Más allá de los pulmones: Estudio revela los 34 efectos del coronavirus en el cuerpo humano

Investigadores realizaron la revisión más completa hasta ahora de las otras afecciones derivadas de la enfermedad, enfocándose en ocho áreas específicas del cuerpo. Especialistas señalan que lo más preocupante son los efectos neurológicos, renales y al corazón.




Desde el inicio del brote de coronavirus en diciembre, por varias semanas los doctores en China se encontraron con un panorama conocido: el patógeno, primo genético del Sars (China, 2002) y Mers (Medio Oriente, 2012), también afectaba el sistema respiratorio con episodios leves hasta cuadros agudos severos, además de dolor de cabeza, fiebre y en algunos casos, diarrea.

Pero con el pasar de los meses, el nuevo coronavirus estableció sus diferencias. Los científicos poco a poco comenzaron a darse cuenta que la infección afectaba algo más que sólo los pulmones y en realidad, se trataba de una enfermedad multisistémica, algo que en el último tiempo se reafirmó con estudios que evidenciaban casos de coágulos sanguíneos, insuficiencias renales y hasta delirios producidos por efectos neurálgicos.

“Estuve en primera línea desde el principio. Observé que los pacientes se coagulaban mucho, tenían niveles altos de azúcar en la sangre, incluso si no tenían diabetes, y muchos sufrían lesiones en el corazón y los riñones”, afirma Aakriti Gupta, coautora de un estudio de la Universidad de Columbia en EE.UU. y publicada en la revista Nature Medicine.

En la investigación se recopilan y ordenan 34 síntomas y efectos producidos por la terapia -dejando de lado al pulmón- en las áreas neurológica, renal, hepática, gastrointestinal, tromboembólica, cardíaca, endocrina, y dermatológica. Esto, de acuerdo a especialistas, ayuda mucho a comprender y diagnosticar cualquier síntoma relacionado con la enfermedad.

“Lo destacable del estudio es que ordena la gran cantidad de información que se ha obtenido y la hace fácil de comprender, en relación a las afectaciones pulmonar y extrapulmonar de este virus”, señala el Dr. Diego Godoy, cardiólogo de la Clínica Vespucio.

“Hemos visto pacientes con insuficiencia cardíaca, arritmias -particularmente fibrilación auricular-, enfermedad en las arterias coronarias, fallas renales, el hígado con la elevación de algunas enzimas hepáticas, etc. Pero al ser un virus nuevo, han ido apareciendo cosas casi todas las semanas”, añade.

En el estudio de Nature se destaca que una de las complicaciones no respiratorias más reportadas por los estudios es la coagulación de la sangre, que pueden provenir del ataque del virus contra las células que recubren los vasos sanguíneos.

Los científicos explican que en el momento que el virus ataca las células de los vasos sanguíneos, la inflamación aumenta y la sangre comienza a formar coágulos grandes y pequeños. Éstos pueden viajar por el cuerpo y causar estragos en los órganos, perpetuando un círculo vicioso de inflamación, así como provocar ataques cardíacos.

Sin embargo, puntualizan que el mecanismo exacto del daño cardíaco en estos pacientes no está del todo claro, ya que el virus no se ha aislado con frecuencia del tejido cardíaco en los casos de autopsia. Por ello, sugieren que el músculo cardíaco puede dañarse por la inflamación sistémica y la liberación “descontrolada” de las moléculas de señalización del sistema inmunitario, las citocinas.

“También hemos visto frecuentemente complicaciones a nivel trombótico, como formación de coágulos en los pulmones y extremidades, dando a entender que este virus efectivamente genera lo que se llama un estado de hipercoagulabilidad, en el que la sangre coagula más y tiene más tendencia a formar trombos. Por ejemplo, hemos visto que se generan trombos en el pulmón, lo que afecta directamente al corazón”, asevera el Dr. Godoy.

“Hace un tiempo nos dimos cuenta que el Covid-19 no es sólo una enfermedad pulmonar”, afirma el Dr. Michel Serri, infectólogo de la Clínica Dávila. “Pero dentro de ello, algunas son alteraciones y otras complicaciones. Vale decir, algunas con directamente relacionadas con el virus y otras asociadas al tratamiento, ventilación, etc”.

“Uno puede tener complicaciones permanentes como arritmia, un infarto cerebral o cardíaco, fallas renales, complicaciones neurológicas como la anosmia, encefalitis, etc, versus por ejemplo, la alteración hepática o de electrolitos, que más allá de eso no genera ningún daño y no necesariamente generan alguna complicación”, dice.

