Editorial

¿Las “dos almas” del PS?

Resulta evidente el contraste entre las bases del partido, que han rechazado la estrategia de movilizaciones anunciada por el PC en el futuro gobierno de Kast, versus su directiva, que no lo ve problemático. Es clave despejar si en tal sentido hay “dos almas” en el PS, y por cuál decantarán.

JAVIER SALVO/ATON CHILE

En el mundo de la izquierda ha comenzado un intenso debate sobre qué tipo de oposición pretende ser una vez que se instale el gobierno del Presidente José Antonio Kast. Una de las fuerzas que ya ha tomado postura es el Partido Comunista (PC), en cuyo último pleno el comité central ha enviado señales que resultan particularmente inquietantes, porque anticipan que el partido pretende desde el primer momento impulsar la movilización en contra de Kast, lo que ha generado reacciones de rechazo desde luego en la oposición, pero también en voces del propio Socialismo Democrático y de la DC, que claramente han buscado tomar distancia de tales planteamientos.

El comité central planteó que será “relevante impulsar hitos de movilización amplia y unitaria, como un 8 de marzo masivo, el 1 de mayo y otras, que expresen no solo la defensa de derechos específicos de la sociedad, sino también una respuesta democrática y social frente a tendencias autoritarias y regresivas”. Sin embargo, es claro que el objetivo que subyace a la estrategia del PC va mucho más allá de movilizarse en fechas determinadas. Así, el comité central planteó que “el principal desafío político del Partido Comunista de Chile en el momento histórico actual es impedir que la tendencia de derechización y autoritarismo que hoy se expresa electoralmente se proyecte en el tiempo”, lo que implica “crear en el corto plazo —en el horizonte inmediato de los próximos cuatro años— todas las condiciones políticas, sociales y culturales para articular un pueblo organizado, movilizado y consciente de sus intereses”.

La dirigencia comunista ha buscado bajar el tenor de lo anunciado por el comité central, señalando que las fechas antes señaladas son típicamente de movilizaciones, y el jueves, en su tradicional “fiesta de los abrazos”, el timonel del PC expresó que el partido pretende llevar a cabo una oposición “constructiva y propositiva”. Sin embargo, es el documento del comité central el que refleja lo que verdaderamente subyace en el PC, donde no quedan dudas acerca de cómo el partido entiende su futuro rol opositor, pues inequívocamente revelan el ánimo de promover un clima de crispación permanente. Con ello ha quedado demostrado que el PC, pese a los intentos de algunos sectores en su interior que buscan proyectar un partido con visiones más renovadas, en su esencia sigue siendo fiel a sí mismo y no pretende renunciar a intentos potencialmente desestabilizadores si con ello se logra el objetivo de impedir una proyección de las fuerzas de derecha.

Precisamente este es el momento para que los partidos de izquierda vayan buscando su propio perfilamiento, y sean capaces de trazar fronteras claras entre lo que son legítimas expresiones de la protesta social -que por definición deben ser pacíficas-, de aquellos intentos por seguir alimentando climas de inestabilidad y violencia, deslegitimando de antemano a gobiernos que han llegado al poder en virtud de procesos democráticos inobjetables. La violencia desatada a partir del llamado estallido social y el enorme daño que ello trajo al país -y el duro castigo que los electores acaban de propinar a los sectores que se identificaron con esa forma de actuar- deberían resultar suficientemente aleccionadora sobre dejar atrás visiones y planteamientos que pongan en riesgo nuestra democracia.

Por eso han sorprendido tanto las declaraciones de la presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, quien por estos días defendió el llamado a las movilizaciones que hizo el PC. A su juicio, este responde “a una política que es común en el PC, que es parte de su forma de actuar, que es la movilización. Son fechas que son emblemáticas”, añadiendo que “en el llamado en sí (...) en ninguna parte hablan de intento de desestabilizar, simplemente de movilización”. En ello ha encontrado un punto de acuerdo con directivos del Frente Amplio -a pesar de que meses antes la propia Vodanovic acusaba de ambigüedad al FA por su doble discurso frente a la violencia-, quienes también reivindican la movilización para fechas emblemáticas, y que ello en ningún caso busca desestabilizar gobiernos.

Los dichos de Vodanovic contrastan con lo que han expresado parlamentarios de su propio partido, como por ejemplo el jefe de bancada de los senadores PS, Juan Luis Castro, quien con meridiana claridad planteó que “la declaración del PC toma la movilización social como un método, como una estrategia de lucha de la oposición (...) Anticiparse a dos meses de que asuma un nuevo gobierno y ya instalar esto como una forma de acción política es improcedente. Allá ellos. Por algo quienes también somos de izquierda, pero no comunistas, no vamos a comulgar con ese tipo de estrategia”. En sectores del PPD también se han escuchado posturas que van en la misma dirección.

Parece haber una evidente distancia en la forma como la generalidad de la militancia del PS ha evaluado el llamado del PC versus la valoración que de ello hace la directiva, abriendo la interrogante de si dentro del partido podría haber “dos almas” frente a cómo ponderar los intentos indisimulados de uno de sus socios de coalición por promover una desestabilización en el país y qué tipo de oposición se pretende ejercer bajo la futura administración. Despejar esta incógnita resulta de la máxima relevancia, pues tratándose de uno de los partidos eje de la política chilena es fundamental aclarar si tal fraccionamiento es efectivo y en ese caso sincerar cuál de las dos “almas” será la que terminará prevaleciendo, porque eso es lo que en definitiva va a definir al PS en el período que sigue.

A lo largo de la administración del Presidente Boric ha sido una constante la tensión entre las llamadas “dos almas”, donde por un lado el PC-FA y el Socialismo Democrático tuvieron dificultades para armonizar posturas comunes en una serie de ámbitos sensibles para la población. Todo indica que en su futuro rol opositor las “dos almas” seguirán presentes, y por lo mismo resulta relevante que desde ya no se den señales de ambigüedad o confusiones sobre los principios que se buscarán cautelar.

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