No era fácil para el Betis volver a una cancha, tras la dolorosa eliminación de la Europa League. Quizás por lo mismo, la primera decisión que tomó Manuel Pellegrini fue devolverle el arco a Claudio Bravo, tras la fallida actuación de Rui Silva, e ir a Vigo con la convicción de que ahora sí podrán dedicarse -casi exclusivamente- a la Liga.

Pero Celta no quería ser la comparsa de la resurrección sevillana y a los nueve minutos tuvo su primera gran chance, gracias al cabezazo de Nolito que fue a parar en las manos del seleccionado chileno. Luego a los 20′ volvieron a avisar y a los 29′, Brais Méndez hizo que Bravo se luciera con una tapada.

Era más la escuadra local, o al menos en llegadas, pues el conjunto del ingeniero tenía el balón, pero no hacía daño en la portería de Matías Dituro. De hecho, sólo tuvieron una ocasión clara, a los 30′, con un remate de Juanmi que salió apenas desviado. Y el ariete hispano tendría una nueva oportunidad, a los 50′, pero no le pegó bien a la esférica.

Y su chance despertaría nuevamente a la escuadra anfitriona, por que se fueron encima del pórtico del formado en Colo Colo y buscaron incesantemente la apertura de la cuenta, hasta que en un descuido Juanmi -otra vez- se les metió al área y pidió penal cuando lo derribaron. Más, nunca lo cobraron.

Acto seguido y con un excesivo respeto de ambas partes, el partido cayó en un profundo letargo. Ninguno hacía daño en el campo contrario y parecía que el cero estaba sentenciado. Empate que a ninguno de los dos les servía, por lo que era incomprensible la pasividad que mostraban en el césped.

Letargo que sólo se rompería en el minuto 80, cuando Hugo Mallo cruzó su remate en el área chica y sólo centímetros le faltaron para vencer la resistencia de Bravo. Ocasión que motivó a sus compañeros y adelantó las líneas del Celta.

Por ende, en los diez restantes, tuvieron más ocasiones que a lo largo de la brega: Iago Aspas remató desde fuera de la zona sagrada y su tiro pasó apenas desviado (85′) y luego el capitán de la Roja contuvo en dos tiempos el ataque de Thiago Galhardo (88′) y terminó por transformarse en la figura de su equipo.

Finalmente, todo terminó igualado a cero. Y mas que dos puntos perdidos para Pellegrini y compañía, fue un positivo ganado por cómo se dio la justa. Claro que ambos profesionales chilenos no deben estar contentos, pues el sueño de clasificar a la Champions se aleja otra vez. E incluso su pasó a la fase de grupos a la Europa League 2023 tambalea si es que no logra adquirir la regularidad a la que estaba acostumbrada la institución albiverde.

La misma que podría recuperar en los próximos duelos, ya que viene el receso por la fecha FIFA y tras ello, el domingo 3 de abril recibirá al Osasuna, luego visita a Cádiz y al Real Sociedad y vuelve a su casa para jugar con el Elche. Cita que será la previa para uno de los hitos más importantes de esta temporada: jugar la final de a Copa del Rey contra Valencia el 23 de abril venidero.

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