“Lo más frecuente que vemos es todo lo asociado a la trombosis, en pulmones, venas, accidentes cerebrovasculares, infartos cardíacos, hemorragias múltiples, fallas renales, y todo es extra a lo que sucede con el pulmón”, asegura el Dr. Serri.

“Lo que no he visto son alteraciones dermatológicas. Con suerte uno o dos pacientes, y no sabemos si hay una relación al fármaco u otras cosas, a pesar que existen algunos escritos que relacionan al Covid con lesiones cutáneas”, agrega.

Para el especialista, este tipo de lesiones dermatológicas puede vincularse a otros factores: “En los trabajos de dermatología hablan de ‘alteraciones’ del Covid, pero no describen puntualmente si esto ocurre al inicio o cuando están hospitalizados, por lo que muchos de estos fenómenos puede ser derivado de trombosis producidas por la enfermedad. La anosmia por ejemplo (pérdida del olfato) sí es producida por el virus, a diferencia de alguna alteración dermatológica que puede ser por la terapia”, sostiene.

Además, el estudio apunta a la alta proporción de pacientes con daño renal agudo, debido a que la molécula del receptor ACE2 que usa el virus para ingresar a las células humanas se encuentra en altas concentraciones en el riñón. Sólo en Nueva York se informó de insuficiencia renal en hasta el 50% de los pacientes en UCI.

En cuanto a los síntomas neurológicos, el estudio menciona dolor de cabeza, mareos, fatiga y pérdida del olfato, que pueden ocurrir en aproximadamente un tercio de los pacientes, mientras que los accidentes cerebrovasculares causados por coágulos de sangre se observaron en hasta el 6% de los casos graves, y el delirio enntre un ocho y nueve por ciento.

“Los pacientes con Covid-19 pueden intubarse durante dos o tres semanas: una cuarta parte requiere ventiladores durante 30 días o más”, indica la autora de la investigación.

La Dra. Pilar Gambra, infectóloga de la Clínica Santa María, hace la diferenciación entre síntomas más habituales y otros menos frecuentes, pero además puntualiza que el área más importante sigue siendo la respiratoria: “Lo que nosotros vemos es que el paciente llega por un tema pulmonar, pero que además se añaden pérfida de olfato, gusto, diarrea o pérdida del apetito por compromiso digestivo”.

“Concuerdo con la visión del estudio, pero sin duda lo que compromete la vida del paciente y por lo que llega a la consulta es el tema pulmonar, es la falta de oxígeno. Hay que poner en contexto que estos otros síntomas sí existen, pero el centro de atención en el paciente es el pulmón, y hay que darle el peso especifico que corresponde”, agrega.

“También hay manifestaciones endocrinológicas como la hiperglicemia, pero ello ocurre porque debido a la neumonía usamos corticoides, que al emplearse es altamente probable que aumente la glicemia como efecto secundario. Por ello, hay que hacer esa diferenciación entre a enfermedad y la terapia”, dice.

El Dr. Rodrigo Cruz, infectólogo y Director del Centro de Análisis e Investigación de Enfermedades Infecciosas de la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso, cuenta que “efectivamente, este virus provoca fallas multisistémicas. Cualquier órgano del cuerpo puede ser infectado y provocar las más variadas manifestaciones clínicas”.

Cruz señala que “de cada sistema hemos visto manifestaciones con mayor o menor frecuencia: en la parte neurológica lo más habitual y menos grave es la anosmia, mialgia o la ageusia (pérdida el sabor), mientras que más casual es encontrarse con encefalopatías o el síndrome de Guillain-Barré, una afección en la que el sistema inmunológico ataca los nervios. Lo que sí me llama la atención son manifestaciones cardíacas como la pericarditis -que no aparece en el estudio-, la inflamación de la membrana que envuelve al corazón y lo atribuimos a infección por Covid-19”.

“Inicialmente teníamos reportes de una infección grave, pero posteriormente se fueron reescribiendo nuevas manifestaciones clínicas. Parece cliché pero es así, es un virus nuevo que provoca una infección no conocida, y que hemos ido descubriendo de a poco, con sus grupos de riesgo, tratamiento y diagnóstico. Hoy tenemos un cuadro mucho más armado y que ha favorecido a países como Chile, a diferencia de Europa y China que tuvieron que lidiar con él apenas conociéndolo”, asevera el especialista.

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