Viruela del mono supera los 140 casos en Chile: infectóloga desmitifica las formas de contagio

Una sección de tejido de la piel, extraída de una lesión en la piel de un mono que había sido infectado con el virus de la viruela del mono, se ve con un aumento de 50X en el cuarto día del desarrollo de la erupción en 1968.

Una sección de tejido de la piel, extraída de una lesión en la piel de un mono que había sido infectado con el virus de la viruela del mono, se ve con un aumento de 50X en el cuarto día del desarrollo de la erupción en 1968. Foto: Reuters.

De los casos confirmados en el país, el 99% corresponde a personas que han tenido contacto sexual reciente con una nueva o múltiples parejas del mismo sexo. Sin embargo, la doctora Claudia Cortés (Universidad de Chile) aclara que sólo con el roce de la piel se puede transmitir la enfermedad que ya fue declarada como pandemia por la OMS.


La viruela del mono no es una enfermedad nueva, el primer caso humano confirmado se registró en 1970. Pero hoy el mundo mira con preocupación la rápida propagación de este virus, que llevó incluso a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a darle el pasado 23 de julio el estatus de “emergencia de salud pública de interés internacional” (PHEIC, por su sigla en inglés), que es el nivel más alto de alerta de la organización y el mismo que actualmente tiene el Covid-19 y que equivale al de pandemia.

Tras su reaparición y propagación a partir de mayo en Europa, sólo era cosa de tiempo para que se detectara un caso en Chile. Eso ocurrió el 17 de junio, cuando el Ministerio de Salud informó del primer afectado por la enfermedad en la Región Metropolitana. Desde entonces, el país ya suma 141 casos confirmados.

Por esta razón, varias agrupaciones le han manifestado su preocupación a la ministra de Salud, Begoña Yarza. Hace una semana, el Colegio Médico le envió una carta a la jefa de la cartera sanitaria, donde el gremio mostraba su preocupación por la propagación de la enfermedad a nivel nacional. Asimismo, otras organizaciones también se han acercado a la cartera para solicitar una campaña comunicacional sin estigmas hacia la comunidad homosexual.

En ese contexto, la infectóloga de la Universidad de Chile, Claudia Cortés, aclara que “efectivamente, en Chile el 100% de los casos son hombres que tienen sexo con hombres. Las publicaciones científicas han demostrado que cerca del 98% de los casos en el mundo también lo son, pero ya hay contagios de mujeres a nivel mundial y en niños y no es por transmisión sexual. Los hombres que tienen sexo con hombres es donde partió este brote a nivel mundial y donde se está transmitiendo, pero no es un enfermedad exclusiva de ellos. Por ejemplo, si yo que soy mujer entró en contacto con esas lesiones, me voy a contagiar igual”.

Sin embargo, Cortés añade que por esa razón ha sido difícil hacer campañas de prevención: “Hoy la enfermedad se está concentrando en hombres que tienen sexo con hombres y queremos alertarlos a ellos, pero no queremos estigmatizarlos ni discriminarlos. Este problema de cómo comunicar sin estigmatizar y sin discriminar lo han tenido todas las autoridades sanitarias del mundo, entonces no han sabido hacerlo de la manera correcta y muchas han preferido callar o entregar información escueta”.

Formas de contagio

Del total de casos confirmados y probables, 92,3% (131) tiene residencia en la Región Metropolitana, el resto está en la Araucanía, Antofagasta, Valparaíso, Coquimbo y O’Higgins.

En su descripción, el 17% de los casos presenta como factor de exposición el haber realizado un viaje internacional durante los últimos 21 días, mientras que un 17% se logró determinar su nexo epidemiológico con otro caso confirmado. El 66% se encuentra en investigación para determinar el lugar de exposición.

Según la investigación epidemiológica, sostiene el Minsal, se observa que “el perfil de los casos corresponde principalmente a hombres que han tenido contacto sexual reciente con una nueva o múltiples parejas masculinas. En cuatro casos se ha constatado nexo epidemiológico con otro caso confirmado”.

Sin embargo, la especialista explica que no es una enfermedad de transmisión sexual, como algunos creen: “Por definición una enfermedad de transmisión sexual necesita sexo para transmitirse de una persona a la otra. Aquí puede no haber sexo, puede haber solo el roce de piel. Es decir, se lo podría transmitir una madre a su hijo o hija, si es que ella tiene lesiones a la piel y tiene a su bebé en brazos. Muchas veces uno entra en contacto íntimo y cercano piel con piel justo antes de la relación sexual, en el regaloneo previo, es en ese momento que se produjo el contagio no en el sexo propiamente tal”.

Por esa razón, la doctora afirma que la forma más segura de prevenir es saber con quién se está en contacto piel a piel y preguntarle si ha tenido lesiones o ha estado con alguien que tiene lesiones.

Las autoridades sanitarias ya dispusieron de un plan para controlar la propagación de la enfermedad en el territorio nacional. Así, la Subsecretaría de Salud Pública envió el pasado 10 de junio una actualización del protocolo de vigilancia para la viruela del mono.

Los casos confirmados deben realizar un aislamiento en un hospital de referencia definido por la Autoridad Sanitaria Regional o una residencia sanitaria, hasta que se caigan todas las costras que produce la enfermedad. Es decir, la persona contagiada se mantendrá en cuarentena hasta que exista tejido nuevo en las lesiones, periodo que podría extenderse hasta 21 días. Hasta el momento, de los 141 casos confirmados, 47 ya fueron dados de alta.

Aunque la viruela del mono tiene el estatus de “emergencia de salud pública de interés internacional”, la infectóloga sostiene que la viruela tiene un carácter menos grave que el coronavirus: “El Covid-19 se trasmite por el aire que uno respira, es de las enfermedades que hemos descubierto que más rápido se transmite, en cambio esto otro requiere una actitud muchos más activa, se necesita sacarse la ropa y entrar en contacto piel con piel. Entonces, es mucho menos contagiosa y es mucho menos grave, la tasa de mortalidad de la viruela del mono es bajísima”.

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El análisis se basa en 489 estudios de poblaciones de hormigas que abarcan todos los continentes donde habitan estos insectos.