El inesperado giro en la vida de Ingrid: pasó de la depilación y la gastronomía a trabajar bajo tierra
Ingrid García suma ya cinco años como mantenedora mecánica del Taller Sub 6 de la División El Teniente, transformándose así en una minera de Codelco.
Las credenciales académicas y laborales de Ingrid García registraban gastronomía y estética, pero en 2020, durante la pandemia, su Linkedin sufrió un importante giro. Tras darse cuenta que la cocina no era lo suyo – “no era lo que yo esperaba”, dice- y quedarse sin trabajo en un centro de belleza después de una inesperada enfermedad, apareció, lo que ella define, como una oportunidad celestial. “A mi pueblo, Coya, llegó una empresa, Betas de Talento, impartiendo un curso para infraestructura minera”. Tras aprobarlo y varios vaivenes, derivó al programa Aprendices de Codelco. Ahí, mientras aún hacía trabajos esporádicos de depilación para generar recursos, logró sacar su licencia, requisito para luego lograr un puesto de mantenedora mecánica del Taller Sub 6de la División El Teniente y transformarse así en una minera de Codelco.
La minería siempre se ha considerado un mundo muy masculino. ¿Cómo ha sido tu adaptación y esperiencia en esta realidad?
Mentiría si dijera que fue fácil adaptarse. Llegar a un mundo, una cultura de hombres que pensaban que uno iba a quitarles el lugar, las comparaciones, los prejuicios, no fue fácil, pero a medida que pasaba el tiempo se fueron aclarando muchas dudas y muchos, muchos prejuicios que tenían sobre mí, sobre las mujeres en general y darse cuenta que podemos aportar quizás de otra forma. En un principio pensé que no lo iba a lograr y ahí creo que me ayudó mucho mi carácter y saber poner límites y entender que podemos convivir todos, porque saliendo de ahí seguimos siendo personas y que pudieron entender que yo iba por lo mismo que iban ellos: a trabajar para sacar adelante a mi familia. Y creo que con el tiempo he conocido gente maravillosa, tengo unos muy buenos compañeros, y ya se se logró la armonía con los años y se entiende cuál es el lugar de cada uno.
¿Es duro el trabajo en una mina?
Me gustaría dejar un mensaje a mis compañeras, a todas las colegas que trabajamos en la mina, a seguir, a no decaer, ha costado, pero se ha logrado darnos, hacernos un lugar en este trabajo que es muy conocido por hombres, a tener clara nuestras metas, muchas somos madres solteras que luchamos para sacar adelante a nuestra familia. Yo las invito a tener claro el objetivo, a cuidarnos, alguien nos está esperando en casa y que ese siempre sea el motivo para poder volver y volver sanas, salvas con nuestras familias, con nuestros hijos, en mi caso con mis hijas. Más que nada, eso me gustaría transmitirles que somos fuertes y podemos llegar muy lejos si así lo queremos.
¿Cómo es trabajar bajo tierra?
La primera vez que entré a la mina sentí una sensación de pertenencia, sentí que era mi lugar, una conexión enorme con la naturaleza, ver el milagro de Dios, que hay vida bajo la tierra, la inteligencia que Dios le ha dado al hombre para poder crear prácticamente una ciudad bajo la tierra. Al estar ahí, uno pierde la noción del tiempo, de pensar cómo estará afuera, qué hora será, estará nublado, lloviendo con nieve, pero uno se adapta y creo que es fácil dejar de darse cuenta que uno está bajo la tierra. Como que pierdes un poco, no sé si el asombro, pero te acostumbras tanto que generalmente no lo ves así. No sientes que estás bajo la tierra. Pero muchas veces, cuando hay tiempo para analizar y pensar, o estar en terreno porque yo trabajo en un taller mecánico pero cuando hay tiempo y le tomas el peso que estás bajo la tierra bueno, creo que a todos nos pasa más o menos lo mismo. Se pierde mucho la noción. Es como realmente un mundo paralelo.
¿De qué se trata tu trabajo?
Trabajo particularmente en las mantenciones semanales, mensuales, bimensuales y anuales de los equipos LHD, como los Sandvik 410, 514 y las palas telecomandadas. Hacemos cambios de componentes, reemplazo de filtros de aire y aceite, revisión de neumáticos y pautas de inspección visual.
¿Cuánto tiempo llevas en El Teniente?
Llevo cinco años en la División. En un comienzo no me la creía, sentía que apostaban mucho por mí. Codelco es una empresa reconocida internacionalmente y uno no le toma el peso hasta que está acá adentro y se da cuenta de que somos el sustento de nuestro país. Al principio me frustré porque era un mundo completamente nuevo, y por ejemplo, los nombres de las piezas no me coincidían, pero lo superé. Hoy me siento muy orgullosa de ser parte de esta generación y de todas las personas que trabajan acá.
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