Keiko Fujimori: Los desafíos de la futura presidenta peruana
Uno de los primeros retos que tiene la mandataria electa de Perú es lograr gobernabilidad y terminar su mandato. A nivel político, lograr tender puentes en el Congreso, hacer frente a la delincuencia y convencer a sus detractores.
“Empieza una nueva etapa. La asumimos con responsabilidad, humildad y un profundo sentido del deber. Cada día de este proceso de transición es una oportunidad para escuchar, dialogar y llegar preparados al inicio del nuevo gobierno”. Con esas palabras, escritas en sus redes sociales, Keiko Sofía Fujimori Higuchi celebró esta semana su proclamación como presidenta de Perú, la primera mujer en ocupar el cargo en el país.
Aunque conoció el poder a los 19 años, le tomó 32 años regresar a la Casa de Pizarro y pasar por cuatro elecciones, hasta que finalmente el 7 de junio ganó la segunda vuelta por un estrecho margen, con el 50,135%, el equivalente a 9.223.396 de los votos.
Su ajustada victoria marca el regreso del fujimorismo al Ejecutivo. El legado de su fallecido padre, que gobernó el país entre 1990 y 2000, divide profundamente a los peruanos desde hace décadas. “Sabemos que el país está dividido. Tenemos la gran responsabilidad de escuchar a ambos lados”, reconoció Keiko una vez que concluyó el escrutinio el lunes pasado.
Justamente tratar de vencer la resistencia que genera en varios sectores políticos un gobierno fujimorista y específicamente uno de Keiko es considerado uno de los desafíos más importantes, del que va a depender el acercamiento del Ejecutivo a sectores sociales y regionales que podrían buscar realizar acciones para entorpecer la acción del gobierno, apuntan los analistas.
“Hay mucha sensación de harta gente que piensa que habrá resistencia al gobierno, pero creo que no será tan grave. Aunque sí va a enfrentar problemas. Primero, el Perú no tiene una trayectoria o una capacidad de movilización como la que tienen, por ejemplo, Bolivia o Ecuador, que sí tienen una antigua tradición de movilización social muy fuerte. Tendría que haber un factor detonante que empuje y que lleve hacia eso, que va a depender de cómo se maneje la señora Fujimori”, explicó a La Tercera el cientista político peruano Augusto Álvarez Rodrich.
“Lo segundo es que tampoco los liderazgos de izquierda tienen una capacidad de arrastre muy fuerte. En parte, Keiko Fujimori ganó porque hizo una buena campaña, etcétera. En parte también ganó porque tenía un pésimo candidato enfrente. ¿Dónde está la respuesta más fuerte? No está en el campo político, creo yo. Está en el campo del crimen organizado. Y es que la minería ilegal es en el Perú un factor fundamental y que pesa mucho. Sus exportaciones equivalen a unos 12 mil millones de dólares al año, que no es poca cosa. Y entonces es por ahí que puede venir, y vamos a ver cómo se maneja frente a esas amenazas. Pero creería que va a tener capacidad de respuesta”, añadió.
Fujimori tiene la tarea de poner fin al período de inestabilidad que ha afectado a Perú desde 2016, período en el que ha tenido ocho presidentes sin que hayan podido terminar su mandato, siendo Ollanta Humala el último que lo consiguió. Varios de estos mandatarios fueron destituidos por el Congreso o renunciaron antes de correr la misma suerte. Uno, incluso, duró sólo cinco días.
Esto se debe a que Perú, aunque en la forma tiene un sistema presidencialista, de hecho ha funcionado como un parlamentarismo: el Congreso puede destituir a un presidente por “incapacidad moral permanente”, una definición vaga que queda a criterio de los legisladores. En muchas oportunidades, el partido de Keiko Fujimori, Fuerza Popular, fue el impulsor de la presentación o no de estas mociones de vacancias.
“Creo que ha habido una forma de gobernabilidad dura de la derecha en este tiempo con un Congreso al que no le importó la impopularidad de Dina Boluarte, no le importó la popularidad del Congreso e incluso apoyó la represión que se dio tras el golpe que dio Pedro Castillo y lo destituyeron, y hubo una gran represión y el Congreso aguantó. Tengo la impresión de que el fujimorismo de aplicar esa estrategia podría generar mucho desorden, porque la gente ya está más prevenida y tiene más resistencia y más rechazo. Hay muchos sectores de la población que probablemente no han estado unidos en protestar contra Boluarte, entre el sur y capas más progresistas urbanas, en parte porque Castillo los dividió. O sea, la posición de un grupo era que a Castillo le habían dado un golpe a él. Y mientras que otras capas más progresistas decían que Castillo había dado el golpe o eran muy críticos de su corrupción, hay una división. Probablemente el fujimorismo sea capaz de unificarlos”, dijo a La Tercera el politólogo Eduardo Dargent.
