Nicolás Massú: "Ojalá la salud me acompañe para estar los años que quiera en el tenis"

NICOLAS MASSU

Foto: Patricio Fuentes

Después de conocer a los rivales en la fase final de la Copa Davis, el viñamarino se ilusiona. El histórico deportista nacional habla de sus objetivos personales y de los que tiene con el equipo nacional. Con pasión, recalca y defiende sus principios.


"Estas últimas semanas han sido de mucha alegría. Porque uno se pone contento cuando trabaja duro, planifica las cosas y sueña con algo y, sobre todo, cuando se viene trabajando hace cinco años y las cosas después de tanto esfuerzo logran salir con éxito. Los momentos de éxito en la vida hay que aprovecharlos con madurez, sabiendo que esto es un deporte en el que todos los días son diferentes", dice Nicolás Massú desde Argentina, donde asesoró técnicamente a Dominic Thiem. Eso sí, evita referirse a este tema. El Vampiro vive una etapa distinta dentro del tenis, exitosa por su campaña como capitán de la Copa Davis, pero lejos de ser suficiente para él.

¿Siente este momento como una consolidación para su carrera como entrenador?

Soy una persona muy positiva, trabajo día a día y esto es mi pasión. Las 24 horas pienso en tenis. Es a lo que me he dedicado toda la vida, es lo que más me hace feliz, fuera de mi vida personal. Yo tomé la decisión de seguir ligado a esta actividad, porque es lo que más me apasiona. Cuando terminé mi carrera como jugador di el paso hacia el aprendizaje y a siempre estar dispuesto a escuchar a los que más saben. Mi idea fue agarrar las experiencias que tuve de mis entrenadores, más las cosas que vi o pensaba por mi personalidad. Siempre lo he dicho, yo quiero ser uno de los mejores entrenadores del mundo. Y para eso, tengo que pasar etapas con éxito; con momentos no tan buenos y estar dispuesto a hacer lo que sea por ser uno de los mejores entrenadores. Con ganas de seguir aprendiendo, de seguir progresando. En estos cinco años he hecho muchas cosas y sigo con la misma energía que cuando tenía 11 años.

¿En qué fue lo primero que pensó cuando Garin logró el último punto contra Austria?

Felicidad absoluta. Era algo que veníamos buscando hace cinco años y sobre todo con jugadores muy jóvenes. Cuando empezamos, la mitad no tenía ni 18 años, algunos tenían 16. Siempre está el sueño de hacer grandes cosas. Ayer estaba mirando los equipos que estaban en el sorteo y son todos durísimos. Y Chile está ahí, porque se lo merece, porque lo buscamos, porque nos esforzamos, porque pasamos por momentos de derrotas dolorosas. Pero ahí estamos. Hay que soñar, poner siempre el cien por ciento. Lo más importante es representar al país. Para mí es un orgullo y jugamos con eso.

¿Cómo analiza la temporada que están teniendo Jarry y Garin?

Analizar la temporada de Nico y de Christian es un poco pronto. Recién han pasado seis semanas desde que empezó el año y no las jugaron todas, y entremedio hubo una Copa Davis, por lo que preferiría hacer una evaluación un poco más adelante.

Gaudio dijo que con usted Chile es mucho más peligroso. ¿Qué le produce esa declaración?

Con Gastón nos conocemos hace muchos años y me pone muy contento que esté ligado a la actividad. Personas como él se necesitan en el tenis sudamericano. Y qué bueno que esté ayudando al tenis argentino, así como yo al chileno. Va a ser una linda serie jugar con Alemania y con Argentina. Un lindo desafío.

¿La superficie de Madrid (cancha dura indoor) favorece al equipo?

La superficie es para todos igual. La mayoría ha participado en Madrid o, si no, ha jugado en condiciones similares en su carrera. Hoy los jugadores se adaptan tranquilamente a las superficies. En el caso de nosotros, vamos a llegar con muchas ganas y con mucha ilusión, vamos a tratar de planificar de mejor manera; tratar de adaptarnos con tiempo. Como siempre lo hemos hecho, llegar con varios días de anticipación para poder adaptarnos a la cancha y que los jugadores lleguen sanos, haciendo buenos papeles en el circuito para que lleguen con confianza. No es un solo jugador el que entra a la cancha, esto es un equipo. En los otros países hay jugadores que tienen mejor superficie que en otra y viceversa. Estamos en igualdad de condiciones con el resto de los países.

¿Con qué resultado queda satisfecho en Madrid?

Siempre pienso en que hay que entregar el cien por ciento, tratar de representar a Chile de la mejor manera, pelear desde la primera pelota hasta la última y estar positivo y pensando en que se pueden hacer cosas interesantes. El resultado se verá allá, pero siempre hay que ir con la mentalidad de que las cosas pueden salir bien.

¿Qué le causa estar en la historia del deporte chileno, como jugador y como entrenador?

Desde que me inicié en este camino del tenis, siempre he tratado de esforzarme al máximo, de entregar mi cien por ciento; soy una persona muy positiva, que siempre va para adelante. El tenis me ha dado mucho, gran parte de mi vida la he dedicado a esto y quiero seguir dedicándole muchos años a esta disciplina, que es mi pasión y siempre quiero más. Las cosas que he logrado en mi vida han sido con mucho esfuerzo, he tenido la oportunidad de hacer grandes cosas como jugador, como entrenador, pero esto sigue. Y hay que seguir siendo positivo, hay que seguir trabajando. Tengo toda la energía del mundo para seguir haciéndolo y hasta que esté metido en esto siempre voy a entregar mi cien por ciento, siempre pensando en cumplir sueños, metas, lograr objetivos, y ojalá que la salud me acompañe para estar los años que quiera en el tenis y los que tenga la motivación.

¿Qué sueño le falta?

Siempre hay sueños por cumplir, tanto en lo personal como en lo profesional. Y en la parte personal, uno sueña con cosas, que es lo que a uno lo mueve. Eso es lo que a uno lo motiva día a día; ser uno de los mejores entrenadores del mundo, hacer cosas importantes en la Copa Davis; soñar con ganarla. Miles de cosas.

¿Qué le da Marcelo Ríos al equipo?

Marcelo tiene esa visión de exnúmero uno del mundo. Toda la gente que lo vio sabe la calidad de jugador que era y cómo veía el tenis, con la frialdad que jugaba muchas veces. Llegar a ser número uno del mundo y compartir esa experiencia con los jugadores de la Copa Davis creo que es muy bueno. Y también el equipo multidisciplinario ha sido súper fundamental en este trabajo, hay que agradecerles uno por uno, porque han hecho un muy buen trabajo y, cada uno, aportando su granito de arena para estar entre los 18 mejores equipos del mundo.

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