Cámaras de seguridad hackeadas: cómo se convierten en herramientas de espionaje durante las guerras
Un reportaje de The Wall Street Journal aborda el uso militar de cámaras civiles intervenidas. Informes de ciberseguridad documentan intentos de acceder a estos equipos para seguir cargamentos y observar zonas atacadas.
Una cámara que vigilaba un gallinero en el norte de Israel terminó exponiendo movimientos militares cerca de la frontera con Líbano.
Según un reportaje de The Wall Street Journal, el dueño descubrió la intrusión al encontrar la aplicación en árabe.
Las autoridades confirmaron el acceso y lo ayudaron a reforzar la seguridad y cambiar el ángulo de grabación.
La historia fue recogida por la investigación del WSJ, que describe cómo dispositivos civiles conectados a Internet pueden convertirse en fuentes de inteligencia durante una guerra.
Cámaras para seguir la ayuda a Ucrania
Existen antecedentes oficiales de estas operaciones. En mayo de 2025, el Centro Nacional de Ciberseguridad del Reino Unido (NCSC) y organismos de países aliados atribuyeron a la inteligencia militar rusa una campaña contra empresas tecnológicas y organizaciones de logística occidentales.
Según el organismo británico, la unidad 26165 del GRU, conocida también como APT28, atacó desde 2022 a entidades relacionadas con la coordinación, el transporte y la entrega de apoyo a Ucrania.
Entre sus objetivos estaban las cámaras conectadas a Internet en pasos fronterizos ucranianos y cerca de instalaciones militares, cuyo acceso podía servir para observar y seguir los cargamentos de ayuda.
La campaña combinó distintas técnicas para entrar a las redes de las organizaciones, entre ellas intentos de adivinar credenciales y correos fraudulentos dirigidos a personas específicas.
El interés por estos equipos se entiende por su ubicación: una cámara instalada para vigilar una entrada también puede registrar los vehículos que pasan por una ruta o los movimientos alrededor de una instalación. Esa información adquiere otro valor cuando quien la observa participa en un conflicto.
Intentos de acceso en Medio Oriente
En un informe publicado el 4 de marzo de 2026, Check Point Research describió un aumento de los intentos de explotación de cámaras IP desde el inicio de las hostilidades del 28 de febrero. La firma atribuyó la infraestructura utilizada a actores vinculados con Irán.
La actividad se extendía por Israel, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin, Kuwait y Chipre. También se observaron operaciones dirigidas a determinadas zonas del Líbano.
Según la evaluación de los investigadores, estos hallazgos son compatibles con el uso de cámaras intervenidas para apoyar operaciones militares y evaluar daños después de ataques con misiles.
La empresa también planteó que, en ciertos casos, el interés por los dispositivos podría preceder a un lanzamiento.
La seguridad del equipo también importa
Las vulnerabilidades que permiten estos accesos afectan también a los dispositivos domésticos. Según el WSJ, algunos países occidentales han prohibido marcas chinas de webcam que son fáciles de piratear o que se sospecha que tienen vínculos con el gobierno. Pero incluso las cámaras protegidas son vulnerables a los piratas informáticos más decididos.
El medio estadounidense relata la historia de Ondrej Svoboda, residente de Praga, quien una noche de 2023 estaba leyendo un cuento a sus hijos pequeños cuando el monitor de bebés de su habitación empezó a emitir extraños sonidos de gente hablando y música de fondo, como si proviniera de un bar.
Al principio pensó que su esposa estaba usando la función de comunicación bidireccional, pero pronto se dio cuenta que unos hackers habían accedido a su sistema.
“No pensé que esto me pudiera pasar a mí”, recordó Svoboda, que trabajaba en una empresa de ciberseguridad. “Estaba realmente asustado, el corazón me latía a mil por hora”.
Para no asustar a sus hijos, miró fijamente a la cámara en silencio para demostrar a los hackers que los conocía y luego la desconectó. Durante días sufrió pesadillas mientras intentaba comprender cómo lo habían hackeado. Finalmente, recordó que había intentado conectar sus cámaras web a otra aplicación, que probablemente era insegura.
La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) recomienda cambiar las credenciales de fábrica, usar contraseñas exclusivas y activar la verificación en dos pasos cuando esté disponible.
También aconseja mantener actualizados el software de la cámara y su aplicación, proteger el router y revisar los permisos de quienes pueden acceder a las imágenes.
Al elegir un equipo, recomienda comprobar si ofrece cifrado para las transmisiones y grabaciones.
La ubicación merece una revisión adicional: además del espacio que se quiere proteger, conviene observar qué queda al fondo del encuadre. Una calle, el acceso a una carretera o edificios cercanos pueden aportar información que el propietario nunca tuvo intención de compartir.
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