Política

Los días de Sedini y Steinert tras dejar La Moneda

Las exministras emprendieron viajes y se alejaron de la contingencia después del ajuste ministerial más rápido desde el retorno a la democracia. Mientras Mara Sedini viajó a Miami junto a su familia y mantiene escaso contacto con excompañeros de gabinete, Trinidad Steinert optó por días de descanso fuera de Santiago, a la espera de definiciones sobre su futuro político y profesional.

Las exministras abandonaron el gobierno el 19 de mayo pasado, a 69 días de la instalación.

Sesenta y nueve días. Ese fue el tiempo que tardó el Presidente José Antonio Kast en concretar el primer ajuste ministerial de su administración. Un movimiento que terminó transformándose en el cambio de gabinete más rápido desde el retorno a la democracia y que golpeó directamente a dos de las figuras que el Mandatario había defendido con mayor fuerza desde el inicio de su gobierno: la exministra vocera, Mara Sedini, y la extitular de Seguridad, Trinidad Steinert.

La salida más inesperada fue la de Sedini.

Hasta la mañana de ese martes, la entonces secretaria de Estado no tenía señales de que abandonaría el gabinete. De hecho, pocas horas antes había enfrentado una vocería en La Moneda donde defendió la continuidad de Steinert, luego de que la oposición anunciara una interpelación en su contra.

En esa misma comparecencia ante la prensa, Sedini insistió en que los cambios de gabinete eran una atribución exclusiva del Presidente y que este tipo de decisiones no se anticipaban públicamente.

Pero el escenario cambió drásticamente durante la tarde.

La historia ya es conocida: Sedini fue citada a conversar con Kast. Ahí, según quienes conocieron el diálogo, el Mandatario le transmitió que removerla era una decisión compleja y que no era el escenario que hubiese querido enfrentar. Pero en la misma conversación, Kast le sinceró otro punto: no podía concretar un ajuste ministerial que afectara únicamente a la titular de Seguridad.

Quienes mantienen contacto con ella comentan que, tras dejar Palacio, Sedini optó por alejarse completamente de la contingencia política.

Durante los últimos días viajó a Miami junto a su familia -regresa a Chile el próximo 6 de junio- y ha mantenido escaso contacto con excompañeros de gabinete. En Palacio transmiten que el objetivo del viaje era “desconectarse” después de semanas marcadas por alta presión política.

Quienes han conversado con Sedini durante los últimos días afirman que la exvocera quedó especialmente golpeada tras su salida del gabinete.

En su entorno comentan que la periodista sentía que había logrado revertir parte importante de los cuestionamientos que enfrentó durante las primeras semanas de gobierno y que, en el último tiempo, percibía una mejora en su desempeño político y comunicacional. Por lo mismo, la decisión de Kast no solo la tomó por sorpresa, sino que también generó una sensación de decepción respecto del desenlace de su paso por La Moneda.

Pese a ello, Kast busca mantenerla cerca.

Cuando el Mandatario se comunicó con presidentes de partido del oficialismo para informarles del ajuste, también les hizo ver que pretende que Sedini siga vinculada al proyecto político de gobierno, aunque sin precisar todavía cuál sería ese rol.

Ese mismo mensaje fue transmitido personalmente a la exvocera durante la conversación que sostuvieron en La Moneda. Según quienes conocen ese diálogo, Kast le reiteró que sigue considerándola una figura relevante dentro de su círculo político y que más adelante evaluará de qué manera reincorporarla.

La situación de Trinidad Steinert ha sido distinta.

Desde que dejó el gobierno, la exministra de Seguridad optó por días de descanso en la playa junto a cercanos y familiares. Personas que han conversado con ella durante las últimas jornadas aseguran que se ha mantenido alejada de la contingencia y enfocada en recuperarse del desgaste político acumulado durante sus semanas en el gabinete.

En el plano político, sin embargo, sí ha mantenido contacto con una figura relevante: el senador y presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, quien durante el último tiempo se transformó en uno de sus principales respaldos dentro del oficialismo.

Hace solo algunos días, cuando Kast la llamó a La Moneda para pedirle la renuncia, el Presidente le transmitió que se tomara un tiempo de descanso y que ambos volverían a conversar después de la cuenta pública.

Eso porque el futuro de Steinert sigue siendo una conversación pendiente para el Mandatario.

Quienes conocieron el diálogo que ambos sostuvieron en el verano, cuando Kast la convocó para integrarse al gabinete, recuerdan que la entonces fiscal regional le transmitió el alto costo personal que implicaba abandonar una carrera de más de dos décadas en el Ministerio Público.

Steinert tenía seis años restantes al mando de una fiscalía regional y dejar el cargo implicaba renunciar a una estabilidad profesional construida durante toda su vida laboral.

Por lo mismo, en esa conversación Kast le habría transmitido una garantía política: que, pasara lo que pasara, no la dejaría sola.

Hoy, ya fuera del gabinete, en Palacio reconocen que existe preocupación respecto de cuál será el futuro profesional de la exministra.

Entre las alternativas que se han explorado aparece la posibilidad de otorgarle una agregaduría internacional. La opción de una embajada, en cambio, está prácticamente descartada, debido a que ya no existirían cupos disponibles para nombramientos políticos de personas fuera de carrera diplomática.

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