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Guerra autónoma: Drones guiados por inteligencia artificial matan a tres personas en Ucrania

El diario The New York Times indicó que la nave no tripulada rusa usada en el ataque de julio en Zaporiyia estaba guiada por un sistema experimental de inteligencia artificial, no por un piloto humano.

Un vehículo aéreo de combate no tripulado modelo General Atomics MQ-9 Reaper, también conocido originalmente como Predator B, en pleno vuelo sobre una zona árida.

“La era de la guerra autónoma no se anunciará con ejércitos robóticos marchando por los campos de batalla. En cambio, ya está emergiendo, silenciosa e inexorablemente, en los cielos y campos del este de Ucrania (y en menor medida en Medio Oriente)”, advirtieron en marzo pasado en un artículo de la revista Foreign Affairs, el exdirector de la CIA, David Petraeus, y el experto Isaac Flanagan.

Y tal como lo señalaron ya está ocurriendo. El diario The New York Times reportó que el mes pasado, un pequeño dron ruso con aspecto de avión de juguete se precipitó desde el cielo de Zaporiyia, en el sureste de Ucrania. Mientras intentaba dirigirse hacia una bencinera, se estrelló contra un muro y explotó en una lluvia de metralla, matando a tres personas.

El periódico habló con expertos en drones, comandantes militares ucranianos y el equipo forense que examinó los restos del ataque mortal y de otros ocurridos en la ciudad, quienes le señalaron que el dron que los mató estaba guiado por un sistema experimental de inteligencia artificial, no por un piloto humano.

Expertos y oficiales militares indicaron al Times que el dron fue programado por operadores humanos para dirigirse hacia una gasolinera en particular, pero una vez que se acercó, eligió su objetivo exacto -muy probablemente tanques de propano- por sí solo, basándose en su entrenamiento para reconocer dichos tanques y atacarlos.

“Se trata de un acontecimiento largamente esperado en la guerra de Ucrania, que presagia un futuro distópico en el que robots asesinos surcan los cielos tomando decisiones de vida o muerte que reducen a los objetivos a meros datos”, añadió el diario.

Según expertos y oficiales militares consultados por el periódico, el análisis de los restos de este ataque y de otros ocurridos en Zaporiyia reveló que los drones contaban con minicomputadoras integradas, comercializadas por Nvidia, que tomaban las decisiones sobre sus objetivos. Nvidia produce la mayoría de los chips que impulsan los sistemas de IA más avanzados del mundo.

La presencia de módulos Nvidia y la falta de antenas en los drones llevaron a los comandantes de la defensa aérea ucraniana a suponer que las armas estaban guiadas por un sistema de IA autónomo, lo cual fue confirmado tras una investigación posterior.

The New York Times indicó que los sistemas de IA autónomos pueden entrenarse con miles de imágenes para reconocer categorías como “río”, “camión militar” o “persona”. “Los drones con capacidad de autoguiado utilizan sus cámaras para buscar estos elementos con mayor precisión que la que puede ofrecer un piloto humano. Sin embargo, quienes se oponen a este tipo de armas argumentan que, sin intervención humana, los drones pueden ser más propensos a cometer errores o a infringir las leyes de la guerra, como, por ejemplo, no distinguir entre civiles inocentes y combatientes”, añadió.

Lanzamiento de un dron en una zona no revelada de Irán.

“Tanto Kiev como Moscú han llevado al límite la autonomía debido a la omnipresencia de la guerra electrónica y las defensas aéreas en el entorno operativo. Ningún comandante puede contar con el control humano continuo”, escribieron Petraeus y Flanagan.

En un asalto ucraniano contra las fuerzas rusas cerca de Kharkiv en diciembre de 2024, la 13ª brigada de la Guardia Nacional de Ucrania lanzó lo que se informó como la primera operación ofensiva realizada íntegramente con sistemas no tripulados. En lugar de desplegar soldados en tierra, vehículos terrestres controlados remotamente avanzaron para colocar y despejar minas y disparar contra las defensas rusas, mientras que drones de vigilancia, bombarderos y suicidas proporcionaban conocimiento del campo de batalla y apoyo aéreo.

