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Clases de cueca a domicilio: bailar en la comodidad del living

<P>El público adulto joven es el más interesado en aprender cueca urbana y defenderse en las pistas de las fondas.</P>

"Cada vez que estás cerca de la mujer, tienes que aprovechar. La atajas y haces gala de tus dotes", dice Ana María Torres (51), quien da instrucciones de cueca a uno de sus alumnos. Es primera vez que Patricio Valladares se atreve a tomar estas clases, que pueden llegar a durar hasta dos horas. Como no conoce el baile nacional, prefirió hacerlo en la comodidad de su domicilio en Santiago Centro.

La falta de tiempo de los interesados explica el éxito de las lecciones impartidas en un living o en las salas multiuso de los condominios. "En esta misma fecha del año pasado tenía seis alumnos. Ahora llevo ocho y algunos grupos y empresas", comenta Ana María.

La temporada de clases comienza la segunda quincena de agosto. Desde esa fecha, la profesora recorre la capital con una maleta en la que lleva su equipo de música y un sombrero de huaso.

"Pese a que los chilenos le tenemos un poco de miedo a la cueca, la llevamos en la sangre. Comienzan inseguros, pero una vez que la dominan, se lanzan con todo", señala Ana María, mientras entrega pañuelos a sus alumnos.

Cuequeros jóvenes

Carlos Moya (30) es profesor de cueca brava desde hace tres años y se concentra en un público adulto joven. "Es un segmento que no baila música electrónica, sino cueca. Han aprendido a respetar nuestras raíces", explica.

Aprendió a bailar la cueca brava o urbana mirando y sobre todo, escuchando. Cuando era adolescente, trabajó con Los Santiaguinos, conjunto que ayudó a masificar la cueca brava entre los jóvenes. Ahí, recuerda, aprendió la clave del baile: el compás.

"Durante mucho tiempo se enseñó que la estructura y la vestimenta eran lo más importante, pero no se escuchaba el compás. Sobre esa base, que es el pulso de la cueca, se hace la improvisación que caracteriza a la brava", dice Moya.

Por lo mismo, sus lecciones las acompaña con un instrumento llamado "cajón peruano", que marca el compás de las melodías y, así, el oído del alumno se va acostumbrando.

Este 18 de septiembre la Fonda de Chico Trujillo en el Centro Cultural de Peñalolén Chimkowe tendrá un significado especial. Valeria Candia (29) es tecnóloga médico y, por fin, podrá bailar cueca y lucirse en la pista. Ya lleva dos clases con Carlos Moya.

Ella es asidua a lugares como el Club Matadero, del Barrio Franklin, o El Huaso Enrique, en Santiago Centro, pero no sabía bailar. Cada vez que la gente comenzaba a hacerlo, se quedaba en el asiento mirando el coqueteo de esta particular danza.

"Las clases en mi casa facilitaron que me soltara. Soy un poco tímida y con más gente no sé si hubiera sido lo mismo", cuenta, entusiasmada y ansiosa de que llegue pronto la fecha para dejar de mirar y atreverse a bailar cueca en público.

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