Sergio Elías, timonel del tenis chileno: “Estamos estudiando un terreno en Los Dominicos para instalarnos y construir 16 canchas”
El presidente de la Federación de Tenis dejará el cargo en junio tras ocho años al frente de la institución. La entidad pasó de estar al borde de la desaparición a terminar con superávit. Aquí, repasa su gestión y anuncia varias novedades.
Después de ocho años al frente de la Federación de Tenis, Sergio Elías (80) deja el cargo al cumplir el máximo de dos periodos que permite la ley. A principios de junio está previsto que termine su mandato no sin antes despedirse con una serie de novedades.
¿Con qué sensación se queda después de estos ocho años?
Al llegar aquí nos encontramos con una situación bastante desfavorable. La Federación estaba a punto de desaparecer y estaba prácticamente quebrada. Teníamos una deuda de más de 1.500 millones con el Estado y también teníamos deudas con Impuestos Internos, proveedores, rendiciones del IND. Estaba complicado el tema, pero me atreví a asumir esta responsabilidad porque la ministra del Deporte de ese entonces, Pauline Kantor, me lo pidió. Y lo hice porque con el padre de ella teníamos una amistad bastante cercana, jugábamos dobles juntos en el Stade Francais.
Deportivamente también fue una época complicada...
El tenis chileno no era en esa época lo que es ahora. No solo estaba desarmado desde la federación. Cuando asumí, había un interventor que lo único que hacía era tratar de organizar eventos, pero el reglamento de menores era muy paupérrimo, había prácticamente 500 jugadores registrados. Hoy día ya estamos arriba de los 1.000, 1.200... Con los jugadores de Copa Davis teníamos deudas atrasadas de hasta dos años. Entonces, lo primero que hicimos fue afrontar económicamente ese problema. Además, les debíamos hasta a los árbitros, lo que me parecía irracional, y teníamos demandas.
¿Cómo lo fue solucionando?
Era todo un caos y la verdad que el primer y segundo año fue bastante difícil y, poco a poco, a través de la confianza que fuimos entregando logramos negociar en buenos términos con la mayoría de los proveedores. No quedó ninguno sin pagar. También fue bueno porque me tocó viajar afuera con la Copa Davis, con buenos resultados. En el primer año llegamos inmediatamente al Grupo Mundial y la satisfacción es que en los últimos ocho años creo que es la quinta vez que estamos en el grupo privilegiado de los 16 finalistas con bastante probabilidad, espero no equivocarme, de quedar entre los ocho mejores.
¿Cuál fue el momento más feliz para usted en este periodo?
Hubo varios momentos felices, pero creo que los últimos dos años están llenos de éxitos. Volver al Grupo Mundial es una de esas satisfacciones, pero lo más importante es que pudimos retomar la competencia de menores y ya tenemos varias posibilidades a futuro de recambio tanto en mujeres como en varones.
¿Cuál fue el momento más triste en este tiempo?
Tengo que decirte que uno de los momentos más tristes que viví en la Federación fue tener que ver este tema con Tabilo, que aduce un problema con la Federación, situación que nunca ha habido. Para mí eso fue muy triste.
¿Cómo quedó la relación después de esa polémica?
Quedó bien, lo que pasa es que me pareció injusto que él dijera que había problemas con la Federación, cuando estaba por jugar una exhibición en vez de la Copa Davis, y nunca hubo dicho impasse. Siempre la relación con los jugadores ha sido la mejor. Luego, conversamos y nos dimos un abrazo en la serie contra Serbia. Tú sabes que estos jugadores son casi mis nietos.
Con Marcelo Ríos también tuvo un cruce...
Ahí diría que con lo de Marcelo Ríos hubo una diferencia de opinión. O sea, un malentendido, porque cuando hablé con él y le dije que había un problema económico para viajar, el mánager de Christian (Garin) me había pedido más plata y cuando Marcelo habló con Christian, él le dijo que nunca había pedido plata, pero no sé si supo alguna vez que había sido el mánager.
¿Nunca más pudo hablar con él?
No, porque después él estaba en Estados Unidos. Yo creo que fue una mala interpretación. Acuérdate de que cuando apenas llegué aquí, tuve una conversación muy franca con él, donde aclaraba unas muy malas declaraciones que hizo sobre mí sin conocerme, pero yo ese tema ya lo di por superado hace mucho rato.
¿Las elecciones ya tienen fecha?
Nosotros cumplimos el 27 de junio, pero las vamos a hacer tres semanas antes para que la nueva directiva no tenga problemas de vigencia. Así se presentan los documentos y queda todo en regla ante el IND.
¿Este directorio se hará cargo de la serie de Copa Davis contra España?
Yo creo que nos corresponde a nosotros hasta junio, ya que desde junio a septiembre hay muy poco plazo. No alcanzas a preparar un recinto. Así que nosotros dejaremos encaminada esa serie.
¿La primera opción es el Estadio Nacional?
Sí, por varios motivos: primero, porque está todo instalado y listo y ya hemos hecho tres o cuatro Copa Davis muy exitosas deportivamente y económicamente. Además, los jugadores están muy complacidos allá porque tienen muchas facilidades; los camarines están muy bien mantenidos, hay una excelente atención y ya tenemos mucha experiencia ahí. Igualmente, vamos a evaluar otras alternativas con miras a mayor público.
