esto derivó en que al tercer día se recolectaran muestras de los ojos de la mujer, encontrando rastros del virus que permanecieron hasta el día 21, según un informe reciente. Tras cinco días los exámenes continuaron con resultados negativos, hasta que el día 27 y ya sin rastros en su nariz, sorpresivamente el virus volvió a dar positivo, pero esta vez en su área ocular.

Ante la duda, los investigadores realizaron pruebas adicionales descubriendo que el virus en sus ojos se había estado replicando, dando sospechas que sus ojos podrían ser contagiosos.

“Lo que se sabe es poco, hay algunos casos reportados de conjuntivitis hasta la fecha”, señala el Dr. Cristhian Urzúa, oftalmólogo de Clínica Alemana. “En este sentido se ha podido ver que el Covid-19 puede ser detectado en lágrimas de pacientes, y se han visto especímenes de conjuntiva tomados con biopsia que demuestran que el virus puede estar a este nivel”

“Evidencia científica publicada y algunos estudios en curso han mostrado la capacidad del virus de infectar la conjuntiva (membrana mucosa transparente que tapiza el globo ocular) y por eso se ven algunos casos clínicos reportados de conjuntivitis en pacientes que lo han contraído”.

“Se ha podido descubrir que a nivel de la conjuntiva estarían presentes los receptores humanos que interactúan con el virus para que ingrese al cuerpo y genere la infección. El receptor más importante es la enzima convertidora de angiotensina, y a nivel de la conjuntiva está descrito en escasos estudios el receptor ACE2 que estaría presente en la conjuntiva”.

El mismo documento mencionaba el caso de un paciente chino de coronavirus de 30 años con conjuntivitis, y que también tenía cantidades detectables del virus en los ojos. Por ello, se creía que la exposición ocular sin protección fue una importante fuente de infección en la clínica de Wuhan.

Aún así, faltaban más estudios en profundidad. Los informes serían de vital relevancia para averiguar más sobre la infección, que al día de hoy acumula 4,2 millones de infectados y más de 285 fallecidos.

Las lágrimas también pueden ser fuente de contagio del virus, según especialistas.

Ojos que no ven

Hoy, dos estudios recientes dan cuenta del importante papel del coronavirus en relación a la transmisión vía ocular, confirmando las sospechas de los científicos.

Uno de ellos, publicado en bioxriv y aún sin ser sometido a revisión por pares, apunta a la susceptibilidad de las las células oculares, incluida la conjuntiva, a la infección por SARS-CoV-2 que a su vez provoca la Covid-19.

“Los resultados indican que las células de la superficie ocular, incluida la conjuntiva, son susceptibles a la infección por SARS-CoV-2 y podrían servir como un portal de entrada y un depósito para la transmisión persona a persona”, describieron investigadores de la Universidad Johns Hopkins y la Universidad Yat-Sen en China.

En el estudio los científicos analizaron ojos de personas que no fallecieron a causa de la Covid-19 y encontraron proteínas ACE2 y TMPRSS2, asociadas a la superficie celular que facilita la entrada del virus.

“La existencia de ACE2 y TMPRSS2 en las células epiteliales conjuntivales y corneales apoya la superficie ocular como un sitio secundario de infección después del tracto respiratorio, o incluso como el portal inicial de entrada a un individuo”, puntualizan los investigadores.

“La infección de las células de la superficie ocular podría convertir al ojo como un portador importante (del patógeno), y su eliminación del virus ocular constituye un mecanismo significativo para evitar la infección de otras personas”, concluye.

El Dr. José Luis Liebbe, oftalmólogo de la Clínica Dávila, señala que “el estudio es interesante porque es de los primeros que muestran que en las células conjuntivales existe el mismo receptor presente en las células de la mucosa bronquial, que es donde el virus se acopla. Ahora tenemos el mecanismo molecular por el cual sabemos cómo se infectan”.

“Se ha reportado que el coronavirus genera cuadros de conjuntivitis, aunque es algo anecdótico. Hemos visto que en pacientes infectados se ha podido aislar el virus en la conjuntiva o lágrimas, pero siempre y cuando el paciente tenga conjuntivitis. Vale decir, el paciente podría tener un cuadro respiratorio sin conjuntivitis y en esos casos no se podrá aislar el coronavirus en el ojo”.

“Considerando lo poco frecuente del caso, si alguien tiene conjuntivitis lo más probable es que no sea coronavirus, y sea producto de un virus común de ese tipo”, subraya. “Como primera manifestación de la enfermedad, es muy raro que ocurra”.

Más infeccioso

El otro estudio, publicado en The Lancet, fue elaborado por un equipo de investigadores de Hong Kong, apuntando a la alta tasa de transmisibilidad del virus a través de los ojos y las vías respiratorias en comparación con enfermedades como el H5N1, gripe aviar, y el Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS).

“Cultivamos tejidos del tracto respiratorio humano y los ojos en el laboratorio y los aplicamos para estudiar el SARS-Cov-2, comparándolo con el SARS y el H5N1. Descubrimos que el SARS-Cov-2 es más eficiente en la infección de la conjuntiva humana y las vías respiratorias superiores que el SARS con un nivel de virus entre 80 y 100 veces mayor ", afirmó el Dr. Michael Chan Chi-wai, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Hong Kong.

Esto, de acuerdo al científico, explicaría la mayor transmisibilidad de COVID-19 que la del SARS. El estudio también destaca el hecho de que los ojos pueden ser una ruta importante de infección humana por SARS-CoV-2.

“Es importante enfatizar que el procedimiento se realizó en laboratorio, no en un paciente vivo. Ahí se demostró que se infectan las células de la conjuntiva tal como los bronquios. Esto sólo se refiere a que el tejido conjuntival se puede infectar de coronavirus, nada más”, apunta el Dr. Liebbe.

Sin antiparras

Asimismo, el especialista de la Clínica Dávila descarta que como precaución, la población general deba usar antiparra: “De ninguna manera. Para poder contagiar a través de la vía respiratoria el contacto debe ocurrir por la tos o al hablar, ya que de esta forma hay una fuerza que impulsa al virus”.

En el ojo eso no ocurre. La única forma de posible contagio es manipulando la lágrima con la mano y llevarla al ojo, nariz o boca”.

“Además, es muy difícil lanzar lágrimas a un metro y que contagie a otra persona. Por otro lado, si bien sabemos que hay coronavirus en la película lagrimal, la transmisión por esta vía no está verificada, y tampoco se conoce si las lágrimas son suficientemente contagiosas como la tos”, explica.

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