Entre sahumerios y abrazos de despedida: Convención Constitucional es disuelta y entrega proyecto constitucional al Presidente Boric

Foto: Mario Téllez.

A un año del inicio de su trabajo, la Convención hizo entrega del proyecto de nueva Constitución al Presidente Gabriel Boric, en una ceremonia en la que participaron todos los colectivos y que marcó el fin del proceso constituyente. Tras ella, los ahora exconvencionales se firmaron mutuamente sus copias del texto constitucional y se despidieron, pues dejan el ex Congreso para dedicarse a la campaña de cara al plebiscito.


A las 11:39 de esta mañana, la Convención Constitucional dejó de existir luego de exactamente un año de funcionamiento. A esa hora, quien fue la segunda presidenta del proceso, María Elisa Quinteros (Movimientos Sociales), anunció la disolución del órgano al hacer sonar la pequeña campana que mantiene en la testera por última vez. Tras meses de reuniones, acuerdos y discusiones, los ánimos parecían estar mucho más distendidos que de costumbre. “Necesito dormir al menos tres días”, comentaba Lisette Vergara (Coordinadora Plurinacional) al entrar al recinto. Desde la UDI, en tanto, decían: “Volvemos a ser ciudadanos comunes y corrientes”.

La ceremonia, que comenzó con más de media hora de retraso, se realizó en el Salón de Honor de la sede de Santiago del ex Congreso Nacional. Como ha sido costumbre desde el inicio del proceso constituyente, la sesión comenzó con un saludo de la presidenta Quinteros en los idiomas de los distintos pueblos originarios. Luego se entonó el himno nacional. Inmediatamente después, en la carpa de asesores de los convencionales, se escuchó un fuerte: “¡Apruebo!”.

En el Salón de Honor, nadie -además de quienes están en la testera- tiene micrófono. Por eso, aunque la derecha manifestó descontento durante los últimos días, debido al cambio del proyecto de nueva Constitución de una frase incluida en el artículo sobre consentimiento indígena, nadie pidió la palabra ni hizo intervenciones.

Por eso, algunos aprovecharon para hacer sus descargos y reflexiones en los minutos previos. A medida que entraban al recinto por la calle Catedral, varios de los convencionales de izquierda sinceraron una posición que, hasta ahora, había sido un comentario de pasillo entre varios colectivos. Por ejemplo, Marcos Barraza (PC) desdramatizó que se hagan cambios a la propuesta y sostuvo que todos los ‘apruebos’ son necesarios, en referencia a quienes estarían dispuestos a votar favorablemente si existen garantías de que el texto se podrá reformar.

Una idea que fue compartida por convencionales del Frente Amplio, puesto que en conversaciones con La Tercera, la convencional Beatriz Sánchez sostuvo que “tenemos julio para empatar y agosto para ganar (el plebiscito)”. En tanto, su par Fernando Atria comentó que la Constitución “contiene mecanismos de reformas, la idea es que la Constitución pueda ser reformada. Es parte de la propia Constitución”.

Incluso desde la mesa directiva, durante sus respectivos discursos, se hizo referencia a que el texto podrá ser reformado. “Se nos encomendó escribir este texto, y hoy con mucha humildad y satisfacción lo ofrecemos cumpliendo todos los plazos establecidos. Sabemos que es perfectible, y esperamos sea el piso mínimo que contribuya a consolidar una sociedad con mayor equidad, fundada sobre fuertes bases éticas”, dijo la presidenta Quinteros durante su discurso.

De esa forma, parecía que los ahora exconvencionales aceptaban que no lograron entregar el texto constitucional con el Apruebo como tendencia en los distintos sondeos de opinión. De acuerdo a la última Cadem, por ejemplo, el 51% de los encuestados estaría por el Rechazo, mientras que un 34% estaría por el Apruebo.

Autógrafos cruzados

En todo caso, los resultados de las encuestas no parecieron amargar los ánimos. La emotividad en el ambiente era evidente. Prueba de ello es que, una vez que terminó la ceremonia y se hizo entrega de una copia del borrador a cada uno de los convencionales, entre ellos firmaban sus textos mutuamente, a la vez que agradecían el trabajo en conjunto, incluso con intercambios de firmas entre convencionales de derecha y de la hoy ex Lista del Pueblo. Aunque dentro en Chile Vamos aceptaron el texto, algunos de sus convencionales prefirieron guardarlo en bolsos o mochilas. “Tampoco lo vamos a andar luciendo”, comentó uno de ellos.

Otros, como Jorge Arancibia, Rocío Cantuarias y Teresa Marinovic, se restaron del evento. Contactada por La Tercera, Marinovic sostuvo que “asistir a este acto era validar con mi presencia la entrega de un texto que considero profunda y radicalmente antirrepublicano y que trasciende con mucho las diferencias entre izquierdas y derechas”. “Preferí participar de la ceremonia con gente de mi región y comentar distintos aspectos de interés sobre el borrador del texto, ya que no recibí el documento final que, como constituyente esperaba”, agregó Arancibia, quien se conectó por Zoom.

