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El impacto de la guerra: Rusos retiran en masa dinero de bancos mientras estantes lucen vacíos en supermercados de Ucrania

Según datos del Banco Central de Rusia, citados por el diario The Washington Post, en las dos primeras semanas de agosto se retiraron casi 3.400 millones de dólares. Por otro lado, los ataques a las bodegas de suministro han provocado problemas de abastecimiento en los supermercados en Ucrania.

En medio de la intensificación de los ataques con drones ucranianos y ante el creciente temor de que el Kremlin pueda confiscar los depósitos para financiar la guerra, los rusos están retirando miles de millones de dólares de los bancos del país.

Según datos del Banco Central de Rusia, citados por el diario The Washington Post, en las dos primeras semanas de agosto se retiraron casi 3.400 millones de dólares. Esta cifra se suma a los 7.300 millones de dólares sacados en julio y a los más de 4.500 millones de dólares girados en junio.

La cantidad retirada en lo que va de año ya ha superado los 24.700 millones de dólares sustraídos durante el primer año de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, en febrero de 2022.

Los retiros de fondos están generando problemas de liquidez para los bancos y dificultando que el gobierno obtenga financiamiento mediante la emisión de bonos para costear sus gastos de guerra.

Se trata de la segunda mayor salida de capitales en más de una década; el récord aún pertenece a marzo de 2022, cuando se retiraron aproximadamente 25.900 millones de dólares tras la invasión y la primera oleada de sanciones occidentales. La caída de la rentabilidad ha contribuido a esta situación, con el tipo de interés de referencia de los depósitos a un año de Sberbank reducido a cerca del 10% desde el 15% de principios de año, según la BBC.

“Hay drones volando. Hay incendios. El nerviosismo va en aumento. Y la gente empieza a darse cuenta de que necesita tener dinero en efectivo debajo de la almohada y no en algún banco donde quizás nunca lo recuperen”, dijo a The Washington Post un exfuncionario de finanzas, quien, al igual que otros, habló bajo condición de anonimato para tratar temas delicados.

Alexandra Prokopenko, investigadora asociada del Centro Carnegie para Rusia y Eurasia en Berlín, citada por el portal United 24 Media, interpretó el éxodo como consecuencia del temor a que el Estado nacionalizara los depósitos para financiar la guerra. Considera improbable ese desenlace, aunque señala que no se pueden descartar los límites a las retiradas de efectivo.

La huida hacia el efectivo se ha ido gestando durante todo el año. A finales de mayo, la cantidad de moneda en circulación fuera del sistema bancario había aumentado en aproximadamente 13.600 millones de dólares desde enero, el incremento más rápido desde la pandemia del coronavirus y el mayor aumento registrado en mayo desde 1995.

“Si existe una señal ominosa de extralimitación imperial, esta es claramente una de ellas”, dijo a The Washington Post, Craig Kennedy, ex vicepresidente de banca de inversión en Bank of America Merrill Lynch y actualmente investigador en el Centro Davis de Estudios Rusos y Euroasiáticos de la Universidad de Harvard.

“Las grandes potencias no sufren repetidos fracasos en la emisión de bonos del Tesoro en medio de una guerra”, agregó.

Como resultado de las órdenes gubernamentales de aumentar los préstamos al sector de defensa, los bancos rusos “parecen tener tanta exposición a prestatarios no viables que no están seguros de cómo se va a reestructurar, cuándo se va a reestructurar y cuánto de eso van a tener que asumir”, sostuvo.

Problemas de suministro

En tanto, en Ucrania, que enfrenta bombardeos rusos diariamente, los estantes de algunos supermercados se han visto con problemas de suministro, producto de los ataques de Rusia a los centros de distribución críticos.

El 5 de agosto, misiles lanzados por Moscú impactaron al menos cuatro almacenes de una empresa proveedora de supermercados, causando la muerte de al menos seis trabajadores e interrumpiendo gravemente el suministro de alimentos a varias cadenas de tiendas. Las consecuencias se han sentido principalmente en la capital, pero también en lugares remotos como Zaporiyia, en el sureste de Ucrania, indicó el diario The New York Times.

Y en las primeras horas del jueves, Rusia volvió a atacar bodegas de alimentos cerca de Kiev, aunque aún no estaba claro el alcance de los daños causados por los ataques con misiles.

Dmytro Krymsky, cofundador de la tienda Goodwine, estima que los ataques de las últimas tres semanas han costado a las empresas ucranianas alrededor de 500 millones de dólares. Más preocupante aún es la nueva táctica de Rusia de perseguir buques de carga civiles que utilizan los puertos ucranianos del Mar Negro, amenazando una parte mucho mayor de la economía, indicó la revista The Economist.

“La campaña contra la logística civil de Ucrania es una escalada del conflicto planificada desde hace tiempo, posible gracias a un cambio reciente en la guerra aérea. La producción rusa de misiles balísticos está aumentando justo cuando el suministro de interceptores de Ucrania ha disminuido. Los defensores ucranianos ahora solo pueden proteger unos pocos objetivos de alta prioridad. En julio, Rusia se benefició al lanzar un récord de 198 misiles balísticos e hipersónicos, principalmente contra la región de Kiev”, añadió la publicación.

Los misiles también han destruido un almacén de otra cadena de supermercados; un centro de distribución de Rozetka, una plataforma de compras en línea; y un centro de clasificación del servicio postal nacional de Ucrania. Los almacenes de las principales editoriales ucranianas han sido atacados repetidamente este verano.

Las cadenas de supermercados dijeron que esperaban reabastecer completamente sus existencias para el lunes, Día de la Independencia de Ucrania.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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