Kylie Minogue al desnudo: amores, tragedias y secretos de la reina del pop en Netflix
A través de tres episodios, la docuserie repasa el ascenso de la princesa del pop australiana, su icónico romance con Michael Hutchence y cómo logró mantener oculta una recaída en su salud en medio de su mayor éxito reciente.
Fue en un recital de INXS, en Sídney, Australia, en 1989 cuando se cruzaron por primera vez las miradas de la ascendente princesa del pop Kylie Minogue, con el exuberante vocalista del grupo, Michael Hutchence. “Tenía algo especial. Pensé: ‘Estoy segura que Michael me miró. Que me miró entre el público’”, recuerda casi 40 años después la misma cantante.
Ese es uno de los ejes del nuevo documental Kylie, recién estrenado en las pantallas de Netflix. En tres episodios, narra la vida y carrera de la estrella australiana de la canción pop.
A mediados de los 80, Minogue era una joven actriz en Sydney, una de las caras visibles de la teleserie Neighbours, de alta audiencia en el país, además del Reino Unido. De ese elenco era parte su novio de entonces, el actor Jason Donovan.
La serie comienza en 1987, cuando una Kylie de 19 años llega a Londres para grabar su primer single con el afamado trío Stock, Aitken & Waterman, la aceitada máquina de producir hits en los mid-80. Una factoría por la que habían pasado Rick Astley, Samantha Fox, Cliff Richard, Donna Summer, o Bananarama.
Pete Waterman confiesa en pantalla que no tenía ni idea de quién era “esa pequeña antipodiana” que esperaba en recepción, al mismo tiempo que miraba con angustia su reloj, pues debía tomar el vuelo de regreso a Sydney. Con algo de compasión, Waterman tuvo el impulso de hacerla pasar y trabajar con ella una canción. I Should Be So Lucky, que se compuso y grabó en apenas 40 minutos (o dos horas, según la versión del productor). Fue el primer single y el primer número 1. De ahí, el salto meteórico gracias a Neighbours, la serie que la convirtió en fenómeno global junto a Jason Donovan. “Tropezamos juntos con la fama”, recuerda ella.
Pero el ascenso no fue un camino de rosas. La docuserie recupera titulares despiadados de la prensa británica de los 80 y 90: “periquito cantante”, “talentless”, “raunchy”. La misoginia de la época la reducía a una imagen prefabricada de chica sonriente y sin profundidad. Kylie habla con distancia pero también con dolor de cómo esas críticas calaron. “No me descarten”, recuerda haber pensado. “Querían que fuera otra persona. ¡Así que dadme una oportunidad!”.
Pero al final del primer episodio entra en uno de los romances más comentados del pop. Kylie y Michael. Por entonces, la cantante seguía con Jason Donovan, pero la monotonía y los viajes cada vez más frecuentes de Minogue entre Sydney y Londres comenzaron a hacer mella en la relación. Donovan, aún algo afectado, recuerda haber estado presente en el momento en que Hutchence conoció a Kylie, pues fue en una fiesta posterior al recital a la que fueron convidados.
“Podía oler que algo no iba bien”, dice un despechado Donovan sobre el momento en que ella conoció a Hutchence. “Yo no le interesaba. Vi que (Michael) estaba concentrado en ella. Sí. Lo olfateé a un kilómetro. Y ella desapareció con él en el baño, si mal no recuerdo, lo cual estaba bien. Ya sabes, somos adultos”.
“Hablamos de cosas de cantantes -recuerda Minogue-. Él dijo que vivía en Hong Kong y yo estaba por ir a Hong Kong y Japón”. Así comenzó de una vez el romance. Una relación que hasta hoy Minogue considera de unas de las más relevantes de su vida. “Recuerdo que ella estaba locamente enamorada -dice su hermana Dannii , también cantante-. Sin duda".
De hecho, al recordarlo, Kylie se emociona visiblemente: “Era hilarante, culto y tierno. He estado buscando algo como eso desde entonces…y no lo he encontrado”. Habla de cómo él la animó a descubrirse a sí misma y a abandonar la imagen de “buena chica”. “Hice muchas cosas con él por primera vez. Nunca sentí que tuviera una visión limitada, pero él me la quitó”.