¿Cuáles serían las otras opciones?
De verdad, veo difícil que haya una alternativa mejor. Por lo demás, ya estamos llegando a 5.700 personas en el Estadio Nacional y buscar un recinto de más de 10.000 o 12.000 personas significa un riesgo de no vender tampoco la totalidad. Se intentó una opción con la Medialuna de Rancagua, que era la más cercana, pero lamentablemente están las Fiestas Patrias y el recinto es ocupado por los fonderos. El alcalde nos dijo que no había ninguna posibilidad.
¿La idea es jugar en arcilla?
Eso es lo otro. Un recinto con buena capacidad es el Movistar Arena, para 12.500 personas, pero ahí habría que fabricar una cancha y ahí nos habría posibilidad de jugar en arcilla, porque requiere dos meses y nadie te va a ceder el recinto ese tiempo. En la Medialuna también hubiésemos tenido que ocupar una carpeta lenta y la idea es jugar en arcilla porque el análisis que hace el capitán Nicolás Massú es que los jugadores están 50-50, porque vienen del US Open en cemento.
¿Hoy la Federación está totalmente saneada?
Sí, no le debe un peso a nadie. Está con superávit de caja. Obviamente, nunca va a alcanzar la plata para todos los proyectos. No te olvides que estamos en una casa que no es propia y tenemos que evaluar dónde se va la Federación. Ya hemos invertido una buena cantidad de dinero estudiando un terreno que hay en el sector de Los Dominicos hacia el sur y eventualmente. Si sale eso, hay que tener los recursos para empezar a fabricar las canchas e instalarnos. Este proyecto tiene 16 canchas, de las cuales cuatro serían de cemento y 12 de arcilla. Ese convenio se haría por 15 años, renovable por otros 15. Es una buena alternativa, pero no lo puedo confirmar porque estamos esperando los planes de las nuevas autoridades.
Tomando en cuenta el poco tiempo que le queda en la Federación, ¿alcanza a dejar andando este proyecto?
De todas maneras, sea donde sea, vamos a empezar a construir la nueva sede, porque tenemos los recursos para hacerlo más el apoyo que hay desde el Ministerio del Deporte, que siempre tiene un poco de recursos para infraestructura y este es un tema que lo venimos conversando ya desde el gobierno anterior. Así que no se puede desconocer.
¿Qué le quedó pendiente en este periodo?
Me hubieran gustado dos cosas: primero haber terminado con la Beca Musalem. No alcanzamos a cubrir los casi 600 millones de pesos y nos va a quedar una colita pendiente para cumplir probablemente durante el 2026 y parte del 2027. Eso me hubiese gustado, por lo que significaba esa deuda que tenía la Federación, que gracias a un convenio que hicimos de ejecutar proyectos con recursos propios asignados a la Beca Musalem, nos permitió ir pagándola.
¿Qué espera del próximo directorio? Sin ir más lejos, hay dos candidatos a su sucederlo.
Hay un miembro de este directorio, Juan Bugueño, que es una persona muy seria que ha desarrollado mucho el beach tennis, pero también está el presidente de la Asociación Metropolitana Oriente, Francisco Puelma. Yo creo que cualquiera de las personas que venga va a tener la responsabilidad de continuar con nuestro legado en cuanto a desarrollo. Además, desde hace un par de años, el circuito de menores tiene un reglamento mucho más profesional; hay un software de manejo de ranking, registro de jugadores en la federación y existe capacitación de entrenadores. Se ha hecho un buen trabajo.
¿A qué piensa dedicarse después de que termine su periodo?
Tengo un proyecto de una fundación, exclusivamente para recibir fondos para ayudar a jugadores que no pueden tener los recursos para viajar o desarrollarse. Ya lo he conversado con varias personas. La idea es poder darles asistencia con gente especializada y conseguirles apoyo no solo para que se desarrollen en el profesionalismo, sino que los que no, también puedan obtener becas para estudiar en Estados Unidos.
¿Tiene algún objetivo más esta idea?
Sí, está la intención de poder participar con las autoridades actuales para que se modifique de una vez por todas la Ley de Donaciones. Porque como está hoy no sirve para nada. Es tanto el trámite burocrático que, entre que lo que va a aportar el donante y entre que se apruebe, pasa un año. Es tanto el control... Yo no sé por qué hay tanta traba para poder facilitar estas donaciones con beneficios tributarios que están en la ley. Entonces, eso está dentro de mi objetivo con esta fundación.
¿Volvería a la Federación?
Va a ser muy difícil. No te olvides de que ya vengo de vuelta después de haber estado en el directorio de la Federación Internacional y yo acepté el desafío solo porque esta persona estaba de por medio. Además, a esta edad, ya me están echando para la casa. Tengo 80 años, pero me siento muy bien y no tengo problemas de salud gracias a Dios. Acompaño a mi señora (la extenista Leyla Musalem) y todavía le juego. Todavía estamos en la chuchoca.
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