La reliquia oculta del “Rey de la Araucanía”: exhiben en Santiago la misteriosa daga de Antoine de Tounens
El Museo Histórico Nacional saca de sus bóvedas un testigo silente de la monarquía mapuche que donó Arturo Alessandri, una pieza única que se exhibe de manera presencial hoy miércoles a partir de las 15:30 horas.
Orélie Antoine de Tounens, un abogado francés tuvo la idea de venir a Chile hacia 1858 con un proyecto que a primera escucha suena un disparate: concretar un reino en la Araucanía con él a la cabeza. Una suerte de monarquía mapuche liderada por este hombre barbado y de cabellera larga, que había dejado su país -donde trabajó de procurador de un tribunal-, tras entusiasmarse con la lectura de La Araucana, el poema épico de Alonso de Ercilla (publicado en 1569) que cantaba la Guerra de Arauco y la resistencia del pueblo mapuche contra el conquistador español.
De su paso por los tupidos bosques de La Araucanía, quedó un objeto, un testigo silente de las andanzas, una daga que este miércoles 8 de julio será exhibida en el Museo Histórico Nacional, a contar de las 15.30 horas, como parte de la muestra 115 años objetos historias que nos conectan, que conmemora los 115 años de la institución.
La daga, según relata a Culto la curadora de museo, Carolina Barra, fue una donación al museo de un importante personaje de la política chilena. “De acuerdo a los archivos y los documentos que tenemos disponibles, habría llegado en 1931 acá al museo a través de una donación asociada al presidente Arturo Alessandri Palma. La donación está asociada a él. De repente pasa que no es exactamente la persona la que va a dejarla, sino que lo hace un familiar o algo así, pero está a su nombre”.
“Esta daga en particular es parte de la colección de armas y armamento del museo, la cual tiene armas de fuego y armas blancas; esta pieza está dentro de las armas blancas. La exposición 115 objetos se hace a partir de 11 colecciones, y esta es una de ellas", agrega Barra.
La daga, con su vaina, ha sido preservada por el museo en condiciones especiales para evitar el deterioro por el paso de los años. “Está en un depósito especial con mediciones específicas para elementos metálicos. Actualmente está embalada porque no la tenemos en exhibición en estos momentos; solamente la vamos a mostrar mañana. Cuenta con todos los requerimientos tanto de temperatura como de humedad necesarios para los metales”, señala Barra.
“Está con materiales de conservación específicos para el embalaje, que son el Ethafoam y el Tyvek. Tiene una funda de Tyvek, que es como una especie de papel o entre tela y papel neutro, y eso además está calado en un Ethafoam, que es otro material neutro que no generaría ningún tipo de toxina para el objeto”.
Historia de un Rey
En rigor, a pesar de lo que suele decirse, Orélie Antoine de Tounens nunca se autoproclamó Rey de la Araucanía. “Al principio, Orélie Antoine no vino a Chile para convertirse en rey, vino con otro proyecto -explicó a Culto el investigador francés Jean François Gareyte, autor de la extensa biografía en dos tomosEl sueño del hechicero. Antoine de Tounens, Rey de La Araucanía y de la Patagonia(La Lauze, 2019)-. Como masón, él quería emprender un gran programa, (como muchos otros masones de América Latina o de Europa) emprender el ‘sueño de Bolívar’”, es decir, formar una suerte de gran confederación sudamericana.
Como parte de ese plan, Orélie Antoine le envó una carta al anciano jefe mapuche Mañil, líder de los lonkos arribanos -es decir, quienes vivían cerca de los faldeos de la cordillera-, quien por entonces estaba muy inquieto. “Mañil estaba muy inquieto, preocupado por el avance constante de los colonos chilenos en los territorios del wallmapu -explica Gareyte-. Buscaba aliados para proteger sus tierras”.
En la misiva, Orélie le ofrecía su ayuda para formar una gran confederación, que podría contar con el reconocimiento diplomático de Francia. El toki lo pensó. Le envió una carta de vuelta. Aceptaba reunirse con él en el cerro Adenkul en la Araucanía (cerca de Traiguén) para conversar.
El problema es que mientras Orélie viajaba, el viejo Mañil falleció. Por eso, al momento de su arribo, se encontró con su hijo, Quilapán, y la elección del nuevo líder, un trawun. El francés vio una oportunidad de oro para su proyecto, y ni corto ni perezoso se presentó como un candidato más.
Aprovechando la comilona previa, mientras bebía muday y comía alguna suculenta pieza de carne de cordero asado, se abocó de lleno a sostener reuniones en que explicó su proyecto de una confederación (con un eventual reconocimiento internacional, de Francia), con lo que se granjeó el respaldo de Quilapán y sus allegados, lo que fue decisivo para el momento final. El galo tenía una ventaja no menor, hablaba el mapudungún, pues lo había aprendido junto con el castellano durante sus primeros años en Chile. Había llegado en 1858, tuvo vivió en Coquimbo, Valparaíso y Santiago, y se integró a logias masónicas locales.
“Se sucedieron días y semanas de discusión y debates, donde las autoridades mapuche lo van a escoger el como nuevo toki -explica Jean François Gareyte-. Esa decisión se tomó antes en cuatro oportunidades, 1860, 1862, 1869, y 1876. Decir hoy dia, que Orélie Antoine se ‘autoproclamó’ rey es una mentira”. Así, Orélie fue elegido líder de los arribanos. Era la luz verde para su proyecto.
Pero la idea del Reino de la Araucanía y la Patagonia, no prosperó. Orélie fue capturado por las autoridades chilenas, quienes lo encerraron en un manicomio y luego devuelto a Francia. A pesar de ello, el hombre regresó a Chile en tres ocasiones más: 1869, 1874 y 1876 pero en todas fue combatido y perseguido, obligándolo a escapar a Francia.
La daga va a estar disponible para exhibición al público a contar de las 15.30 horas de este miércoles 8 de julio de manera presencial en el Museo Histórico Nacional (Plaza de Armas 951).
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