“Llego en la noche a cocinar, lavar o hacer el aseo, y entre todo eso debo estudiar”
Simón Davies cuenta su vivencia como basquetbolista de élite y su extenuante sacrificio para ser kinesiólogo. Hoy estudia en la USS proyectando su futuro laboral.
El año pasado, después de varias temporadas jugando por el club Español de Talca, el equipo de Puerto Varas, uno de los más importantes del sur, se fijó en mí y me fichó. Desde entonces vivo en Puerto Montt y me dedico al básquetbol profesional y también a estudiar kinesiología en la Universidad San Sebastián (USS).
Empecé a jugar a los doce años. Mi mamá me metió a todos los deportes posibles: pasé por el vóley, el fútbol, la natación y el tenis, pero el básquet, por mi altura (mido 1,91 metros), fue el que más me gustó. Tanto que me dediqué al cien por ciento y debuté a los 16 años en el primer equipo del Español.
Simón Davies y su sacrificio diario: “Llego en la noche a cocinar o lavar”
En Talca entré a kinesiología, una carrera muy vinculada al deporte. Como basquetbolista profesional uno puede jugar más o menos hasta los 35, pero después la vida sigue y quería sacar un título para tener mayor seguridad. Además me gusta estudiar. No veo la universidad como una carga ni una obligación, sino como algo complementario al deporte.
Cuando me vine a Puerto Montt congelé mis estudios en Talca y me dediqué 100% al básquet, pero sentía que algo me faltaba, que mi cerebro podía hacer más que solo entrenar y competir. Así que pregunté cuál era la mejor universidad para un deportista en la zona y me dijeron la USS. Me dieron una beca deportiva y además cuento con muchas facilidades para compatibilizar el deporte con los estudios.
Como entreno todas las mañanas, me dan flexibilidad en la asistencia. Si tengo que faltar por algún partido, no me ponen problemas. Si alguna prueba coincide con un viaje, por ejemplo, mando un justificativo y los profes me la toman después.
La principal dificultad es el tiempo. Voy a clases, después a entrenar y luego de nuevo a clases. Vivo con mi pareja, entonces llego en la noche a cocinar, lavar la loza o hacer el aseo. Y entre todo eso debo encontrar un momento para estudiar. Últimamente, cuando manejo, voy escuchando un video con la materia. ¡Tengo que aprovechar cualquier minuto extra!
Mi sueño es estar en la selección chilena. Tengo claro de que si sigo trabajando así lo puedo lograr. Y después me veo con mi propia clínica kinesiológica para deportistas, tanto de rehabilitación como para mejorar el rendimiento.
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