El inmenso poder de la “vitamina del sol”: estudio muestra que más del 80% de contagiados de coronavirus tiene deficiencia de vitamina D

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Investigación alertó que la deficiencia de este compuesto en el organismo desencadena un alza de marcadores inflamatorios, lo que genera también que pasen más tiempo hospitalizados.




Ya el pasado 3 de septiembre, una investigación había descubierto una directa correlación entre la deficiencia de vitamina D y un mayor riesgo de padecer Covid-19. Ahora, un nuevo estudio encontró la misma relación, y concluyó que más del 80 por ciento de las personas con Covid-19 no tenían niveles adecuados de la llamada “vitamina del sol” en la sangre.

En este nuevo estudio, publicado en la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, los investigadores analizaron a 216 pacientes con Covid-19 en un hospital de España. De todos estos pacientes, el 82,2% tenía deficiencias de vitamina D.

Además, la investigación comprobó que los hombres tenían niveles más bajos de vitamina D en comparación con las mujeres.

Las personas que tenían Covid-19 y niveles más bajos de vitamina D también tenían marcadores inflamatorios más altos, como ferritina y dímero D. Estos niveles también han sido vinculados a malos resultados de Covid-19.

Las personas con deficiencia de vitamina D tenían una mayor prevalencia de hipertensión y enfermedades cardiovasculares. El estudio también mostró que tuvieron estadías hospitalarias más prolongadas.

En España se mantiene el número de ingresados en cuidados intensivos por infección de Covid-19.

Las comorbilidades como la hipertensión, la diabetes y la obesidad están asociadas con un nivel bajo de vitamina D, dijo al sitio heatline.com Hans Konrad Biesalski , profesor de la Universidad de Hohenheim que ha evaluado la relación entre la vitamina D y el Covid-19.

“Parece que los pacientes con un estado deficiente de vitamina D pueden tener un Covid-19 más grave”, dijo.

Recuperación de vitamina D y Covid-19

Conocida esta correlación entre los niveles de vitamina D y el riesgo de Covid-19, muchas personas están analizando cómo pueden proteger a personas más susceptibles del coronavirus para recuperarse de la enfermedad.

“Un enfoque es identificar y tratar la deficiencia de vitamina D, especialmente en personas de alto riesgo como los ancianos, los pacientes con comorbilidades y los residentes de hogares de ancianos, que son la principal población objetivo del Covid-19”, dijo el coautor del estudio, José L. Hernández, PhD de la Universidad de Cantabria en Santander, España.

Dijo que las personas con alto riesgo de Covid-19 (adultos mayores, personas con afecciones subyacentes y personas en hogares de ancianos) podría ser tratados con vitamina D.

“El tratamiento con vitamina D debe recomendarse en pacientes con Covid-19 con niveles bajos de esta vitamina circulando en la sangre, ya que este enfoque podría tener efectos beneficiosos tanto en el sistema musculoesquelético como en el inmunológico”, dijo Hernández en un comunicado.

Eliana Reyes, nutrióloga de Clínica Universidad de los Andes y directora de la Escuela de Nutrición de esa universidad, explica que la principal fuente de vitamina D es la síntesis en la piel a través del estímulo de la luz solar. “Por las cuarentenas, hemos estado muy poco expuestos a la luz solar, por lo tanto, en la población que ya tenía deficiencia de vitamina D, esto se ha visto agravado. La exposición al sol tiene que ser 20 a 30 minutos diarios”.

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Dice que aunque uno se alimente de forma variada y completa, no alcanza a suplir las necesidades de vitamina D, por lo tanto, “la única forma de tener niveles normales es tomando suplementos”.

Si se tiene deficiencia, dice, hay que tomarla como tratamiento indicado por un médico. “Para quienes no tienen deficiencia de vitamina D y no consumen los alimentos que son fuentes de esta vitamina, como yema de huevos, pescados grasos (salmón, atún y sardinas en aceite) y lácteos suplementados, también podrían necesitar suplemento”, señala.

Para Guillermo Acuña, infectólogo de Clínica Las Condes, los estudios no son tan concluyentes aún porque hay datos que dicen que las personas con déficit sí evolucionan más grave y tienen mortalidad aumentada, mientras que hay otros que ponen en duda esta situación.

“Lo cierto es que la vitamina D sí participa en la parte inmunológica. En tuberculosis, por ejemplo, sabemos que se presenta con mayor gravedad en los pacientes con deficiencia. De hecho, se hizo un estudio a lo largo de Chile en el que se evidenció esta realidad según los niveles de exposición al sol de las personas”, señala el especialista.

En los pacientes con Covid-19 que están hospitalizados, es uno de los exámenes que se pide y si están bajo, se indica suplementación.

“La vitamina D no está en las frutas, verduras ni carnes, sino que en alimentos grasos como la yema de huevo y el aceite de pescado. En los niños, su déficit puede generar raquitismo”, dice Acuña, pero tampoco se trata de tomar suplementos de esta vitamina por que sí. “En Estados Unidos tienen mucho alimentos con vitamina D adicionada pero acá no. Lo mejor es medir los índices a través de un examen de sangre y si está baja, suplementar según indicación de un médico”, señala.

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