La denuncia que dio origen al caso contra Felipe Berríos

El plazo de la investigación previa encargada por la Compañía de Jesús a María Elena Santibáñez, tras una denuncia por presunto abuso sexual, ya expiró y el sacerdote está a la espera de la resolución. La abogada debe determinar si las acusaciones en contra de Berríos son verosímiles para que se indaguen en el Vaticano. Acá, por primera vez se entregan detalles de las conductas que se atribuyen al religioso y que hoy, incluso, están en manos de la justicia penal.


“Soy angustiosa”.

Esa fue la condición que llevó a la profesional de 32 años a realizar terapias sicológicas hace más de una década. Ya a los 14 años había tenido su primera crisis de pánico, lo que la hizo recurrir al siquiatra y comenzar a tomar medicamentos para atenuar la angustia con la que permanentemente -asegura- debe lidiar. Aún así nunca esperó que en una de estas sesiones se destaparía un recuerdo que ella, dijo, había bloqueado: haber sido abusada sexualmente por un reconocido sacerdote cuando era una adolescente.

Este testimonio -de la denunciante cuya identidad se mantendrá en reserva- es el origen de la investigación previa en contra de uno de los religiosos icónicos de la Compañía de Jesús: el sacerdote Felipe Berríos del Solar (65).

El relato está incluido en las diligencias desarrolladas por la abogada María Elena Santibáñez, a quien la congregación contactó para evaluar el caso y cuyo trabajo concluye este 20 de agosto, al expirar la prórroga solicitada por la instructora.

Hasta el momento lo que se sabe es que existen otros testimonios que develarían conductas impropias por parte de Berríos, aunque ya se habría establecido que ninguna de ellas es constitutiva de delito. Tal y como se describe en los tipos penales vigentes en la época en que habrían ocurrido los hechos. Sin embargo, el encargo a Santibáñez no es establecer la inocencia o culpabilidad del religioso, sino reunir antecedentes y determinar si las denuncias resultan ser “verosímiles” y -de resultar así- enviar los antecedentes a Roma para que sean ellos quienes inicien una investigación canónica.

A cuatro meses de presentarse esta denuncia, La Tercera logró recabar aspectos de la acusación que hoy tiene al sacerdote suspendido de sus funciones ministeriales y alejado de “La Chimba”, en Antofagasta. En esta comunidad residía hasta antes de conocerse los hechos que son patrocinados por el abogado Juan Pablo Hermosilla, de la Fundación para la Confianza.

Accidente aéreo

Felipe Berríos se convirtió en el guía espiritual de la familia de la denunciante en el año 1996, luego de que una de sus tías muriera en el accidente del vuelo 603 de Aeroperú, junto a otros 59 pasajeros, 30 de ellos chilenos.

El trágico desenlace -según la mujer que en esa época tenía siete años- convirtió a Berríos en un puntal de apoyo para su madre y sus abuelos durante el complejo duelo que significó la repentina partida de su tía. “Ayudó a mi familia a encontrar sentido a partir del dolor”, sostuvo la denunciante respecto del sacerdote que por esos años oficiaba misas en el Colegio San Ignacio El Bosque.

No sólo eran ellos quienes buscaron refugio espiritual en la figura del religioso. También lo hicieron los otros parientes de los chilenos fallecidos en el accidente en Perú. Fue así como se organizaron retiros, viajes e incluso la familia de ella -comenta- le tenía una “pieza para Felipe” en la casa en la playa que se compraron con la indemnización que les dio la aerolínea.

El nuevo “sentido a la vida” que encontraron sus abuelos tras la pérdida de su hija hizo que ella y sus primos se cambiaran de colegios laicos a católicos y Berríos se convirtió en la piedra angular de la familia. “Felipe se volvió muy cercano a toda mi familia, convirtiéndose en el confesor y guía espiritual de mis abuelos, mi mamá y otra tía, quienes lo consideran un gran amigo”, detalló en la denuncia.

