El Deportivo

Efecto Balogun: parlamentario inglés pide a la FIFA aplazar la sanción del expulsado Jarell Quansah en el Mundial

A través de una carta dirigida a Gianni Infantino, Noah Law solicitó formalmente suspender el castigo del jugador que vio la tarjeta roja.

Jarell Quansah fue expulsado en el partido contra México. Li Muzi

Una gran polémica se desató este domingo después de que la FIFA determinara que el futbolista estadounidense Folarin Balogun podría disputar el partido contra Bélgica a pesar de haber sido expulsado en el duelo anterior contra Bosnia y Herzegovina.

Este dictamen desató la molestia de la federación belga de fútbol y de la UEFA, e incluso la Comisión Europea salió a pronunciarse.

Ahora, y tomando esto como antecedente, el parlamentario británico Noah Law, perteneciente al Partido Laborista de Inglaterra, envió una carta dirigida al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, con el objetivo de que al defensor inglés Jarell Quansah se le aplazara el castigo tras ver la tarjeta roja en el duelo contra México en los octavos de final del Mundial.

Law pidió consistencia normativa para preservar la integridad del Mundial 2026 y evitar trato desigual entre selecciones.

Sabemos que una situación similar surgió antes en la competición cuando el delantero de Estados Unidos Folarin Balogun recibió una tarjeta roja durante la ronda de 32”, explica en la misiva.

Argumentó que no se podría justificar que un jugador se beneficie de una suspensión diferida mientras que otro, en circunstancias prácticamente idénticas, no reciba el mismo trato.

Noah Law considera que es imperativo que la FIFA trate este asunto con la máxima seriedad para mantener la integridad del Mundial 2026.

Los descargos de la UEFA

Cabe señalar que la UEFA comentó en relación al caso del estadounidense que “la decisión de ayer (domingo) de suspender por un período de prueba de un año la implementación de la suspensión automática de un partido después de la tarjeta roja emitida al jugador Folarin Balogun cruzó una línea roja”.

El fútbol, como cualquier otro deporte, se basa en reglas, que son la base de una competencia justa, honesta y transparente. A veces las reglas están abiertas a la interpretación. En este caso no. Una suspensión automática mínima de un partido después de una tarjeta roja no es una opción discrecional y no requiere que se promulgue la decisión de un organismo competente. Es un principio incrustado en las regulaciones, que no puede estar sujeto a excepciones, y mucho menos en medio de un torneo en el que varios otros jugadores han estado en la misma situación y regularmente han cumplido su suspensión”, establecen.

Y prosiguen: “Cuando la certeza de las reglas ya no está garantizada por sus guardianes, la integridad del juego está en juego y la credibilidad de una competencia se ve socavada. Igualmente, tal decisión crea un precedente en el torneo en curso, donde situaciones similares ahora requerirán un trato igual, en detrimento de la competencia”.

“El fútbol es el deporte más querido del mundo porque es un juego hermoso y se puede confiar porque se juega en todas partes con las mismas leyes. Un torneo nunca es puramente independiente y, si el torneo en cuestión es la Copa del Mundo, tiene el poder de conducir consecuencias positivas o negativas en el juego en su conjunto. Expresamos nuestra incredulidad ante una decisión tan sin precedentes, incomprensible e injustificable”, concluyen.

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