Por Fernando FuentesClóvis Saint-Clair: “Es posible que Flávio Bolsonaro ya haya alcanzado su techo”
El periodista brasileño y autor de "Bolsonaro: el hombre que enfrentó al Ejército y desafía a la democracia", una biografía no autorizada de Jair Bolsonaro, cree que las probabilidades de Lula de revertir la derrota de la primera vuelta ante el hijo del expresidente son “altas”.
A comienzos de agosto de 2018, el periodista brasileño Clóvis Saint-Clair publicó Bolsonaro: o Homem que Peitou o Exército e Desafia a Democracia (“Bolsonaro: el hombre que enfrentó al Ejército y desafía a la democracia”), una biografía no autorizada de Jair Bolsonaro, el político de extrema derecha que en octubre de ese mismo venció en las elecciones presidenciales al candidato del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad.
A una semana que Flávio Bolsonaro -hijo del expresidente (2019-2023) hoy recluido en arresto domiciliario en el marco de su condena a 27 años y tres meses de prisión por intento de golpe de Estado- se enfrente en las urnas con Luiz Inácio Lula da Silva, quien busca su relección y un cuarto mandato no consecutivo, Saint-Clair analiza en esta entrevista con La Tercera la recta final de la campaña y las opciones de ambos candidatos en su lucha por el sillón del Palacio de Planalto.
¿Hasta qué punto la reciente aprobación de la reforma constitucional que redujo la jornada laboral semanal de 44 a 40 horas favorece a la campaña de Lula?
Favorece por partida doble. Además de ser una victoria de la izquierda brasileña, que defiende esta agenda desde hace años, pone de manifiesto las contradicciones de Flávio Bolsonaro -quien votó a favor a pesar de haberla combatido durante todos estos años-, debido a la presión popular y a la caída en las encuestas. Este cambio de opinión refuerza la imagen de Flávio Bolsonaro como un político poco fiable, lo cual constituye uno de los factores que más lo alejan del voto de los indecisos.

Las últimas encuestas muestran una reducción en la diferencia de intención de voto entre Flávio Bolsonaro y Lula, dejándolos técnicamente empatados. ¿A qué razones atribuye este fenómeno?
Datafolha acaba de publicar su encuesta más reciente, la cual indica que la diferencia se ha reducido a dos puntos, configurando un empate técnico entre Flávio Bolsonaro -con un 47% de la intención de voto- y Lula -con un 45 %-. Estos resultados reflejan una tendencia que los sondeos de seguimiento ya venían señalando, la cual se explica por la participación de los votantes de Lula y de otros sectores de centro -defensores de la democracia- en manifestaciones callejeras por todo Brasil, que han congregado a millones de personas en los últimos días.
Asimismo, se debe a la movilización de la militancia digital, que ha formado un “ejército” -compuesto hoy por más de cuatro millones de internautas- capaz de sortear el bloqueo impuesto por las Big Tech para favorecer la candidatura de Flávio Bolsonaro en las redes sociales.

¿Qué estrategia debería adoptar Lula en su campaña para lograr la reelección?
Invertir fuertemente en el trabajo en las redes sociales; retomar los grandes mítines para aprovechar la ola creciente de militancia en las calles; reagrupar, articular y dar protagonismo al frente amplio por la democracia que lo eligió en 2022; centrar la comunicación en los temas que realmente interesan a la población y no descuidar el diálogo con aquellos trabajadores que ya no quieren el régimen de empleo formal y desean ser “emprendedores”, sin jefe, recordando que fue Lula quien les garantizó la posibilidad de legalizarse a bajo costo y con cero burocracia.
Y, ante la oportunidad de un debate cara a cara con Flávio Bolsonaro, inspirarse en el estilo del recordado Leonel Brizola (exgobernador de Río de Janeiro), combinando una retórica incisiva con una gran capacidad de improvisación y una profunda conexión con el pueblo, para desenmascarar a Flávio Bolsonaro ante los ojos del electorado.
¿Qué posibilidades tiene Lula de revertir la derrota de la primera vuelta ante Flávio Bolsonaro?
Las probabilidades son altas. La primera encuesta tras la primera vuelta mostró la existencia de un empate técnico, considerando un margen de error de 2 puntos porcentuales. En 2014, la primera encuesta posterior a la primera vuelta daba a Aécio Neves un 54% frente al 46% de Dilma Rousseff -un margen mucho mayor-, y, sin embargo, quien terminó ganando fue Dilma.
En la primera vuelta, Flávio Bolsonaro se benefició del “voto útil” de los electores de los demás candidatos de derecha, pero es posible que ya haya alcanzado su techo. La campaña en la segunda vuelta es totalmente distinta: el enfrentamiento es directo, uno contra el otro. Esto favorece a Lula, ya que el elector dispondrá de menos información dispersa y más información concentrada.

Lula tendrá la oportunidad de mostrar a quién representa Flávio, quiénes son sus aliados y, sobre todo, qué modelo de Brasil propone para los brasileños: un país sumiso a los intereses estadounidenses, el “patio trasero” de Trump y de su proyecto Make America Great Again. ¿Es este el modelo de Brasil que desean los electores? Recortes en salud y educación pública, el fin de los programas sociales de lucha contra el hambre (como Bolsa Família) y de vivienda (como Minha Casa, Minha Vida), y el fin de la política de revalorización real del salario mínimo y de las pensiones. Su grupo ya ha anunciado que las pensiones dejarán de ajustarse por encima de la inflación; es decir, año tras año valdrán cada vez menos, hasta no valer nada.
Además, la victoria de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta ha avivado a la militancia juvenil, que hasta entonces se mantenía en un segundo plano. Los estudiantes están tomando las calles de las grandes capitales en manifestaciones que buscan concientizar a la población sobre el fin de la democracia que representa el proyecto fascista de Bolsonaro. Y la campaña parece haber tomado conciencia, por fin, de la importancia de enfrentarse a la connivencia entre las Big Tech y la extrema derecha en las redes sociales.
Un diputado progresista muy activo en las redes, que apoya a Lula, ha reunido en menos de una semana a más de tres millones de “soldados” que tendrán misiones diarias para marcar la agenda en las redes hasta la segunda vuelta -algo que la campaña de Lula descuidó en los últimos meses-. Será un desafío, ya que los grandes medios de comunicación y el sector empresarial se han sumado al proyecto de Bolsonaro -que incluye el desmantelamiento de la reputación del Supremo Tribunal Federal, la institución que se mantuvo firme al sancionar a los implicados en el intento de golpe del 8 de enero de 2023-. Pero no me sorprenderá cuando las encuestas registren la recuperación y la remontada de Lula antes de la segunda vuelta.
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