Tendencias

Tu mano dominante podría no estar determinada al nacer, según un estudio

Una investigación liderada por científicos de la UCLA desafía la idea de que ser diestro o zurdo depende exclusivamente del cerebro.

Tu mano dominante podría no estar determinada al nacer, según un estudio

¿Eres diestro, zurdo o ambidiestro? Durante décadas, la explicación más aceptada ha sido que la preferencia por una mano está determinada por la organización del cerebro.

Sin embargo, una nueva investigación plantea que esa ventaja podría deberse mucho más a la práctica acumulada durante toda la vida que a una predisposición innata.

El estudio, realizado por neurólogos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) y la Universidad Johns Hopkins, fue publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) y desafía una de las ideas más arraigadas sobre el control motor.

La hipótesis de los autores

“La dominancia de una extremidad se suele tomar como prueba de que el hemisferio dominante es intrínsecamente mejor en el control motor”, escriben los investigadores Ahmet Arac, Nicolas Jeong Lee y John Krakauer en el artículo.

Sin embargo, proponen una explicación distinta: “Probamos una alternativa: el dominio refleja una práctica asimétrica con herramientas y objetos que requieren un control preciso de trayectorias complejas”.

Tu mano dominante podría no estar determinada al nacer, según un estudio

Para poner a prueba esa hipótesis, los científicos diseñaron un experimento poco convencional.

En lugar de pedir a los participantes que escribieran con las manos, les solicitaron que escribieran utilizando los codos, una parte del cuerpo que prácticamente nadie ha entrenado para realizar esa tarea.

El razonamiento era simple: si existiera una ventaja innata del lado dominante, las personas diestras deberían desempeñarse mejor al escribir con el codo derecho que con el izquierdo.

En el experimento participaron voluntarios sanos y diestros, quienes debieron escribir repetidamente la letra “A” y el número “8” tanto con la mano dominante como con la no dominante.

Posteriormente realizaron el mismo ejercicio con los codos, utilizando un lápiz especialmente sujeto para poder dejar marcas sobre el papel.

¿Cuáles fueron los resultados?

Los resultados fueron llamativos. Aunque todos los participantes eran diestros, el desempeño con ambos codos fue prácticamente igual de deficiente.

Un análisis realizado mediante una red neuronal entrenada para clasificar la calidad de los trazos concluyó que no existían diferencias significativas entre escribir con el codo derecho o el izquierdo.

“No se observaron diferencias ni tendencias significativas entre los caracteres dominantes y no dominantes del codo”, señalan los autores. En otras palabras, “el dominio desapareció”.

Los investigadores fueron un paso más allá. Dividieron a los participantes en dos grupos: uno practicó la escritura con el codo correspondiente al lado dominante y el otro entrenó con el codo del lado no dominante.

Antes del entrenamiento, ambos grupos mostraban un rendimiento igualmente bajo. Sin embargo, tras practicar, la calidad de la escritura mejoró de forma considerable en ambos casos.

Según los autores, todos los codos “presentaban una calidad de forma igualmente deficiente antes del entrenamiento”, pero después “la calidad de la escritura con el codo mejoró sustancialmente en ambos lados”.

Tu mano dominante podría no estar determinada al nacer, según un estudio. Foto: Pexels Krukphoto.com

Qué dicen los autores

Para los investigadores, estos resultados muestran que la ventaja de la mano dominante no surgiría porque un hemisferio cerebral controle mejor los movimientos, sino porque ese brazo ha acumulado miles de horas de práctica realizando tareas complejas, como escribir o manipular herramientas.

“El brazo dominante no es más capaz porque un hemisferio del cerebro sea simplemente mejor controlando el movimiento”, afirmó Ahmet Arac.

“Esto se debe a que hemos dedicado toda una vida a practicar los movimientos específicos y complejos que requieren las herramientas y la escritura a mano. Si eliminamos esa práctica al cambiar a una parte del cuerpo como el codo, que nunca antes ha realizado esa tarea, la ventaja desaparece”.

Los autores enfatizan que sus hallazgos no significan que el cerebro no influya en la lateralidad o en la preferencia por una mano.

Más bien, sugieren que la superioridad observada en tareas motoras finas podría construirse principalmente mediante el aprendizaje y la repetición.

Lee también:

Más sobre:ManoEstudioInvestigaciónCienciaDiestroZurdoExperimentoHabilidadTendenciasLa Tercera

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE