Premier japonesa abre debate tras afirmar que las tareas domésticas le quitan más tiempo que a sus predecesores hombres
Las declaraciones de Sanae Takaichi han puesto de relieve un problema más amplio en Japón, donde las mujeres siguen realizando más tareas domésticas que los hombres, independiente de si trabajan o no fuera de casa.
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, señaló la semana pasada que, encima de su apretada agenda diaria, dedica probablemente “tres o cuatro horas más” que sus predecesores varones. Esto, a causa de las tareas domésticas. Sus declaraciones desataron un intenso debate sobre los roles de género en el país, poniendo su desempeño bajo un escrutinio particular.
“Por la mañana, me aseo, preparo el desayuno y luego lavo los platos por no mencionar el tiempo que dedico a maquillarme”, declaró frente al Parlamento Takaichi, quien el año pasado se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra de Japón.
“Siento que dedico tres o cuatro horas más que los primeros ministros varones a realizar estas labores”, declaró. Takaichi, que se define a sí misma como una adicta al trabajo, ha comentado anteriormente que solo duerme entre dos y cuatro horas por noche y que, en ocasiones, ha llegado a programar reuniones con su equipo a las tres de la madrugada.
En Japón, los roles de género son rígidos y las mujeres están crónicamente subrepresentadas en la política: en las últimas elecciones a la Cámara de Representantes, celebradas en febrero, solo resultaron elegidas 68 mujeres de un total de 465 escaños en juego.
En una publicación en X realizada en julio, Takaichi señaló que pasaba el tiempo “hasta el amanecer, absorta en el estudio de documentos que me he traído del trabajo, así como de aquellos relacionados con las interpelaciones parlamentarias”.
“Disfruto leyendo, a medianoche, todas estas pilas de documentos que me he llevado a casa”, comentó el miércoles. “Sin embargo, me resulta difícil encontrar el tiempo necesario para concentrarme a fondo y reflexionar con la mente despejada sobre el rumbo futuro de este país o mi gran visión para él”, añadió.
La abogada Fusako Miwa señaló en redes sociales que, si bien es aceptable que necesite más tiempo para cumplir su trabajo, “pedir indulgencia porque necesita tiempo para maquillarse como excusa es inaceptable”.
Ante esta situación, un informe del centro de pensamiento político NXJI Research propuso incorporar cocineros y otro personal doméstico en la residencia oficial del primer ministro para que el líder pueda concentrarse en sus funciones oficiales y dormir lo suficiente.
Sus comentarios han sido objeto de escrutinio en Japón. Los críticos sostienen que la primera ministra promueve una cultura laboral poco saludable y anticuada en un país donde las jornadas de trabajo excesivas han constituido, desde hace mucho tiempo, una grave preocupación.
La Oficina de Estadística de Japón, en su “Encuesta sobre el uso del tiempo y las actividades de ocio” de 2021, reveló que las mujeres dedicaban una media de tres horas y 2 minutos diarios a las tareas del hogar y actividades conexas, como el cuidado de los hijos, la atención a familiares dependientes y las compras. La cifra correspondiente para los hombres era de 51 minutos. Si bien la encuesta mostró que la brecha se había reducido desde 2001, esta sigue siendo considerable.
Esta carga resulta especialmente notable entre los padres con hijos pequeños. Según la Oficina del Gabinete de Japón, en 2021, las esposas asumían el 77% del tiempo dedicado a las tareas domésticas en hogares donde ambos progenitores, con hijos menores de seis años, trabajaban. Esta cifra ascendía al 84% en los casos en que la esposa no tenía un empleo remunerado.
El debate sobre la gestión del tiempo de Takaichi surgió cuando un miembro de la coalición gobernante le preguntó acerca de las maratónicas jornadas que los primeros ministros japoneses suelen dedicar a asistir a las sesiones parlamentarias. Es habitual que los líderes nipones pasen entre cinco y siete horas al día sometidos a un intenso interrogatorio por parte de los legisladores de la oposición, o simplemente sentados en el Parlamento.
Citando un estudio, el legislador Fumitake Fujita, del Partido de la Innovación de Japón, señaló que, en 2022, el primer ministro japonés asistió a sesiones parlamentarias durante 72 días, frente a los 50 días en Reino Unido y los 13 en Alemania. Aunque reconoció la importancia de los debates legislativos, Fujita afirmó: “El hecho de que nuestro líder permanezca confinado durante tantas horas en el Parlamento no se ajusta a los estándares internacionales”.
Si bien Takaichi publica comentarios con frecuencia en X, ha reducido sus apariciones en el Parlamento. Por lo general, permanece en su residencia durante las noches y los fines de semana, siendo esta una tendencia que ha sido criticada por considerarse un descuido del debate político.
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