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7 señales de que complaces al resto y cómo cambiarlo para cuidar tu bienestar, según la psicóloga Ingrid Clayton

En conversación con La Tercera, la doctora en psicología clínica explica en qué consiste este tipo de respuesta al trauma, detalla las señales que sugieren complacencia crónica y comparte los puntos que se deben considerar en la búsqueda de una terapia acorde.

7 señales de que complaces al resto y cómo cambiarlo para cuidar tu bienestar, según la psicóloga Ingrid Clayton. Foto: referencial.

Los seres humanos contamos con distintos mecanismos de supervivencia para reaccionar cuando percibimos una amenaza. Se trata de reacciones instintivas, físicas y psicológicas que se activan en el cerebro y el sistema nervioso, con el objetivo de que podamos mantenernos a salvo.

Usualmente, se habla de tres tipos principales de respuesta al trauma: luchar (intentar hacer frente a la amenaza directamente), huir (alejarse, ya sea física o emocionalmente) y congelarse o paralizarse (quedar inmóvil, sin la capacidad de pensar o actuar).

Sin embargo, también existe un tipo que generalmente es menos abordado: la complacencia.

La psicóloga clínica con sede en Los Ángeles (California, Estados Unidos), la Dra. Ingrid Clayton, se ha dedicado a estudiarlo.

7 señales de que complaces al resto y cómo cambiarlo para cuidar tu bienestar, según la psicóloga Ingrid Clayton Cortesía

En su libro más reciente, titulado Complacer: por qué la necesidad de agradar nos desconecta de quienes somos y cómo recuperar nuestra voz (Diana, 2026), explica que complacer a menudo se confunde con términos como la “codependencia” o el “síndrome de la buena persona”.

No obstante, se trata de un tema más profundo y que puede generar múltiples consecuencias en nuestro bienestar y salud mental cuando se presenta de manera crónica o sostenida en el tiempo. Incluso, sin que seamos conscientes de ello.

En conversación con La Tercera, la autora explica en qué consiste, detalla las señales que sugieren complacencia crónica y comparte los puntos que se deben considerar en la búsqueda de una terapia acorde.

7 señales de que complaces al resto y cómo cambiarlo para cuidar tu bienestar, según la psicóloga Ingrid Clayton Elaine Reid

Qué es complacer como respuesta al trauma y cómo afecta a nuestro bienestar

En el contexto de las respuestas al trauma, explica Clayton en su libro, el psicoterapeuta e investigador Pete Walker define complacer como “responder a la amenaza volviéndose más atractivo para ella”.

Aunque complacer puede cumplir una función para sobrevivir ante ciertas situaciones de peligro, se convierte en un problema y en un patrón crónico cuando se vuelve una reacción inconsciente, compulsiva y repetitiva en nuestras vidas, afirma la psicóloga.

“Quienes complacen se reflejan o fusionan con los deseos o expectativas de otra persona para calmar el conflicto en lugar de enfrentarse a él directamente, ya que esa es su mejor oportunidad de mantenerse a salvo. Al menos de momento”.

Clayton menciona una serie de ejemplos que reflejan complacencia cómo respuesta.

“Cuando se te insinúa un pretendiente agresivo o no deseado y tú sonríes y te ríes, eso es complacer. Si no defiendes tus valores en un entorno laboral tóxico para conservar tu trabajo, eso también es complacer. Cuando ignoras continuamente el comportamiento abusivo de un padre para mantener la conexión…, ya lo has adivinado: es complacer”.

De acuerdo a la autora, complacer como respuesta al trauma sitúa nuestros comportamientos en el contexto del desempoderamiento o el maltrato”.

No se trata, por ejemplo, de intentar agradarle a alguien para conseguir un objetivo puntual. Tampoco de hacer favores a otras personas para convencerlas de que te hagan uno a cambio posteriormente.

Cuando se complace, la persona no toma una decisión consciente.

Complacer no es manipular conscientemente. Más bien, es una forma de buscar seguridad ante la explotación, la vergüenza, el abandono, el abuso u otros daños”, enfatiza.

Cuando se activan los mecanismos de supervivencia y respuesta al trauma, explica Clayton, “la corteza prefrontal, responsable del pensamiento racional, se desconecta, y las partes más primitivas del cerebro empiezan a reaccionar”.

“Esto se observa claramente en el reino animal. Si una presa se siente amenazada, no piensa conscientemente: se congela, huye o se defiende”.

Nuestros cuerpos hacen lo mismo. Suelen discernir a partir de experiencias traumáticas pasadas o necesidades insatisfechas. Captamos estas señales del entorno. El cuerpo reacciona inmediatamente y dice: ‘No voy a permitir que vuelva a ocurrir algo malo. Voy a protegerme en la medida de lo posible’”.

En su libro, Clayton profundiza en experiencias personales y situaciones que ha visto con sus pacientes, para explicar por qué los patrones crónicos de complacencia son dañinos y cuál es su relación con los traumas de la niñez.