La mujer recuerda que en esa época estaba recién comenzando “Techo para Chile” y que ella solía acompañar a su madre a los campamentos en los que el sacerdote prestaba ayuda.

Los hechos de la denuncia

El 2004, cuando ella tenía 14 años, recuerda que su madre la llevó a la oficina de Berríos en Infocap, en Av. Departamental, ya que estaba pasando por episodios de angustia luego de haber tenido relaciones sexuales con su pololo de la época.

“Él me recibió, me senté en un sillón que tenía, y él se sentó frente a mí en una silla de oficina. Le conté con angustia y él me empezó a consolar con palabras, poniendo su mano en mi rodilla”, describe.

Luego de eso, según señaló, Berríos le explicó que debía calmarse, porque lo que le describía no era un acto sexual como tal y que no había perdido la virginidad como creía. Junto con esto le aconsejó que tomara un espejo y observara sus partes íntimas y le señaló que él no entendía que las mujeres no conocieran su propia anatomía.

Fue ahí cuando la mujer describe las conductas que hoy son examinadas por Santibáñez:

“Felipe comenzó a hacerme cariño en la rodilla mientras la conversación derivó en mi inconformidad con mi cuerpo, en lo insegura que me sentía frente al mismo. En un momento me pidió que me pusiera de pie. Él siguió sentado en su silla y empezó a realizar tocaciones con sus dos manos en mis brazos, abdomen, muslos y glúteos, en virtud de su posición de poder y la vulnerabilidad en la que yo me encontraba. Me hizo darme vuelta mientras seguía pasando sus manos y diciéndome: “Pero si estás súper bien”. Luego me dio una palmada en los glúteos y me volví a sentar. Al final del encuentro, el denunciado me absolvió de mis pecados, como se hace en una confesión católica”.

La develación

En mayo de 2021, la profesional de 32 años comenzó una terapia sicológica más intensa que la del pasado. Fue en medio de esas sesiones cuando -dice- empezaron a aparecer las imágenes de conductas sexualizadas que la llevaron a esta denuncia.

“Comienzo a sentir como si tuviera su vello púbico en mi cara (...) veo imágenes de sus piernas desnudas, me veo sentada al lado de él, sobre una cama o sillón, yo chica, a los siete u ocho años”, detalló. En esas mismas sesiones, explicó, se le venían imágenes de relaciones sexuales con el denunciado en la sacristía del Colegio San Ignacio El Bosque.

La mujer explica en la denuncia que fue -a través de la terapia- que pudo “resignificar” hechos del pasado y que eso le permitió, “darme cuenta de que constituyeron un abuso por parte del sacerdote”. De la reconstitución de esos supuestos recuerdos, agrega, sabe su esposo, una amiga y su sicóloga. A fines de 2021 buscó apoyo en Fundación para la Confianza. Una vez relatado el episodio -asegura-, “para mi sorpresa y consuelo me comentaron cosas como: ‘pero si es sabido que Felipe les agarraba el poto a todas’ o ‘pero si a mí me hacía confesar en su falda’”.

En la denuncia la mujer explica que “a pesar de que las imágenes del abuso cuando niña, a mis siete u ocho años, se muestran inconexas, sueltas, como imágenes aisladas, tengo la certeza de que Felipe Berríos abusó de mí en esa época”.

Agrega que las consecuencias de lo que vivió la habrían convertido en una persona “sumamente angustiosa” y que luego se convirtió en una adolescente hipersexualizada y con conductas preocupantes, como bulimia o cortes autoinfligidos.

Una vez que logró “darse cuenta” que había sido víctima de abusos, sostiene, ha estado más tranquila, ya que sabe cuál es el origen de sus angustias y crisis de pánico.