Con el tiempo, las giras y los compromisos profesionales hicieron mella en la relación, la cual llegó a su fin. Pero Kylie Minogue nunca olvidó a Michael Hutchence. Su muerte en 1997 dejó una huella indeleble. “Siento su presencia”, confiesa.
La serie no evade los intentos de reinvención fallidos. El núcleo del capítulo 2. Tras el fracaso comercial de Impossible Princess (1997), donde exploró sonidos más indie, Kylie dudó. Nick Cave, con quien grabó el icónico Where the Wild Roses Grow, aparece como figura clave. Lo describe como una “máquina de alegría” y revela que fue él quien le dijo: “¿Dónde están las canciones pop?”. Ese consejo la devolvió al dancefloor y dio paso a éxitos como Spinning Around y, años después, Can’t Get You Out of My Head. Cave, a su vez, la define como alguien capaz de convertir el sufrimiento en positividad: “Su conexión con el público es una forma verdadera de amor”.
“Por suerte lo superé otra vez”
Pero la tormenta aún no se desencadenaba. En el capítulo 3, vemos otro de los episodios destacados del documental: en 2005, a los 36 años, el primer diagnóstico de cáncer de mama la obligó a cancelar su gira Showgirl y una presentación estelar en Glastonbury, donde estaba confirmada como headliner. La familia vivió el terror: su hermana Dannii recuerda el miedo a perderla. “¿Va a sobrevivir?“.
En esos días de quimio y radioterapia, con sus devastadores efectos, los paparazzi acamparon frente a la casa familiar; los titulares invadieron su intimidad. El “efecto Kylie” aumentó las mamografías, pero detrás había una mujer luchando en silencio.
La serie muestra videos caseros, fotos inéditas y conversaciones nocturnas alrededor de una fogata con su familia. Sus padres, Ron y Carol, y especialmente Dannii, ofrecen testimonios conmovedores. Kylie destaca el apoyo inquebrantable de su comunidad gay, que la respaldó cuando otros la daban por terminada. “Podría ir a la guerra con mi público gay”, dice con gratitud. Y además se emociona aún al recordar el momento en que Coldplay, en ese Glastonbury al que debió ir, le dedica a ella la canción Fix you.
La producción también aborda el frustrado proceso de fertilización asistida que atravesó después de su primer tratamiento oncológico. Kylie pospuso la quimioterapia para intentar fertilización In Vitro varias veces, sin resultados. El dolor de no poder ser madre se filtra en Flower (2012), una “carta a lo que podría haber sido”. Kylie admite que durante mucho tiempo sintió dolor al pensar en la maternidad y en las posibilidades que perdió producto de la enfermedad. Lejos de caer en el melodrama, el documental muestra esos episodios con una sensibilidad contenida, apoyándose más en silencios y archivos personales que en declaraciones grandilocuentes.
Pero el punto culminante de la docuserie llega en los minutos finales del tercer episodio. En 2023, en plena euforia por el éxito viral de Padam Padam (primer Grammy en 20 años), Kylie revela que en 2021 recibió un segundo diagnóstico de cáncer. Lo mantuvo en secreto.
“Por suerte lo superé otra vez”, afirma en una escena que ya se ha viralizado en redes sociales. La revelación sorprendió incluso a parte de sus seguidores más cercanos, ya que durante esos años la cantante continuó trabajando y grabando música sin hacer pública la enfermedad.
“Logré guardarlo para mí y atravesar ese año, no como la primera vez. Era solo una sombra de mí misma… No quería salir de casa”, confiesa entre lágrimas, tomada de la mano de su colaborador de 25 años, Richard “Biff” Stannard. La canción Story, del álbum Tension, contiene el mensaje oculto. Las estrellas también lloran.
Lo último
Lo más leído
1.
3.
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
Plan Digital+$6.990 al mes SUSCRÍBETE