Al término de la ceremonia hubo varios abrazos de despedida, pues la mayoría de quienes fueron constituyentes volverán a sus respectivas regiones para enfocarse en la campaña de cara al plebiscito, ya sea a favor del Rechazo o del Apruebo. Antes de partir a sus destinos, algunos colectivos organizaron almuerzos y comidas en la noche. Por ejemplo, los socialistas estuvieron invitados a la casa de Malucha Pinto tras la ceremonia.

Las señales del Presidente

La ceremonia ya había empezado cuando el Presidente Gabriel Boric pisó la entrada de Morandé de la sede del Congreso en Santiago.

Junto a sus equipos, el Mandatario permaneció algunos minutos viendo por televisión -en el salón de lectura del Senado- el discurso que a esa hora daba Quinteros. Pese a que inicialmente estuvo previsto que el jefe de Estado estuviera desde el inicio en la ceremonia de clausura, fue La Moneda la que pidió separar ambos tiempos; primero el cierre de la sesión del organismo y, luego, la firma del decreto presidencial con que se convocó un plebiscito para el próximo 4 de septiembre.

El Mandatario estuvo preparando su discurso durante el fin de semana. Y en su alocución repitió algo que ha manifestado varias veces el último mes: más allá de las opciones que se van a plebiscitar, el valor del proceso está en que para salir de la crisis social de 2019, las chilenas y chilenos optaron por “más democracia y no por menos”.

En línea con lo que ya había deslizado la semana pasada, el jefe de Estado aseguró que el plebiscito “no debe ser un juicio al gobierno” y llamó a todos los sectores políticos a dar un debate con “altura de miras” y sin falsedades.

“Para el cumplimiento de este mandato vamos a necesitar la colaboración de todos y todas, de no descalificar a quien piensa distinto, de acoger a quien tenga dudas, de conversar y, como decían en sus discursos los integrantes de la mesa directiva, debatir no para ganar, sino para construir, para encontrarnos”, dijo el Mandatario.

“Solicito la buena fe y la colaboración de todas las autoridades del país, de los medios de comunicación, de los partidos, de las organizaciones sociales y de cada uno de los habitantes de nuestra Patria. Los invito a que debatamos intensamente sobre los alcances del texto propuesto, más no sobre falsedades, distorsiones o interpretaciones catastrofistas ajenas a la realidad”, agregó el Presidente, provocando aplausos en la izquierda.

El discurso del Mandatario dio cuenta del convencimiento al que ha llegado su administración y es que el Rechazo tiene posibilidades de imponerse en referéndum, lo que sería un derrota política para su sector.

Pese a eso, y aunque la semana pasada apuntó a que el texto constitucional era mejorable, hoy el Presidente se ciñó a un relato que da garantías a ambas opciones y no ahondó en la calidad de la propuesta constitucional.

El Mandatario estuvo acompañado por la ministra del Interior, Izkia Siches, y su par de la Segpres, Giorgio Jackson, a quienes saludó cordialmente tras la firma de la convocatoria electoral.

En tanto, desde La Moneda la ministra Camila Vallejo (Segegob) se reunió con sus equipos y el director de la Secom, Pablo Paredes, para ver la transmisión. Por otro lado, los partidos políticos oficialistas también se unieron para seguir el discurso del Mandatario.

(AP Photo/Luis Hidalgo)

Sahumerios, pasajes y cartas

Previo a que el evento comenzara, cuando aún se esperaba al Presidente Boric, un grupo de mujeres realizaron humaredas en las calles cercanas al ex Congreso Nacional. Ellas se denominan “las sahumadoras portadoras del fuego”. “Es una práctica ritual que se usa en las ceremonias importantes, que abre los espacios. Ese es el significado de hacer humo, una práctica ancestral. Es para ofrendar, para agradecer, para conectar, para generar buena energía”, explicó Elsa Labraña, convencional de la Coordinadora Plurinacional, quien forma parte de la agrupación.

Que sea Labraña quien desee generar buenas energías es significativo. Hace exactamente un año, cuando la Convención Constitucional comenzaba su funcionamiento, ella misma fue quien obligó a suspender la sesión al interrumpir el himno nacional.

Otro hecho que marcó la ceremonia fue la entrega que hizo la única convencional del Partido Republicano, Ruth Hurtado, al Presidente Boric. Cuando el Mandatario ingresó al Salón de Honor, ella se acercó y le pasó en sus manos un pasaje de bus de ida y vuelta, con fecha para el 6 de julio, con destino a Collipulli. Según detalló, lo hizo “en nombre de las víctimas de la región”. Boric recibió el obsequio, pero lo entregó a su escolta segundos después.

Asimismo, el Presidente también recibió en sus manos una carta de la convencional María Rivera (Coordinadora Plurinacional), en que solicitó que el gobierno “tome en sus manos las promesas que hizo referidas a respetar y defender la libertad sindical”. Según detalló Rivera, Boric aceptó la misiva y dijo que aceptaba la crítica.

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