Opinión

Gobierno de mentira

FOTO: DEDVI MISSENE Dedvi Missene

Lo que se sabe del cable submarino Chile-China desnuda a un gobierno de mentira. Sus autoridades mienten. El Canciller desinforma cuando tras sanciones de Estados Unidos (20 de febrero) dice que el proyecto estaba en una etapa inicial; el ministro Muñoz miente al confirmarlo, ya que había firmado el 27 de enero el decreto de concesión (anulada dos días después “por un error de tipeo”). ¡Y el ministro Muñoz en una bilateral con el futuro ministro De Grange el 13 de febrero, no dice una palabra del cable! En RR.EE., 3 minutos de 5 horas y 3 líneas de una minuta de 26 páginas fueron dedicados al cable.

Interviene Boric con una entrevista (que recuerda la conferencia de prensa donde “informó” sobre el caso Monsalve), acomodando los hechos a su conveniencia. Filtra, un día antes de reunirse con él, que “informó” a José Antonio Kast sobre el cable en una llamada telefónica el 18 de febrero. Kast le pide que aclare sus dichos en reunión del día siguiente porque lo que de verdad ocurrió es que Boric sólo enunció el tema en esa llamada de 16 minutos en que se mencionaron 10 materias. Boric se niega y Kast anuncia que no seguirá ese juego y pone término a las reuniones de traspaso por falta de confianza en la información que está entregando el gobierno.

Este gobierno es de mentira no sólo por sus faltas a la verdad sino porque no gobierna. El subsecretario comunista Araya trabaja subrepticiamente con su jefe de gabinete Petersen en el proyecto del cable hace años. Se actúa y después se piensa (piensan mal) y luego, pillados, explican (explican peor) porque los voceros siguen un libreto imposible: continuar la mentira inicial que no saben dónde termina. No se conoce el interés de Chile en este proyecto y sí el del PC chileno (Araya, Petersen, Eidelstein, subsecretario de FF.AA.) en favorecer a China.

Una concesión de telecomunicaciones por 30 años, cuya tramitación demora al menos 400 días, se concede en 63 días. Una vez anulada por presiones de Estados Unidos le endilgan el tema a Kast, dejándole al país un problema con las dos principales potencias mundiales.

La fabulación de Boric de su enfrentamiento personal con Trump, sigue haciendo daño a Chile, al nuevo gobierno de Kast y a las personas que tomaron la mala decisión de ser leales con el Presidente. Termina empañando la transmisión del mando al constatarse que no hay interés alguno en cumplir con decoro este rito republicano, sino sólo sacar pequeñas ventajas en los últimos días del mandato. Fue un traspaso con estándar Boric. Bien que Kast y su equipo se concentren estos últimos días en los problemas de Chile y no en los enredos de Boric. Se aleja así de la pelea chica a la que los quiere llevar el Presidente, cuyo último acto resulta estar a la altura de su legado: chapucero, arrogante y carente de transparencia.

Por Luis Larraín, presidente del Consejo Asesor de Libertad y Desarrollo

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