El ataque destruyó las posiciones defensivas rusas y, en última instancia, permitió a la infantería ucraniana avanzar y tomar el terreno que aún controla. Ningún soldado quedó expuesto durante el asalto inicial, y gracias a una planificación meticulosa y unas comunicaciones disciplinadas, ningún sistema autónomo se perdió por la interferencia rusa.

Aunque impresionante, esta coordinación seguía estando controlada por humanos. Los pilotos, ubicados en diferentes lugares, observaban transmisiones de video compartidas y secuenciaban sus acciones manualmente; los sistemas no se comunicaban entre sí.

En el caso del ataque a la bencinera en Zaporiyia sería el primer caso documentado en el que muertes de civiles fueron causadas por un dron ruso equipado con dicho sistema, afirmó Kateryna Bondar, investigadora principal del Centro de IA Wadhwani del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) en Washington. Añadió que el módulo de Nvidia “es la mejor prueba” de que Rusia estaba experimentando con IA autónoma.

Como en la película “Terminator”

Petraeus y Flanagan señalaron en su artículo que muy pronto los sistemas autónomos dejarán de operar individualmente. Con el tiempo, formarán unidades del tamaño de pelotones o incluso batallones que compartirán información y se coordinarán sin intervención humana. Y quien espere la aprobación humana antes de actuar, perderá.

“Esto supone un riesgo para el mundo entero”, dijo a The New York Times el coronel Serhiy Minaiev, comandante de las defensas aéreas de Zaporiyia. “En pocos años, viviremos en una película de ‘Terminator’. No es ninguna broma. Las máquinas están tomando decisiones para atacar”, añadió.

“La autonomía desde el lanzamiento implica sistemas que adaptan su ejecución dentro de las limitaciones establecidas por el comandante: coordinándose con otros elementos de la formación, respondiendo a las condiciones cambiantes y seleccionando entre las acciones autorizadas cuando están desconectados del control humano, aunque los humanos supervisarán su progreso y conservarán la capacidad de reasignar tareas o abortar la misión siempre que las comunicaciones permanezcan abiertas”, indicaron Petraeus y Flanagan.

“Actualmente, la autonomía desde el lanzamiento se encuentra en una fase incipiente. Miles de drones individuales equipados con sistemas de puntería asistidos por inteligencia artificial -capaces de localizar y atacar objetivos sin la supervisión continua de un operador- se cuentan entre los millones de sistemas controlados remotamente”, detallan.

Y agregan: “Sin embargo, con el tiempo, estas máquinas no operarán como unidades independientes. En cambio, los comandantes las agruparán en formaciones: sistemas aéreos, terrestres y marítimos que incluyen drones, sensores y elementos de puntería que dirigen y coordinan el movimiento y los ataques. Estas formaciones ejecutarán la intención del comandante y las instrucciones preprogramadas incluso cuando estén desconectadas”.

Rusia lanza uno de sus mayores ataques contra Kiev con 600 drones y 90 misiles. Foto: Archivo

Según funcionarios ucranianos consultados por The New York Times, el chip Nvidia utilizado en el ataque a Zaporiyia no estaba cifrado, por lo que pudieron ver las imágenes del terreno que se habían cargado en el módulo, lo que permitió al dron rastrear puntos de referencia visuales y mantener su trayectoria. También pudieron examinar el código, que reveló en qué tipos de objetivos había sido entrenado para reconocer y atacar el dron, como tanques de propano.

Los primeros modelos de drones solían ser pilotados por operadores humanos mediante transmisiones de radio o cables de fibra óptica, o bien estaban preprogramados con coordenadas. Con la llegada de los drones al campo de batalla en Ucrania, sus pilotos se han convertido en objetivos prioritarios.

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