El Deportivo

Un gesto de Messi lo cambió todo: aciertos y pecados de una Argentina que se metió con épica en los cuartos del Mundial

Los dirigidos de Lionel Scaloni perdieron la chispa de Qatar 2022, pero siguen avanzando con hazaña incluida. Un equipo lento en las transiciones, con un mediocampo superado y laterales que no brindan seguridad. La leyenda transandina, sin embargo, se encarga de solucionar todo.

Huang Zongzhi

Las lágrimas de los jugadores argentinos decían más que las palabras. La Albiceleste sufrió una verdadera catarsis para derribar a la honorable selección de Egipto, solo en los descuentos. Sin embargo, el agónico triunfo dejó muchas enseñanzas. Aunque, sobre todo, muchas dudas sobre el tranco del campeón en el Mundial 2026.

Una victoria esforzada de 3-2, con remontada incluida. La que solo se pudo fraguar en los descuentos del partido disputado en Atlanta. Hasta los 79’, el elenco transandino perdía por 2-0 frente a los Faraones. Entonces, una nueva ráfaga de Lionel Messi permitió conseguir la apretada victoria que los deja en cuartos.

La victoria pasó a ser una hazaña. Los abrazos de los jugadores Albicelestes así lo dejaban en claro. Los últimos 13 minutos serán difícil de olvidar. Más por una serie de situaciones que fueron marcando lo sucedido.

Un gesto de Messi lo cambió todo: aciertos y pecados de una Argentina que se mete con épica en los cuartos del Mundial

Una de las situaciones que más llamó la atención fue cómo Roberto Ayala, el ayudante de Lionel Scaloni, se encargó de aleonar al plantel. Dentro de su nerviosismo, incluso, se le vio tomando el cartel para realizar los cambios, en una imagen que varios medios hicieron circular.

Otro factor clave fue el gesto de Messi en el campo de juego. La Pulga se percató de los espacios que estaba dejando Egipto por la zona derecha del ataque transandino, por lo que decidió cargarse a esa zona y elaborar las jugadas por ese carril. De ahí, incluso, sale el centro de Lautaro Martínez para que Enzo Fernández anotara el 3-2.

“Siempre vi el partido que estaba de nuestro lado. Más allá del resultado, creo que el equipo no estaba haciendo un mal partido. (...) el otro día con Cabo Verde las expectativas eran que el partido iba a ser fácil y yo creo que fue peor”, explicó Scaloni.

"Después del 2-2 este partido había que intentar terminarlo antes del tiempo reglamentario porque venía la inercia positiva“, destacó el estratega transandino.

Los pecados

El resultado extremo ante los africanos fue solo la confirmación de los subyacentes problemas que arrastra el monarca. En la fase anterior, ante Cabo Verde, debió esforzarse al máximo para eliminar el debutante equipo de los Tiburones Azules, por el mismo marcador, aunque en tiempo agregado.

En ese entonces, los propios jugadores ya habían diagnosticado sus propios defectos. Así quedó clara en la fuerte autocrítica que hizo el capitán Messi una vez conseguida la ajustada victoria sobre la escuadra caboverdiana.

“Perdimos la pelota, nos metimos atrás, no presionamos bien. Ellos golpearon con sus armas. Sabíamos que iba a ser difícil. Hay que corregir lo malo, que hoy fue mucho”, sostuvo La Pulga tras el triunfo ante la gran sorpresa del Mundial.

Lento traslado

Los números obnubilan las emergencias que ha pasado la potencia sudamericana en sus últimas dos presentaciones. En sus cinco partidos en el torneo, promedió más del 60% de la posesión de la pelota. Si bien el cuadro de Scaloni no somete desmedidamente a sus adversarios, siempre se las ingenia para ganar la batalla en la mitad de la cancha.

Tomando en cuenta los futbolistas que disputaron la final de Qatar 2022, se repiten nueve nombres en este último cotejo ante los Faraones. La presencia de Lisandro Martínez por Nicolás Otamendi, además de Leandro Paredes en vez de Ángel di María son los únicos cambios en ambos elencos titulares.

La formación de Alexis Mac Allister, Enzo Fernández y Rodrigo de Paul pretenden entregar equilibrio en el medio. Pese a ello, la transición entre defensa y ataque se ha muy lenta, con un juego predecible que facilita el trabajo de los oponentes. Esa es, precisamente, una de las grandes debilidades de esta versión 2026.