La denunciante finaliza así su testimonio: “A pesar de esta paz emocional que me ha traído, me encuentro intranquila con lo que he descubierto, siento que tengo la responsabilidad de alertar a quienes corresponda, de manera de evitar que situaciones como las que viví puedan seguirse repitiendo, de modo de evitar sufrimiento en aquellas personas que puedan estar en contacto con Felipe Berríos. Me siento incómoda y cómplice guardando silencio, sabiendo que mi testimonio pudiese ayudar a otras mujeres que pudiesen haber vivido algo parecido o estar viviéndolo en la actualidad, sobre todo porque tengo la impresión de que el comportamiento abusivo del sacerdote es un ‘secreto a voces’”.

Lo que viene

Quienes conocen de las diligencias desarrolladas por Santibáñez apuntan a que el sacerdote al ser citado a declarar reconoció la relación de confianza que tuvo con esa familia. Recordó, además, que la madre de ella la llevó a su oficina en Infocap debido a una crisis de angustia que había detonado en la adolescente una experiencia sexual temprana. Berríos -sin embargo- niega tajantemente que en ese encuentro la haya tocado, como manifiesta la denunciante, o haber alguna vez en la vida tenido conductas de connotación sexual con ella.

Los hechos también son indagados por la fiscal Yasmín Salech -experta en indagatorias por delitos sexuales-, tras la “autodenuncia” que hizo el abogado de Berríos -el penalista Julián López- para que su representado no sólo enfrentara a la justicia eclesiástica, sino poder defender su inocencia ante la justicia civil.

De los días de Berríos alejado de “La Chimba” poco se sabe. Está viviendo en Santiago a la espera de lo que resuelvan Santibáñez y la Compañía de Jesús. Aunque sus cercanos comentan que no tiene esperanzas de desligarse en el corto plazo de las acusaciones en su contra.

Con el plazo de la investigación previa ya expirado, la Compañía de Jesús sostuvo: “Estamos a la espera de la investigación previa canónica. Estos antecedentes serán enviados a la instancia correspondiente, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, en Roma, tal como lo establece el derecho canónico para estos casos”.

Cronología de la investigación

29 de abril: El primer testimonio

-Compañía de Jesús recibe la denuncia de la primera víctima, la cual fue derivada desde el Arzobispado de Santiago.

1 de mayo: La Comunicación

-Provincial Gabriel Roblero comunica a Felipe Berríos vía telefónica que se recibió una denuncia en su contra.

2 de mayo: Cautelares

-Berríos queda suspendido como cura, se le ordena viajar a Stgo. y se le prohíbe cualquier contacto con menores.

2 de mayo: Hecho público

-Congregación informa a la ciudadanía sobre el inicio del proceso contra el denunciado sacerdote.

3 de mayo: Comienza la indagación

-Abogada de investigación previa canónica, María Elena Santibáñez, recibe los primeros antecedentes.

4 de mayo: “Aclararé todo”

-Berríos emite comunicado donde descarta los hechos que se le atribuyen y asegura que colaborará.

5 de mayo: Formalidades

-Abogada Santibáñez le comunica verbalmente a Berríos sobre denuncia recibida en su contra.

11 de mayo: ¿Más casos?

-Diario La Segunda asegura que Fundación para la Confianza había recibido dos nuevas denuncias.

11 de mayo: Declaración

-El cura jesuita entrega su versión de los hechos en la investigación tras ser citado a declarar por parte de la abogada instructora.

30 de mayo: Justicia Civil

-Berríos, a través de su abogado, Julián López, se autodenuncia en la Fiscalía Metropolitana Sur.

12 de junio: Se suman antecedentes

-En reportaje emitido por Chilevisión, Fundación para la Confianza dice tener más de 10 testimonios contra Berríos.

20 de agosto: Vencen los plazos

-Fecha fijada para la entrega de informe de la indagación por parte de María Elena Santibáñez.

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El análisis se basa en 489 estudios de poblaciones de hormigas que abarcan todos los continentes donde habitan estos insectos.