El reacomodo del subsecretario José Francisco Lagos tras la partida de Sedini de la Segegob
Mientras Máximo Pavez concentra buena parte de las respuestas sobre la contingencia, el abogado se ha enfocado en explicar las políticas públicas del Ejecutivo. El subsecretario ha intentado intensificar su despliegue fuera de La Moneda para posicionarse, acompañando a terreno a los ministros, y se apronta para enfrentar una prueba de fuego: el futuro de TVN.
El ajuste ministerial de mayo que removió a la entonces ministra de la Secretaría General de Gobierno, Mara Sedini, obligó a redefinir el espacio que ocuparía el subsecretario de la cartera, José Francisco Lagos, en una estructura inédita para el gobierno de José Antonio Kast.
Lagos fue uno de los primeros en enterarse de que Sedini dejaría el gabinete. Ambos mantenían una relación de confianza previa a su llegada a La Moneda, forjada cuando compartían la conducción del programa Llegó la hora, de Radio Agricultura. Esa cercanía se mantuvo durante los meses en que coincidieron en el Ejecutivo y, pocos días después de la salida de la exministra, el subsecretario pasó a ocupar la oficina que ella utilizaba en el Palacio de Gobierno. Esta última fue una petición del ministro del Interior, Claudio Alvarado, para afianzar precisamente su rol.
Y es que la decisión del Presidente de entregar la conducción de la Segegob a Alvarado, abrió inmediatamente una interrogante respecto del lugar que ocuparía Lagos, quien -además- es independiente.
Históricamente, los subsecretarios de esa cartera han desempeñado un rol eminentemente administrativo y de gestión, lejos de la primera línea comunicacional.
Incluso durante las ausencias prolongadas de ministros voceros, no han adoptado un rol de primera línea: en el gobierno anterior, por ejemplo, cuando la entonces ministra Camila Vallejo hizo uso de su pre y postnatal, fue la ministra Aisén Etcheverry quien asumió la vocería. En otras ocasiones puntuales, también fueron ministros de otras carteras -como Jeannette Jara- quienes ejercieron esa subrogancia.
La decisión de dar un doble rol a Alvarado tras el cambio de gabinete constituyó en sí misma una amenaza para el subsecretario Lagos, toda vez que en Palacio se definió que la respuesta cotidiana a la contingencia recaería principalmente en el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, mientras Alvarado encabezaría una vocería de carácter más institucional, compatible con sus responsabilidades al mando del Ministerio del Interior.
Con ese esquema ya delineado, el papel de Lagos comenzó a tomar forma durante las semanas siguientes. Según distintas fuentes de gobierno, fue el propio Alvarado quien le pidió asumir una función enfocada en la difusión de políticas públicas y de la agenda sectorial del Ejecutivo. La decisión, comentan en Palacio, no estuvo exenta de reparos desde el Segundo Piso, donde algunos consideraban que esa distribución podía generar superposición de funciones.
En la práctica, el subsecretario ha intentado afirmarse -en un escenario en que los comentarios de pasillo en Palacio abundan, sobre cuáles son sus funciones- y posicionarse. Así ha intensificado su despliegue fuera de La Moneda. Acompaña a ministros en actividades sectoriales, participa con frecuencia en entrevistas, especialmente en radios, y explica iniciativas impulsadas por el gobierno. Aunque esas apariciones suelen derivar inevitablemente hacia consultas sobre la coyuntura política, en el oficialismo recalcan que cada intervención es coordinada previamente con Alvarado, con quien mantiene un canal permanente para alinear los mensajes.
En los pasillos de Palacio son tema obligado las tensiones que se han generado con Pavez, considerando que disputan un espacio comunicacional.
Mientras el subsecretario del Interior concentra buena parte de la respuesta política diaria, Lagos ha quedado asociado a la explicación de las iniciativas gubernamentales y al despliegue territorial de la agenda comunicacional. Por ejemplo, de los diálogos ciudadanos, encargo directo del Presidente José Antonio Kast.
Es también el subsecretario de la Segegob -por ejemplo- quien provee de las minutas de contenido a los parlamentarios, líderes de opinión y autoridades de gobierno con las bajadas oficiales sobre los distintos temas.
Algunos reconocen que el nuevo esquema todavía está en proceso de consolidación y que el espacio de Lagos resulta menos evidente. Sin embargo, sostienen que sus atribuciones siguen siendo coherentes con la naturaleza de la subsecretaría, cuya labor histórica ha estado vinculada a la administración interna del ministerio y a la coordinación de distintas tareas de gestión.
La prueba de fuego de Lagos adquirirá relevancia en los próximos meses cuando comience a debatirse el futuro de TVN. El subsecretario no sólo integrará la mesa técnica que deberá constituirse para asegurar la continuidad del canal público, sino que también tendrá injerencia en su conformación.
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