Opinión

Chile en las grandes vitrinas mundiales

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Estos fueron días de grandes logros para las disciplinas creativas chilenas en vitrinas internacionales de primer nivel, y también de un punto negro que será difícil olvidar.

El Congreso Mundial de Arquitectos de la UIA (organización no gubernamental que agrupa 100 países y más de un millón de profesionales), celebrado en Barcelona en julio (Capital Mundial de la Arquitectura este año), congregó cerca de 10.000 asistentes a las conferencias y exposiciones de 250 arquitectos connotados. Giró sobre el tema “Becoming. Arquitecturas para un planeta en transición”. Las ideas apuntaban a la reutilización y reconversión de lo ya edificado, antes de partir de cero o demoler; a las formas de convivencia en la vivienda colectiva, con modelos más flexibles que permitan adaptación; a las nuevas herramientas digitales para mejorar la vida en la ciudad; a edificios y comunidades más resilientes climática y socialmente; a la economía de medios y recursos. Lo más notable para nosotros es la destacadísima participación de arquitectos u oficinas chilenas o en parte chilenas (Max Núñez, Pezzo von Ellrichshausen, Plan Común). El punto cúlmine de esto fue, sin duda alguna, la conversación entre el Pritzker 2026, Smiljan Radic, y el también chileno Enrique Walker, en una de las sesiones más esperadas, en un auditorio lleno con más de 4.000 asistentes. Nada mal para un país pequeño y lejano: ¿en cuantas otras disciplinas tenemos hoy un lugar así?

En esos mismos momentos la Bienal de Arte de Venecia ponía en escena lo más destacado de la producción del mundo, repartida entre sus dos sedes (el Giardini y el Arsenale), y en varias otras locaciones en la ciudad. Los temas que se repetían con fuerza apuntaban a la guerra y sus consecuencias; a las crisis climáticas y medioambientales; a la diversidad y respeto por las formas de vida; a la memoria y a la revalorización de las formas de producción artesanales y locales en una escena invadida por las herramientas digitales. Entre las muestras más destacadas y comentadas por el público están el Pabellón de Chile, del artista Norton Maza; y la notable obra de Alfredo Jaar, una sala furiosamente roja para mostrar un pequeño cubo de 4 x 4 x 4 cms compuesto por diez minerales estratégicos y disputados a nivel global.

Los creadores y arquitectos chilenos destacan en estos eventos por sus muchos méritos. No puede decirse lo mismo, lamentablemente, de la presencia del Colegio de Arquitectos en el Congreso de la UIA. Con un ya largamente comentado stand vacío, fue el tema de sorpresa de esos días en Barcelona. Es posible que la asociación gremial no contara con los fondos para producirlo; ¿por qué no pidió colaboración a las escuelas de arquitectura? ¿O a la Asociación de Oficinas de Arquitectura? ¿Por qué no se instaló ahí alguna de las muchas muestras ya existentes que hablan de la calidad de la arquitectura en el país?

Días de dulce y de agraz para las disciplinas creativas nacionales. Habrá que, esta vez sí, aprender de los errores.

Por Ricardo Abuauad, decano Campus Creativo UNAB y profesor UC

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