Los Girasoles: la historia del cuadro de Vincent Van Gogh atacado por activistas

El cuadro que acaba de ser vandalizado por activistas en Londres, fue parte de una serie pintada por el célebre pintor neerlandés en el verano boreal de 1888, durante sus días de residencia en Arlés. Un período fecundo, pero también complejo que lo llevó a enfrentarse a Paul Gaugin, y acabó con el episodio del corte de su oreja.


No existe uno, sino varios Girasoles. Acaso por sus colores fuertes llamaron la atención de Vincent Van Gogh, quien en 1888 pintó una serie de cuadros sobre la afamada planta.

Los girasoles más famosos, entre los que está el cuadro que fue atacado recientemente por activistas ecologistas en National Gallery de Londres, fueron pintados por el artista neerlandés durante su período de residencia en Arlés, en el sur de Francia.

Hasta allá se mudó por recomendación de Henri de Tolouse-Lautrec, en su búsqueda por encontrar un ambiente más luminoso, que el frío norte de Europa. Además el sosiego de aquella apacible villa se avenía bien con su carácter atormentado.

Si bien, Van Gogh encontró en Arlés el estímulo creativo que buscaba, también lo volvió a enfrentar con sus demonios. Necesitado de alguien que lo comprendiera, invitó al pintor Paul Gaugin a vivir con él en el pueblo, por supuesto con los gastos pagados por su hermano y confidente, Theo.

En Arlés, los dos artistas mantuvieron una relación de colaboración y crítica. La fachada amarilla de la casa en que residía, el sol mediterráneo y los girasoles del campo, inspiraron a Vincent. En el verano boreal de 1888 comenzó a pintar una serie de cuadros. Incluso, Gaugin lo retrató en plena faena.

Algo de eso, le comentó Vincent a Theo en una carta. “Con la esperanza de llegar a vivir con Gauguin en nuestro estudio, quiero pintar una serie de cuadros. Nada más que grandes girasoles... Si llevo a cabo mi plan, pintaré una docena de cuadros. El conjunto es una sinfonía en azul y amarillo. Trabajo todos los días desde que sale el sol. Porque las flores se marchitan enseguida y hay que pintarlo todo de una vez”.

Para Vincent, el amarillo era un color especial. “Ahora tenemos un calor magnífico e intenso y no corre nada de viento, es lo adecuado para mí. Un sol, una luz que, a falta de un calificativo mejor, sólo puedo definir con amarillo, un pálido amarillo azufre, un amarillo limón pálido. ¡Qué hermoso es el amarillo!”, le comentó a Theo en una misiva.

Pronto, el carácter de Van Gogh chocó con el de Gaugin. Así comenzaron las discusiones, que acabaron de forma terrible el 23 de diciembre de ese año, con el episodio del corte de la oreja de Vincent y su posterior internación en el hospital de Saint-Rémy. Pero en una carta a Theo, el artista comentó la opinión de Gaugin sobre la obra. “Tú ya sabes que a Gauguin le gustaba especialmente. Sobre ella ha dicho entre otras cosas: ‘Esto... esto es... la flor’. Tú ya sabes: la peonia es propia de Jeannin, la malva de Quost y el girasol es propio de mí”.

La serie Los Girasoles, pintada entre 1888 y 1889, incluye tres cuadros similares con catorce girasoles en un jarrón, otros dos con doce girasoles, uno con tres y otro con cinco. Uno de ellos, lamentablemente, fue destruido por el fuego durante un bombardeo en la IIGM. Los otros están distribuidos en museos en Londres, Tokio, Munich, Filadelfia y el Museo Van Gogh en Amsterdam.

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