El Niño Guerrero, el líder del Tren de Aragua que cayó tras un ataque “rápido y letal”
En 2023 se fugó de la cárcel de Tocorón, provocando alarma por un posible escape a otros países fuera de Venezuela. Desde Estados Unidos habían ofrecido hasta 5 millones de dólares por información que condujera a su captura.
Fue el mismo presidente Donald Trump quien anunció en Truth Social como otro de sus logros en la lucha contra el narcotráfico que, a través de un ataque “rápido y letal”, el Comando Sur de Estados Unidos había dado muerte al Niño Guerrero, el cabecilla del Tren de Aragua.
Catalogado como uno de los hombres más peligrosos de Venezuela, el Departamento de Estado norteamericano había llegado a ofrecer 5 millones de dólares por información que llevara a su captura. Desde el gobierno de Delcy Rodríguez en Caracas aseguraron que se trató de una “operación combinada”, donde se desarticularon estructuras de delincuencia en el estado Bolívar.
En diciembre de 2025, el “Niño Guerrero” había sido acusado por un tribunal federal de Nueva York de conspiración para cometer extorsión y otros delitos, como apoyo a actividades terroristas. Hasta el momento llevaba casi dos años fugitivo, después de fugarse de la cárcel de Tocorón, donde era “amo y señor” y comandaba al Tren de Aragua.
Nacido en 1983 en Maracay, estado de Aragua, Héctor Rusthenford Guerrero Flores ya había participado en varios hechos delictuales a sus 17 años. En el 2000, ya se le conocía por haber atacado a policías y estar relacionado con el microtráfico. Registros del Tribunal Supremo de Justicia en Venezuela indican que en 2005, Guerrero había atacado a una comisión policial, matando a un funcionario de la Policía de Aragua. De ahí en adelante, las autoridades estarían siguiendo sus pasos con más atención.
Ya desde entonces, el Tren de Aragua comenzaba a hacerse conocer en el estado de Aragua, a 100 kilómetros de Caracas, a través de la extorsión y el soborno. En 2010 fue capturado en Maracay, comerciando con artículos robados y traficando drogas, y ya tenía sobre él tres cargos por homicidio. Esto lo llevó a estar en la cárcel de Tocorón, que se volvió su “central de operaciones”, hasta el 2012, después de una fuga.
Después de casi un año de libertad, siendo uno de los criminales más buscados de Venezuela, lo recapturaron en Barquisimeto, estado de Lara, y el Tren de Aragua ya salía de su región. En Lara, Guerrero cometía robos a residencias, y fue vuelto a apresar en Tocorón.
En 2018, luego de otro juicio en Maracay, Guerrero fue condenado a 17 años de cárcel: esto, luego de aceptar los delitos que se le imputaban, que iban desde varios asesinatos, múltiples robos a residencias, porte de armas, hasta tráfico de drogas. Esa pena es la que aún pagaba en la Cárcel de Tocorón, cuando se escapó en 2023.
A pesar de estar tras las rejas, eso no disminuyó ni su poder ni el de su grupo, que siguió extendiéndose dentro y fuera de Venezuela. Para 2020, se estimaba que el Tren de Aragua contaba con mil miembros que obedecían sus órdenes.
Incluso dentro de la cárcel, Héctor Guerrero vivía una vida de lujos, ocupando una casa de dos pisos al interior del penal, y en la que recibía las visitas que quería. También dentro de la cárcel había una piscina, un campo de béisbol, una área de conciertos e incluso un zoológico. Por todo esto, en la policía de Aragua se decía que “Tocorón no es una cárcel, es un refugio”.
Actualmente, el Tren de Aragua controla minas de oro al sur de Venezuela, pero también se extiende en Colombia, Ecuador, Chile, Perú, Bolivia y Brasil, siendo una poderosa organización criminal transnacional. Los diferentes crímenes con los que se financia este grupo son: extorsión, secuestros, tráfico de drogas, asesinatos a pedido (sicariato), robo de vehículos, tráfico de migrantes y trata de personas en distintos países.
La periodista de investigación venezolana Ronna Rísquez señala a La Tercera: “Era uno de los creadores y fundadores del Tren, y el líder visible. Compartía la jefatura, pero era la figura más mediática, tenía comunicación directa con las bases, más liderazgo. Era una persona que estaba presa cuando se creó la organización, y llegó a estar imputado por 12 delitos”.
“Era una persona con mucho liderazgo y ascendencia sobre los presos. Algunos lo consideraban incluso generoso, pero desde luego, hacía lo que hacen los líderes de estructuras criminales”, completa Rísquez.
En septiembre de 2023, el gobierno de Nicolás Maduro se vio fuertemente presionado para hacer algo contra el Tren de Aragua. Con las elecciones presidenciales en el horizonte, el mandatario decidió retomar el control de la cárcel de Tocorón, enviando miles de policías y soldados. Cuando los agentes de seguridad entraron en la prisión, sin embargo, no encontraron ni al Niño Guerrero ni a las cabecillas del Tren: alguien debió haberles advertido, y huyeron sin más de la penitenciaría, que desde luego, controlaban.
De todas maneras, al menos según Insight Crime, la toma de Tocorón en 2023 y la huida del Niño Guerrero y los principales líderes del Tren de Aragua trajeron cierta dispersión del grupo. “Sin su centro de poder, prófugo y con una enorme recompensa por su captura, el control de Niño Guerrero sobre la red del Tren de Aragua se fracturó. En lugar de una organización centralizada, las células del grupo pasaron a operar más como franquicias, formando una red laxa de grupos criminales que apenas comparten un nombre”, señala,
Desde la organización, que investiga en profundidad los grupos armados en América Latina, aseguran que esta muerte puede no traer tantas consecuencias como habría traído años atrás: “La muerte de Niño Guerrero probablemente no tendrá un fuerte impacto en el futuro del Tren de Aragua, dada la naturaleza fragmentada y atomizada de la banda. Aunque seguía siendo la cabeza de un grupo con una reputación criminal desproporcionada, su poder había disminuido tras la toma de Tocorón”.
Al respecto, Rísquez indica: “No creo que haya guerras por el grupo, y de hecho, nada ha pasado desde que fue asesinado. La organización podría fragmentarse: es un golpe y podría debilitarla. Tampoco sabemos si continúa, y es probable que si se fragmenta, haya bandas más independientes y autónomas que vayan apareciendo”.
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