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¿Por qué Mideso no activó el Código Azul en la capital este fin de semana?

El fallecimiento de una persona este domingo reabrió el debate sobre el Código Azul y sus criterios de activación ante el riesgo de hipotermia incluso con temperaturas sobre 0°C, aun cuando el individuo que murió en Peñalolén no vivía en situación de calle. Expertos describen que este fatal desenlace se puede producir incluso en temperaturas sobre lo estipulado por el protocolo preventivo del ministerio dirigido por María Jesús Wulf.

JAVIER SALVO/ATON CHILE

La muerte de un hombre este domingo en Peñalolén abrió una discusión sobre si el Código Azul está diseñado para responder únicamente ante eventos climáticos extremos, o si también debiera considerar condiciones de frío persistente que, aunque no lleguen a los 0°C, igualmente pueden resultar letales.

El fatal hallazgo de un hombre que no estaba en situación de calle, que es a quienes protege el Código Azul, se produjo en una jornada donde las temperaturas mínimas en Santiago bordearon los 2,5°C. El sábado, en tanto, la mínima había alcanzado los 3,8°C. Ninguna de esas cifras cumplía formalmente con los criterios para activar el Código Azul, estrategia del Ministerio de Desarrollo Social encabezado por María Jesús Wulf que se despliega cuando se registran temperaturas iguales o inferiores a 0°C, o bajo 5°C acompañadas de lluvia o aguanieve.

Sin embargo, médicos de urgencia advierten que el riesgo de hipotermia no depende únicamente del termómetro. En ese contexto, los especialistas plantean que los parámetros actuales del Código Azul podrían dejar fuera situaciones de riesgo sanitario relevantes -como las bajas temperaturas del reciente fin de semana- a quienes están catastrados como personas en situación de calle.

El doctor Alonso Miguel, urgenciólogo de la Red UC-Christus, explica que factores como el viento, la humedad, la desnutrición, enfermedades crónicas y el consumo de alcohol o drogas pueden acelerar de forma importante la pérdida de temperatura corporal.

“El viento arrastra el calor que el cuerpo intenta retener y la ropa mojada enfría muchísimo más rápido”, afirma. A eso se suma, dice, que muchas personas -sobre todo en situación de calle- carecen de reservas energéticas suficientes para generar calor corporal mediante el temblor involuntario, uno de los principales mecanismos de defensa del organismo frente al frío.

Persona fallecida por hipotermia. Imagen referencial.

Una mirada similar plantea la doctora Ana Lucía Carpio, jefa del Servicio de Urgencia en Red Salud Santiago, quien advierte que existe “una creencia errónea” respecto a que la hipotermia solo ocurre con temperaturas bajo cero.

“Puede instalarse con temperaturas ambientales de entre 5 y 10°C, e incluso más altas cuando se combinan factores como humedad y exposición prolongada”, explica. La especialista agrega que la ropa mojada puede hacer que el cuerpo pierda calor “hasta 25 veces más rápido” que en condiciones secas.

El fenómeno adquiere relevancia en Santiago, donde el frío se mantuvo de manera constante pese a que las temperaturas no sean extremas. Durante el último fin de semana, por ejemplo, la amplitud térmica fue baja y la sensación de humedad persistió durante gran parte de la jornada.

Desde el punto de vista fisiológico, ambos médicos coinciden en que el deterioro ante las condiciones vividas en los últimos días puede producirse de manera progresiva y silenciosa.

Miguel explica que la primera respuesta del cuerpo ante el frío consiste en restringir el flujo sanguíneo hacia la piel y activar los temblores para generar calor. Pero si la exposición continúa y la temperatura interna desciende de los 35°C, comienzan los efectos neurológicos y metabólicos.

Hipotermia sobre cero

“En la etapa leve la persona puede mostrarse confundida, con dificultad para hablar o caminar”, señala. Posteriormente, agrega, el cuerpo deja incluso de tiritar porque agota sus reservas energéticas, entrando en estados de somnolencia, estupor y pérdida de conciencia.

Carpio complementa que en fases moderadas de hipotermia las personas pueden parecer intoxicadas por alcohol debido a la descoordinación motora y la dificultad para hablar. “Los labios, orejas y dedos adquieren un color azulado y la persona puede tomar decisiones irracionales”, explica.

En cuadros severos, advierte, ocurre un fenómeno conocido como “desvestirse paradojal”, donde la víctima experimenta una falsa sensación de calor y comienza a quitarse la ropa, acelerando aún más la pérdida térmica.

Ambos especialistas recalcan que incluso pacientes aparentemente sin signos vitales pueden sobrevivir si reciben atención oportuna.

Otro punto que vuelve a quedar bajo observación es la focalización territorial del Código Azul. En la Región Metropolitana, la activación extraordinaria considera comunas como Santiago, Estación Central, Recoleta, La Pintana, Maipú, Pudahuel, Puente Alto y San Bernardo. Peñalolén, donde fue encontrado el cuerpo en posición fetal, no figura entre ellas.

Albergues utilizados durante el código azul. Imagen: Midesof.

Si bien existen redes permanentes de albergues y asistencia social, la activación especial concentra recursos y operativos móviles en territorios previamente definidos. Eso ha abierto dudas sobre si la cobertura responde adecuadamente al desplazamiento de personas en situación de calle hacia sectores periféricos o residenciales de la capital.

Según registros de Desarrollo Social, en Chile existen más de 21 mil personas en situación de calle. La estrategia Código Azul comenzó su operación 2026 el pasado 8 de mayo y se extenderá hasta fines de septiembre.

Para Carpio, el desafío no pasa únicamente por bajar el umbral de activación, sino por incorporar una mirada más integral. “Lo que define el riesgo real es la combinación entre temperatura, humedad, viento, tiempo de exposición y la condición clínica de cada persona”, sostiene.

La especialista plantea que sería relevante incorporar variables como sensación térmica y períodos prolongados de frío acumulado, además de reforzar los operativos durante la madrugada y primeras horas de la mañana, consideradas las franjas de mayor riesgo.

Miguel, en tanto, destaca que el actual protocolo representa un avance respecto de años anteriores, especialmente por incluir precipitaciones y aguanieve dentro de los criterios de activación. Aun así, advierte que “el frío siempre superará las defensas de un cuerpo vulnerable”.

Se consultó tanto al Ministerio de Desarrollo Social como a la Subsecretaría de Servicios Sociales para esclarecer si hay parámetros a considerar en futuras activaciones del Código Azul. Hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta al respecto.

Lo que sí se conoce es que el ministerio encabezado por Wulf lanzó el Plan Protege Invierno 2026, estrategia que refuerza la red de apoyo para personas en situación de calle y grupos vulnerables durante los meses de bajas temperaturas.

El plan contempla servicios de hospedaje, alimentación, abrigo y atención básica, además de un aumento del 300% en la cobertura de albergues y rutas calle respecto de la base anual, con presencia proyectada en 99 comunas del país. El ministerio también informó la recuperación de dispositivos de atención en comunas que habían perdido cobertura, restableciendo el 100% de la oferta en 15 comunas y el 98% en otras 22, todos operativos durante junio.

En paralelo, el gobierno firmó convenios con la Corporación Red de Alimentos y la Fundación Banco de Ropa para abastecer de alimentos y vestimenta a los albergues.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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