La batalla prehistórica de Huechuraba

Imagen de un trabajador junto a los restos del scelidodon que fue hallado en 1966.

Imagen de un trabajador junto a los restos del scelidodon que fue hallado en 1966.

Primero se pensó que era un megaterio. Luego se supo que era un scelidodon. Hace 52 años se descubrieron los restos de un animal del Pleistoceno. Hoy, vecinos y una empresa inmobiliaria se enfrentan por un lugar anquilosado.




Era el fósil de un scelidodon, un perezoso gigante del Pleistoceno, ya extinto. Lo encontró en septiembre de 1966 un trabajador de la fábrica de cementos "Princesa", en Conchalí. Hubo revuelo mediático por el hallazgo. Paleontólogos y neófitos pusieron ojo y picota. Los restos luego fueron trasladados al Museo Nacional de Historia Natural. Pasó el tiempo y los datos se convirtieron en reportes. Luego en recuerdos. Y finalmente en historias. Casi un mito urbano. Hasta ahora, porque los vecinos del lugar, que actualmente es Huechuraba, y una empresa constructora, se enfrentan por ese cuadrante.

Juan Carlos Arellano es un vecino de Huechuraba que creció escuchando la historia de su padre sobre el famoso "megaterio de Conchalí", primer nombre -de otro perezoso prehistórico- con el que por aquella época los medios bautizaron al scelidodon.

Cuenta que a los 10 años se escapaba con su primo para buscar los restos del animal prehistórico. Después, a los 17, solía ir a la Biblioteca Nacional para ver revistas y diarios de los 60. "Recién el año pasado logré encontrar el libro que me ayudó a encontrar las coordenadas correctas del lugar", dice.

Su batalla, sin embargo, comenzó al llegar al sitio. Allí se encontró con que en 1992 la fábrica original había vendido el terreno a las empresas Guzmán y Larraín. Entonces, envió una denuncia al Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), contando que el lugar estaba cerrado, con permisos de edificación para un nuevo proyecto inmobiliario.

José Flores, otro vecino de la comuna, dice que la comunidad también planteó "un recurso de invalidación del permiso de edificación y pidió una declaración de impacto ambiental".

El CMN respondió en febrero a esa denuncia, diciendo que se oficiaría "a la Municipalidad de Huechuraba y a la inmobiliaria, informando sobre el hallazgo paleontológico que se conoce para ese sitio, y de los permisos necesarios para la intervención en sitios paleontológicos". La inmobiliaria, en tanto, asegura que "no nos ha llegado información al respecto".

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    El alcalde de Huechuraba, Carlos Cuadrado, sostiene que "los restos fueron retirados; se hizo la investigación y no se descubrió nada más, el sitio estaba abandonado".

    Consultado el arqueólogo y miembro del directorio de la Asociación Chilena de Paleontología (AChP), Rafael Labarca, asegura que "lo que se hizo (en 1966) fue una especie de salvataje; se rescató lo que estaba visible (del fósil), se excavó por alrededor y después de eso nunca más se hizo nada".

    Añade que "según la Ley 17.288, sobre Monumentos Nacionales, cualquier hallazgo paleontológico, arqueológico o histórico es monumento nacional desde el momento que existe, y pasa a ser propiedad del Estado".

    Alejandro Cornejo, miembro del CMN, confirma que "hay una denuncia y fueron a constatar el terreno".

    Para Juan Carlos Arellano "existe una descoordinación entre los organismos" y advierte que espera que hará todo porque ese sitio, el del scelidodon, sea preservado por el hallazgo de 1966.

    Al parecer, la batalla histórica por el lugar continúa.

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