7 señales de que complaces al resto y cómo cambiarlo para cuidar tu bienestar, según la psicóloga Ingrid Clayton. Foto: referencial.

7 señales de que complaces al resto y cómo cambiarlo para cuidar tu bienestar

La complacencia puede verse reflejada de diversas maneras en distintos escenarios y tipos de vínculos. Sin embargo, en su libro, la psicóloga enumera algunos patrones comunes. Entre estos se encuentran:

  1. Pedir perdón a alguien cuando te ha hecho daño
  2. Permanecer en un vínculo dañino para conseguir un trabajo o seguir teniendo pareja, por mencionar algunos ejemplos
  3. Pintar de blanco las señales de alerta roja, consciente o inconscientemente
  4. Confiar más en los demás que en ti mismo
  5. Mantener la esperanza de que la gente cambiará si te esfuerzas lo bastante para ayudarla
  6. Poner excusas por las personas que te han hecho daño, anteponiendo su dolor al tuyo
  7. No expresarte, porque sientes que hacerlo empeora las cosas

Clayton asiente en que la complacencia no necesariamente se da siempre en relaciones con personas. También, puede ocurrir en relación con una ideología, una religión o un marco cultural, por ejemplo.

En referencia a este último punto, comenta: “Se reciben estos mensajes sobre quién tienes que ser y qué tienes que hacer para estar dentro. En estos casos, complacer puede surgir por la misma idea de seguridad y supervivencia”.

Las distintas maneras en que puede manifestarse la complacencia de forma sostenida pueden llevar a que se permanezca en entornos o vínculos tóxicos y que, por consiguiente, se generen daños significativos en nuestro bienestar.

Sin embargo, estos patrones crónicos pueden romperse, asegura Clayton.

7 señales de que complaces al resto y cómo cambiarlo para cuidar tu bienestar, según la psicóloga Ingrid Clayton. Foto: referencial.

Sostiene en el libro que el trabajo de dejar de complacer se basa en “construir una nueva relación con nosotros mismos, estableciendo tanto confianza como conexión”.

“Debemos reajustar nuestra brújula, pasando de una orientación externa a una centrada en nosotros como autoridad. Aprender a mirar hacia adentro. Esto puede resultar muy incómodo y requiere un reacondicionamiento profundo”.

Por lo tanto, anticipa, es esencial “que seamos amables con nosotros mismos mientras nos adentramos en una forma completamente nueva de mostrarnos al mundo”.

En este proceso, la compasión hacia uno mismo es esencial.

Dice a La Tercera: “Hay muchos pasos que, por supuesto, profundizo en el libro. Pero lo primero es descubrir qué está sucediendo realmente”.

Según Clayton, tener un marco de referencia sobre qué es la complacencia y cómo se manifiesta permite allanar el camino hacia la sanación, desde una perspectiva que considere el propio entendimiento y no culparse a uno mismo por elementos externos.

“Cuando empiezas a construir esta nueva relación contigo mismo, también hablamos de una práctica corporal. No se trata solo de una experiencia cognitiva. En el libro hay muchas herramientas somáticas. Hablamos de regular el sistema nervioso, de reprocesar algunos traumas que aún puedas estar experimentando. Todo esto es fundamental”.

Comprender qué es la complacencia como respuesta al trauma también permite saber que “no soy disfuncional, sino que mi cuerpo estaba reaccionando a un entorno disfuncional”, ejemplifica la psicóloga.

“Muchos de los pacientes con los que he trabajado, que han sufrido traumas relacionales y tienden a la complacencia, creen que hay ‘algo malo’ en ellos o que ‘todo’ es ‘culpa’ suya. En primer lugar, es importante reconocer que no estás roto. Tu cuerpo hizo lo que estaba diseñado para hacer. Y en este trabajo (de sanación) a largo plazo, la idea es que no vuelvas a eso”.

“Puedes pensar en esto como con las otras respuestas al trauma. Dirías: ‘¿Quiero erradicar la respuesta de lucha? No se puede, son respuestas humanas”.

Al ser consultada sobre qué tipos de terapias pueden ser más eficientes para tratar los patrones crónicos de complacencia, Clayton dice que su recomendación más importante es buscar a un especialista que trabaje con traumas complejos.

“El trauma complejo es un trauma relacional. ¿Y qué modalidades se utilizan para tratarlo? Entre las que menciono en el libro y que aplico, y que también he practicado yo misma como paciente, se encuentra la terapia de Sistemas Familiares Internos (IFS, por sus siglas en inglés), que es muy popular. También están la terapia EMDR y la de experiencia somática (SE), que suelen ser prácticas corporales y experienciales. Hay demasiadas para nombrarlas todas, pero lo importante es que el terapeuta no solo tenga conocimientos sobre trauma, sino que esté capacitado en el tema”.

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