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Cómo se hizo Las Catadoras, la película sobre las mujeres que probaban la comida de Hitler

El cineasta italiano Silvio Soldini dirige el filme sobre las mujeres que debían comer antes que el Führer en la Alemania nazi. En diálogo con Culto habla sobre cómo adaptó la novela en la que se basa y la cercanía entre el largometraje y los acontecimientos que remecen al mundo actual. “Se encamina una vez más hacia la violencia y la guerra, como sucedía a inicios del siglo pasado. Aunque todos pensábamos que ya habíamos superado esa etapa”, apunta.

Cómo se hizo Las Catadoras, la película sobre las mujeres que probaban la comida de Hitler

El director italiano Silvio Soldini (Milán, 1958) nunca había filmado una película de época y, como espectador, reconoce que muchas veces cuando escoge una producción de ese tipo le cuesta creerse todo lo que está viendo. Ese era un obstáculo al momento de considerar seriamente la opción de llevar al cine la novela La catadora, de Rosella Postorino.

“Siempre me han interesado más los temas contemporáneos”, explica en entrevista con Culto.

Si el realizador de Pan y tulipanes (1999) superó sus dudas se debió al enorme interés que le generó la historia real en la que se basa el exitoso libro, el caso de una joven que en 1943 es enviada a la Guarida del Lobo, el cuartel general de Adolf Hitler emplazado en medio de un bosque, donde se une a un grupo de mujeres que deben comer tres veces al día antes de que lo haga el Führer.

Postorino construyó su trabajo a partir del testimonio de Margot Wölk, la última de las sobrevivientes de ese grupo, y Soldini ahora se encarga de convertir esa novela en un largometraje llamado Las catadoras, que debuta este jueves 16 en cines chilenos.

“La historia es muy potente. Estaba el personaje de Rosa, la protagonista, esta joven que me gustó mucho, y se presentó la oportunidad de contar la historia de la guerra al menos por una vez a través de mujeres y no de hombres. Normalmente vemos a los hombres en combate; aquí vemos a las mujeres que sufren con la guerra”, detalla.

“Al final acepté hacer esta película, pero intenté que fuera lo más auténtica posible, empezando por el hecho de que las protagonistas tenían que ser alemanas, no italianas”, enfatiza.

La actriz Elisa Schlott interpreta a Rosa Sauer, el personaje principal dentro de un grupo de siete mujeres que deben cumplir rigurosamente con la tarea de probar todas las comidas de Hitler. Ella encarna el sufrimiento de una chica que regresa a la granja de sus suegros huyendo de los bombardeos de Berlín, que añora volver a ver a su marido y que se encuentra atrapada en una situación de la que no puede escapar.

“Para mí fue muy interesante, muy bonito, porque trabajé con actores que no eran italianos, quienes me impresionaron por su generosidad, talento y profesionalismo”, expresa. Con el mismo entusiasmo, dice: “Trabajamos arduamente con los distintos departamentos de diseño de producción, vestuario, maquillaje y fotografía para que esta historia fuera especial y muy auténtica”.

Soldini piensa que el mayor desafío del proyecto no residió en que no manejara el alemán, sino que el libro está narrado en primera persona. Si bien conservó a Rosa como protagonista, desde la puesta en escena buscó que el relato fuera coral. “Siempre intenté que este grupo de mujeres fueran las protagonistas de alguna manera. Quizás ahí radica la diferencia o lo que hace especial a esta película”, señala.

A las Las catadoras también le otorga un valor propio el hecho de que el director haya optado por evitar mostrar el conflicto bélico propiamente tal. Omitiendo ese tipo de escenas, el horror de la guerra se percibe en las expresiones de las mujeres lideradas por Rosa y en el peligro que acecha a los personajes dentro y fuera de la Guarida del Lobo.

“Siempre tuve presente que en cada escena debía haber una constante sensación de violencia”, define.

Aunque se apegó al material que tenía entre manos, la cinta no es una producción histórica, sino que “cuenta un pedazo de la historia”, advierte. Ya tenía considerado que el filme tendría que “resonar en nuestras vidas actuales”, pero al final los acontecimientos que vive el mundo volvieron más estrecha la distinción.

“Creo que si no supiéramos nada sobre el nazismo y lo que sucedió en aquella época, esta película casi podría considerarse distópica. Eso fue lo que me dijo Rossella Postorino, la escritora. Cuando la vio por primera vez, dijo: casi podría ser una película distópica. Y, por desgracia, tiene razón. Porque el mundo se encamina una vez más hacia la violencia y la guerra, como sucedía a inicios del siglo pasado. Aunque todos pensábamos que ya habíamos superado esa etapa”.

“No el mundo entero”, indica el cineasta luego de una pausa. Y añade: “Por desgracia, el mundo empeoró entre que empecé a escribir el guión y la película se estrenó. Lo que sucedía en el mundo se acercó un poco más a lo que narra la película”.

Tras un recorrido en que ha podido ver cómo ha reaccionado el público europeo, el largometraje llega a salas nacionales, donde espera que conquiste a los espectadores.

“Me gustaría que las emociones, que creo que son muchas, logren perdurar. Y que luego se conviertan en reflexiones, porque es una película que de alguna manera reflexiona sobre nuestra realidad”, cierra.

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