“Contra Cabo Verde nos quedaban lejos las líneas. A los centrales se les hizo largo. Quedamos descoordinados, ellos siempre eran uno más. Nos hicieron correr porque no pudimos presionarlos bien”, era el diagnóstico del propio Messi, hace menos de una semana.

Problemas en defensa

Al margen del ataque, el sistema defensivo tampoco ha estado a la altura de la Copa del Mundo. Los centrales han fallado en varios pasajes en las pelotas detenidas y la última línea perdió seguridad en los manos a mano.

En ese mismo orden, la zona que más ha sufrido en estos dos últimos dos enfrentamientos es la de los laterales. Si bien Nahuel Molina en la derecha y Nicolás Tagliafico se repiten en la cita planetaria, lo cierto es que los rivales han logrado ampliar la cancha en ambas orillas. Incluso, esa otrora subida constante se ha hecho más intermitente, situación que ha obligado a centralizar más el ataque.

Encima, el arquero Emiliano Martínez no ha podido transmitir la sobriedad de esas exitosas jornadas. Y aunque no ha tenido responsabilidad directa en los cinco goles recibidos, el arquero hizo una fuerte autocrítica.

“Sentí que no pude ayudar a nadie. Esa sensación de irme a casa sin poder ayudar nunca la tuve en la Selección. Necesito ayudarlos un poco más, ellos me están salvando muchos partidos, así que me voy a mentalizar en ayudarlos yo a ellos”, advirtió el Dibu.

Messidependencia

La actual versión de la Albiceleste ha mostrado una excesiva necesidad de lo que haga la figura y capitán del equipo. No solo en cuanto a los goles, después de que el rosarino marcara ocho de las 14 conquistas de su equipo en esta edición del torneo, sino también en el trámite de los partidos.

Si Messi no toma la pelota, el equipo carece de actores que puedan hacer jugar al equipo. Así quedó retratado en el duelo contra Egipto. La escuadra sudamericana naufragó durante casi 80 minutos, con muy pocas ideas y un juego anodino, con muy poco volumen ofensivo.

Solo cuando la Pulga despertó, los transandinos pudieron cambiar su suerte y meterse en los octavos de final. La asistencia del descuento y el gol del empate son de su autoría, jugadas que guiaron la remontada. Una más: en una muestra de su nivel de interpretación del juego, Messi se mueve hacia la derecha para generar ataques desde ahí, tal como lo hacía, en su momento, en el Barcelona. “Estaba difícil en el medio porque ellos acumulaban gente... con la entrada de Lautaro, al tener dos ‘9’, ya había demasiada gente por el medio e intenté buscar los espacios por el costado”, explicó.

Argentina pasó apreturas contra Egipto. FOTO: Xinhua/Chen Yichen. Chen Yichen

De esa variable se desprende otra de igual fragilidad. La falta de referentes, como lo era Di María en el proceso anterior, por ejemplo, advierte sobre la urgente necesidad de que otros jugadores de un paso adelante para liderar al equipo.

Ausencia de goleadores

Los ocho tantos de la estrella y capitán también dejan al descubierto la sequía de los atacantes llamados a ser los máximos artilleros de un equipo plagado de estrellas, sobre todo, desde mediocampo hacia adelante.

Julián Álvarez, delantero titular de la escuadra argentina, todavía no se estrena en las redes, situación que preocupa en el seno del cuerpo técnico. Su suplente, Lautaro Martínez, solo suma un gol, de penal, en el triunfo ante Jordania.

Los zagueros centrales Lisandro Martínez y Cuti Romero tienen tres celebraciones, pese a que uno de los tantos fue registrado como autogol de Diney, en el encuentro ante Cabo Verde. El resto se los reparten Giovani Lo Celso y Enzo Fernández, quien anotó el cabezazo que metió a su equipo en cuartos.

Jerarquía de los rivales

Las apreturas que ha sufrido el campeón quedan peor retratadas frente a la alcurnia de los rivales. Si bien terminó con tres triunfos en la primera fase, la verdad es que Argelia, Austria y Jordania fue la zona más fácil para cualquiera de los cabezas de serie.

En la segunda fase, el modesto equipo de Cabo Verde, debutante en este tipo de torneos, hizo pasar muchos apuros a los sudamericanos. Tanto que, tras igualar 2-2 en los 90 minutos, la Albiceleste solo pudo cerrar la faena en el tiempo agregado.

Lo mismo ante Egipto, selección que nunca había superado la fase de grupos y que había eliminado a los argentinos hasta seis minutos antes del pitazo final. Pobre rendimiento que sienta un precedente y hace proyectar muchos problemas frente a las verdaderas potencias de este Mundial 2026.

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