Disminución y envejecimiento de la población
Las recientes proyecciones del INE en base al último Censo son preocupantes, porque anticipan que en Chile tendremos una combinación de número de habitantes que irá disminuyendo, con menor proporción de jóvenes y mayor longevidad.
Las estimaciones y proyecciones de población base 2024 que ha entregado el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) -tomando como base el último Censo practicado en el país, y considerando la evolución de tres variables básicas: fecundidad, mortalidad y migración- dan cuenta de un escenario muy complejo para el país. Si bien se estima que la población de Chile alcanzará un máximo a mediados de este año de 20,1 millones de personas, hacia el 2035 se proyecta un estancamiento, pues para entonces se podrían alcanzar los 20,6 millones de habitantes. A partir de ahí, comienza un declive: la población dejaría de crecer e iniciaría una reducción gradual, que según el INE alcanzaría a 16,9 millones a mediados de 2070. Los factores que incidirían en ello serían la continua caída de la fecundidad y una inmigración que no lo compense, a su vez marcado por un significativo aumento de la esperanza de vida. No es lo único: se proyecta que a partir de 2028 las defunciones comiencen a superar los nacimientos en el país, y desde ese mismo año ya habría más personas mayores de 64 años que menores de 15.
La notoria caída de la fecundidad en Chile -fenómeno que se ha venido acrecentando en las últimas décadas, ubicando en la actualidad a nuestro país entre los 20 con menor fecundidad a nivel mundial- lleva a proyectar que esta tendencia se profundizará, de modo que hacia 2070 las personas mayores de 65 años representarán el 40% de la población total, en tanto que los menores de 15 años -que en 1992 constituían casi el tercio de la población total- de aquí a cinco décadas apenas explicarán el 7% del total.
Las proyecciones del INE anticipan que en las próximas cinco décadas la fecundidad continuará estando bajo el nivel de la tasa de reemplazo, que se ha situado en 2,1 hijos por mujer. La tasa global de fecundidad ya disminuyó en Chile a 1,06 nacidos vivos por mujer en 2024, y este año se situaría en 0,92, cuyo descenso se profundizaría hasta 2035, para luego repuntar en parte y estancarse en 1,2 hijos durante las siguientes cuatro décadas.
La combinación de una población que irá disminuyendo sostenidamente, con menor proporción de jóvenes y cada vez más longeva supone enormes retos para el país en los más diversos ámbitos, los que no parecen estar siendo apropiadamente aquilatados. Chile ya representa una de las edades medianas más altas de América Latina (34,3 años), y a medida que tengamos cada vez menos nacimientos y un mayor envejecimiento se irá notando mayor escasez de mano de obra joven, con un impacto directo en el mercado laboral; a su vez, en la base de la pirámide poblacional habrá menos jóvenes para sostener a una población más envejecida y longeva. Algunas estimaciones ya indican que para 2050 la población de 100 años o más habrá aumentado en diez veces respecto de la actual, todo lo cual supondrá enormes costos para el sistema de seguridad social.
Uno de los grandes retos que enfrenta el país es implementar políticas que permitan revertir la caída en la tasa de fecundidad, algo que la experiencia internacional muestra que es difícil de lograr. Estudios como la Encuesta Bicentenario revelan que una de las barreras más significativas es la tensión entre la maternidad y las responsabilidades laborales, lo que hace clave avanzar desde ya en políticas como sala cuna universal.
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