Según el cientista político, Keiko Fujimori “sí tiene superado el problema que hemos tenido en el Perú con la inestabilidad de presidentes, salvo que pase algo muy grave, tiene capacidad de veto en ambas cámaras, pero va a ser muy difícil que puedan aplicarse medidas contra ella, como la destitución por incapacidad moral, que es una forma que se ha pervertido en el Perú y que se usa exageradamente, incluso diría que puede manipular también otras formas de control como censuras. Pero sí va a tener un grupo de gente que la pueda apoyar. No olvidemos que en el Perú, además de los grupos de derecha, hay también esta capacidad del Ejecutivo de que ha funcionado incluso en un gobierno tan polarizado como el de Castillo, de acercar a ciertos grupos más pragmáticos a cambio de otro tipo de beneficios, de cercanía al Ejecutivo, presupuestos y cosas así. Calmar un poco a grupos más pragmáticos, menos ideológicos, menos críticos. Entonces debería lograr una estabilidad con respecto al Congreso”, indicó.
“Es bastante posible que pueda terminar sus cinco años. Porque tiene un partido que es más estructurado que el resto, que tiene capacidad de negociar y que puede parar iniciativas descabelladas y que puede mantener la situación. Es una persona con bastante más experiencia de lo que era antes. Está más ponderada, más tranquila y veo que puede hacer un gobierno razonable dentro de lo que es posible hacer. La gente está muy cansada de tanta turbulencia política y, de hecho, eso ya se vio durante la campaña y fue un momento clave para Keiko Fujimori”, sostuvo Álvarez Rodrich.
Criminalidad
“Nuestro país vive un mundo al revés. Los militares y policías son perseguidos, los vecinos viven enrejados y los delincuentes libres y bien, gracias. Te matan por un celular, ponen granadas en los colegios; ser chofer de un bus o abrir un pequeño negocio se ha convertido en una actividad de alto riesgo. Desde el primer día actuaremos con mucha fuerza. Implementaremos el plan de pacificación nacional”, dijo Fujimori durante la campaña.
Esto, porque el crimen organizado y la inseguridad son la mayor preocupación en Perú. En 2025 hubo 26.500 denuncias de extorsión, nueve veces más que hace cinco años. Este delito afecta especialmente al transporte público en Lima, donde la fiscalía contabiliza más de 150 muertos vinculados a la extorsión desde agosto de 2024, en su mayoría choferes de bus, pero también pasajeros.
De hecho, uno de sus lemas de campaña fue “vuelve Fujimori, vuelve el orden”. Y a muchos en Perú les hizo recordar cuando ganó Alberto Fujimori en 1990. Por entonces el país estaba devastado por la hiperinflación y la acción de grupos terroristas, como la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso. “Para poder combatir el terrorismo se fortalecieron las Fuerzas Armadas, la policía nacional, se trabajó con las rondas campesinas, los comités de autodefensa y la población organizada, se tuvo presencia del Estado a nivel nacional”, dijo Keiko en un debate. “Eso mismo haremos para luchar ahora contra la criminalidad”, señaló.
Además, prometió expulsar “inmediatamente” a todos “los migrantes ilegales que cometan delitos” y poner “policías y militares 24/7 en los buses de las áreas metropolitanas”.
“Tiene un problema de inseguridad creciente en el Perú y eso angustia a los peruanos. Les tiene que dar señales muy rápido de que ahí va a ocurrir algo. Segundo, hay un fenómeno del Niño que está viniendo. Entonces, ahí tiene una oportunidad enorme de demostrar que tiene capacidad de organizarse, en un contexto en el que los gobiernos anteriores no han hecho nada. Y luego tiene la necesidad de empezar a aplicar medidas que apuntalen a mejorar la calidad de vida de los más pobres en pequeños lugares. Y su papá era una persona muy diestra en eso de ir a visitar un pequeño pueblito y decir vamos a hacer esto. Y luego está la capacidad que tenga de tender puentes en el Congreso para organizar mejor esta este manicomio llamado Perú”, concluyó Álvarez Rodrich.
Lo último
Lo más leído
1.
2.
3.
4.
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
50% Plan Digital+$5.150 al mes SUSCRÍBETE