Nacional

Las comunicaciones de un agente encubierto por Telegram que permitieron tirar la primera hebra en la investigación de armas 3D

Un sigiloso trabajo de la PDI permitió detectar un masivo comercio de armamento realizado de manera virtual. Uno de los imputados, un joven de 18 años, tenía su base de operaciones en su casa en Llay Llay.

DIEGO MARTIN/ATON CHILE

El 30 de octubre de 2024 la Brigada Investigadora de Crimen Organizado de la Policía de Investigaciones (PDI) recibió la orden emanada por el fiscal Sergio Soto, de la zona Metropolitana Occidente, para investigar una organización criminal que se estaba dedicando al tráfico de armas de fuego en un chat de Telegram.

El grupo, bautizado como Arms Metales, estaba siendo dirigido por un sujeto con el apodo Don Texano que, según un informe de la PDI de noviembre de 2024 al que tuvo acceso La Tercera, se estaba dedicando a la comercialización de estos elementos prohibidos, los que serían fabricados por una impresora 3D.

Fue en esa misma fecha que un agente encubierto se infiltró en dicho grupo para lograr establecer cómo se comercializaban estas armas y quiénes estaban detrás del ilícito.

Allí, el detective, quien en el informe es identificado como AG1, estableció que se estaban vendiendo “partes, piezas y accesorios de armas de fuego, entre estos KIT RONI, FRAME (armazón), selector de candencia, entre otros, los que son confeccionados con una impresora 3D”.

Don Texano, un sujeto que tenía su base de operación en su casa en Llay Llay, en la Región de Valparaíso, pedía un anticipo del 40% del dinero para comprar los materiales para la fabricación de esas piezas, entre las que también estaban unos pequeños dispositivos para automatizar los disparos de las armas semiautomáticas conocido en el mundo del hampa como “el chipete”, el que está prohibido en la Ley de Control de Armas y Explosivos.

El grupo, según se aprecia en uno de los primeros informes que elaboró la PDI por esta causa, contaba con 59 miembros. Eso sí, según quienes conocen de la investigación, es solo uno de los varios grupos que se utilizaron para estos ilícitos. Lo mismo con la pluralidad de sujetos que participaban por estos hechos.

Los mensajes

El mensaje de presentación de Don Texano, identificado como Marcial Méndez (20), fue claro: “Mano mío, no sé dónde eri tú, yo soy de la quinta hueon. Casi siempre cuando me hablan son de Santiago y de otras regiones, así que casi siempre trabajo con envío, pero si ud se quiere pegar el pique para acá no tengo drama, igual si quiere ud pregunte por mí soy antiguo en el grupo, no este grupo culiao son de ahora, yo vengo del círculo de oro pa acá. Y eso po papi ahí avisa nomás, si quiere me deposita las 50, yo le tengo las cosas echas, todo echo todo echo. Le mando un videito con la cajita con sus cosas y le mando una fotito cuando esté en starken enviado y me deposita lo otro (sic)”.

Ese día, siguiendo con su trabajo de investigación, el detective encargó un chip, un cargador y lo que en el chat se define como “un largo”.

Al día siguiente, el imputado le comenta al agente, quien se bautizó como R.A.V.Z., que tuvo problemas con la confección. “Wena mano mío, tuve un problema con la luz se me apagó la impresora en la última capa, te iba a funcionar igual, pero para evitar problema lo puse a imprimir de nuevo hermano porque le prometí algo fino y fino le va a quedar”, fue la respuesta. El chipete tuvo un valor de $50 mil.

Luego, el 4 de noviembre Don Texano da sugerencias para que el elemento quede óptimo en el arma que se va a usar: “Se va con un regalito con un selector extra porque esa es la hueaita que siempre se está pitiando antes hermano, por esa huea quedan desechables… así que si se parte ese te va el otro de regalo. Hay que limarlo un poquito para que vaya de base o le echa un poquitito de aceite porque va con uno el chip y aparte va otro para que quede contentito, ahí me manda captura y yo le mando el boucher”.

Recibida la encomienda, los detectives comprobaron que el material enviado era totalmente compatible con un arma marca Glock, modelo 19, calibre 9 milímetros.

En el trabajo policial se estableció que la impresora 3D que el sujeto utilizaba era de marca Ender, que tiene un valor comercial de unos $212 mil. Las compras se materializaron vía Starken, dice el informe. Era el mismo sujeto quien las iba a dejar. Lo que no sabía era que ya estaba siendo seguido por la policía en su misma casa.

Méndez no contaba con antecedentes penales. En ese mismo informe se señala que el imputado, quien para el momento de la investigación tenía 18 años, entre 2023 y 2024 realizó 25 importaciones de materiales para la confección de sus productos, como por ejemplo, resortes, y lo que podría corresponder a un chaleco balístico, fundas tácticas y un cinturón táctico. Quien también se involucró en el negocio ilícito fue su madre, Eugenia Carmona, quien durante 2021 y 2024 realizó un total de 14 importaciones en el mismo sentido.

En la formalización -donde participó tanto la Fiscalía Occidente como la Fiscalía Supraterritorial- se señaló que Don texano participó no solo de ese grupo, sino que también de “Anti gile”, “Gatilleros de norte a sur” y “Armas fogueo Chile”. Una vez establecida esa primera hebra, la policía comenzó un seguimiento del sujeto, quien realizó otras ventas similares.

Si bien este es solo un caso de los que la Fiscalía Supraterritorial se encuentra indagando, la mayoría de ellos tiene un elemento en común: los expertos en armas 3D son jóvenes, varios de ellos menores de edad, que aprenderion en base a manuales extraídos de internet.

Más sobre:Armas 3DAgente encubiertoPolicía de Investigaciones

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

Plan Digital+$6.990 al mes, por los 3 primeros meses SUSCRÍBETE