Por primera vez y después de más de 50 años, exhibirán el fascinante fósil de un megaterio encontrado en Conchalí

Imagen de un trabajador junto a los restos del scelidodon que fue hallado en 1966.

Los restos prehistóricos del ejemplar, una especie de perezoso terrestre de gran tamaño, que habitó en América del Sur hasta hace unos 8.000 años y descubiertos en 1966, serán exhibidos próximamente por investigadores locales y el Museo Natural de Historia Natural.




El 13 de septiembre de 1966, hace 55 años, en un sector de la comuna de Conchalí (hoy Huechuraba), aparecieron restos fósiles prehistóricos, correspondientes a un megaterio, una especie de perezoso terrestre de gran tamaño, que habitó en América del Sur desde comienzo del Pleistoceno hasta el Holoceno, hace 8.000 años atrás.

El inédito hallazgo fue realizado en la fábrica de cerámica “Princesa”, en los faldeos del Cerro Guanaco, al interior de La Palmilla, mientras los obreros realizaban trabajos de extracción. El autor del hallazgo, Luis Sandoval, de inmediato lo comunicó a las autoridades pertinentes.

El fósil se encontraba en perfecto estado de conservación, y en aquel entonces, fue catalogado como el hallazgo arqueológico más importante en Chile. El tronco, fémur, tibia y parte del cuello y pelvis, además de las extremidades posteriores, fueron parte de lo registrado.

Juan Carlos Arellano, experto del Instituto de Investigaciones Históricas José Miguel Carrera y autor del libro Historias perdidas de la zona norte de Santiago, señala que en el momento del descubrimiento causó un gran impacto en los vecinos de Conchalí y en la cultura popular, “por ejemplo, colegios de la zona fueron a ver cómo se rescataba este animal prehistórico, e incluso se bautizaron hasta carros de bomberos con el nombre Megaterio”.

También tuvo impacto para la comunidad científica, “por el estado de conservación de los huesos, estos hallazgos fueron materia de estudio de connotados paleontólogos internacionales, como también sirvieron de base para otros hallazgos encontrados en décadas posteriores”, añade Arellano.

Recreación histórica de un Megaterio, de Heinrich Harder.

Según reveló Sandoval a la revista Flash Nacional en 1966, él se encontraba trabajando cuando un objeto duro llamó su atención. De inmediato pensó que era algo importante, por lo que corrió a avisarle a su jefe, quien luego se comunicó con el académico Guillermo Mann, director del Centro de Investigaciones Zoológicas de la Universidad de Chile (fallecido en 1967).

Además de las especies antes señaladas, se encontraron restos de Hippidiun, que corresponde a caballos endémicos americanos, los cuales se extinguieron hace unos 8.500 mil años.

Guillermo Mann inspeccionado los restos en 1966. Foto: Revista Flash

Si bien la noticia causó revuelo a nivel nacional, las piezas nunca fueron exhibidas. Eso hasta ahora, ya que 55 años después los restos fósiles encontrados por Luis Sandoval y compañía, serán exhibidos por primera vez por Arellano y el Museo Nacional de Historia Natural.

Las piezas serán exhibidas cuando la comuna de Santiago pase a Fase 3 (fecha aún por definir). “La idea surgió cuando entrevisté a Karina Buldrini y David Rubilar, jefe de paleontología del Museo de Historia Natural en “Historias de Huechuraba”. Ahí recibí una invitación para realizar un programa en vivo y mostrar los restos del Megaterio de Conchalí en el museo”, revela Arellano.

Rubilar adelanta que se realizará como una forma de mostrarle a los vecinos de la zona norte de Santiago que ese material está bien cuidado. “Está autorizado por el museo, pero aún no tenemos la fecha”.

Manos y pies grandes

Los megaterios presentaban un cuerpo revestido de pelaje hirsuto, tieso, largo y rojizo. Algunos medían hasta diez metros de largo y pesaban entre 500 y 1.000 kilogramos. Caminaban erguidos sobres sus patas posteriores. Sus manos y pies eran grandes, acompañados de garras, utilizadas para alimentarse y defenderse.

Actualmente, los terrenos del hallazgo, corresponden a la comuna de Huechuraba, luego que a principios de la década de los 90, la comuna de Conchalí se dividiera y diera paso a varias comunas del sector norte.

¿Por qué el hallazgo ha estado 55 años guardado, sin ver la luz? “Los museos están llenos de piezas arqueológicas y paleontológicas, y no tienen la capacidad para mostrar todo el material que poseen, por lo que esta ocasión, será fundamental para ver el interés de la gente, para que, en un futuro próximo, se pueda exhibir al público en el museo”, señala Arellano.

En la fotografía: Miguel Sandoval, hijo del trabajador que descubrió la pieza histórica (de rosado), su madre, Leonor Riveros, y Juan Carlos Arellano.

Investigaciones recientes, en las que participó el paleontólogo Rafael Labarca, de la Universidad Austral, establecen que los restos corresponderían a dos Scelidotherios (nombre científico de la especie), uno de edad adulta y otro pequeño, pertenecientes al Pleistoceno inferior, hace aproximadamente 10 mil años.

Miguel Sandoval, hijo de Luis Sandoval, actualmente tiene piezas en su casa. Esto no representa ningún problema legal, debido a que el hallazgo fue previo a 1970, cuando se estableció la Ley de Patrimonio.

Pero elugar de los hechos no ha estado alejado de polémicas. A fines de 2017, Arellano presentó una denuncia en Monumentos Nacionales, debido a que el lugar del hallazgo, hoy en medio de una zona residencial, estaba siendo intervenido con maquinaria pesada. El Consejo de Monumentos Nacionales indicó que para trabajar en el sitio, era necesario contar con la supervisión de Monumentos Nacionales, una disputa que aún está vigente.

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