Trastornos por extenso cierre de Los Libertadores
El inédito cierre por más de un mes de este paso a raíz de condiciones climáticas reveló graves vulnerabilidades, lo que hace indispensable que Chile y Argentina retomen con urgencia el desarrollo de nueva infraestructura fronteriza.

Tras 34 días cerrado por las malas condiciones climáticas y la nieve acumulada, se anunció que este martes el Sistema Integrado Cristo Redentor comenzará a operar en forma gradual y priorizando el transporte de carga por sobre el tránsito de vehículos de pasajeros entre Chile y Argentina. Con ello concluye -gradualmente- un episodio que, al impedir la regular comunicación terrestre entre la Región Metropolitana con la Provincia de Mendoza, ha generado graves trastornos en el desarrollo de distintas actividades.
La situación se grafica en que más de 1.550 camiones se encontraban varados solo en el lado argentino, lo cual ha generado un importante impacto en las actividades comerciales y logísticas de aduana, con pérdidas que ya se estiman en US$ 200 millones, sin contar el enorme costo que a su vez ha representado para las actividades turísticas o para los centros de ski en Chile, ante la abrupta caída de visitantes argentinos.
No es primera vez que una situación de esta naturaleza ocurre, pero ha sido la de mayor duración -superando a la ocurrida en 2023, cuando el paso se cerró durante 26 días-, y claramente no será la última, atendida la altura del paso y las condiciones que están presentando los fenómenos climáticos. Este inusual cierre ha dejado expuesta con toda su crudeza la vulnerabilidad que existe en materia de infraestructura fronteriza, donde una interrupción en Los Libertadores -por donde anualmente circula carga por un valor superior a los US$ 7 mil millones- obliga a que el transporte de carga se deba desplazar cientos de kilómetros para usar vías alternativas, como Jama o Cardenal Samoré.
Por ello resulta indispensable retomar cuanto antes los planes para reforzar los pasos ya existentes o desarrollar nueva infraestructura en conjunto con Argentina, áreas donde se advierte una preocupante lentitud. En ese contexto, resulta valiosa la preocupación manifestada por el gobernador de Mendoza, en cuanto a convocar a los gobiernos de ambos países a tercerizar los servicios de limpieza y despeje del camino; asimismo, su interés en reforzar el paso Pehuenche -que conecta esta provincia con Talca- resulta acertada, y en tal sentido el envío de un nuevo escáner a dicho complejo por parte de Chile va en la dirección correcta, pero los esfuerzos en ambos lados requieren agilizarse.
Asimismo, el caos que se ha visto por estos días hace oportuno retomar la idea de un túnel a baja altura en Las Leñas (Región de O’Higgins), atendiendo que durante la década pasada se dieron pasos importantes en llegar a acuerdos con Argentina, creando una institucionalidad y haciendo estudios de prefactibilidad de lo que se denominó Túnel Internacional Paso Las Leñas, y de esa manera hacer realidad un corredor bioceánico. La obra -que consideraba un túnel de 11,6 kilómetros a una altura de 2 mil metros- permitiría un desplazamiento continuo con menores riesgos ante la amenaza climática y descongestionar Los Libertadores, pero lamentablemente los estudios de factibilidad avanzan muy lentamente a ambos lados de la cordillera.
Sin nueva infraestructura se hace muy difícil pensar en una mayor integración y cooperación económica entre Chile y Argentina; la falta de avances no solo supone una falta de mirada estratégica, sino la pérdida de enormes oportunidades comerciales.
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