La pluma de Eric Goles
En medio de la vorágine de un mundo cada vez más interconectado y polarizado, me he propuesto leer al menos dos libros al mes que tengan poco o nada que ver con mis obligaciones académicas. Suelen ser novelas o ensayos históricos sobre períodos que no conozco mayormente. Así descubrí –en su tiempo– a Coetzee, Márai, Carrère y Cercas. Y así me enteré también de la obra de Juan Gabriel Vásquez, Carlos Granés y Didier Eribon. Son autores muy distintos, pero que comparten un mismo compromiso: la investigación rigurosa que se transforma luego en buena literatura.
Hace algunas semanas escuché a Arturo Fontaine elogiar en la radio el último libro de Eric Goles, el célebre científico que, entre muchas otras cosas, fue uno de los primeros chilenos en sumergirse en los procesos de automatización, hoy tan de moda por la influencia de la inteligencia artificial en la vida cotidiana de las personas. Sabía que había escrito un par de novelas y que, en consecuencia, su pasión por las letras era algo probado. Pero esto era otra cosa: una autobiografía que, según Arturo, no solo era entretenida e ingeniosa, sino profundamente literaria. ¿Podía Goles el escritor competirle a Goles el matemático?
De vuelta en mi casa, compré el libro en una de las tantas plataformas digitales dedicadas al comercio instantáneo. Bastó abrirlo para advertir que El segundo principio. Autobiografía de ciencia y ficción es una obra de alto vuelo. Goles narra con soltura y picardía su infancia en Antofagasta, sus amores adolescentes, la relación distante con su padre, sus estudios en la Universidad de Chile, el doctorado en Francia y su participación en la elección de Ricardo Lagos. El resultado es, ciertamente, más que una autobiografía. Se trata, en realidad, de un ejercicio de introspección que cruza la historia reciente de Chile con el desarrollo científico de las últimas décadas.
Una de las cosas que más llaman la atención es el humor burlesco con que el autor se refiere a sí mismo. El texto central avanza por un carril serio y sofisticado. Las notas al pie, en cambio, se ríen de lo dicho arriba y cuestionan el academicismo de los discursos universitarios oficiales. Estas notas vuelven cercano un relato que a ratos podría sonar complaciente con el propio Goles. Son verdaderos destellos de ficción que dejan al descubierto lo pesada que puede ser la carga de la ciencia canónica.
Todo esto lo hace con maestría. No por nada el escritor mexicano Héctor Aguilar Camín, autor ni más ni menos que de La guerra de Galio, escribió alguna vez: “Goles, puedes meter todos los goles que quieras en literatura”. Tenía razón: el pasado y presente científico por el que lo conocemos es mucho más que una acumulación de conocimiento exacto. En este libro –publicado por la prestigiosa editorial Tusquets– las dudas aparecen una y otra vez. Como si Goles quisiera decirnos que la ciencia es inseparable del pensamiento conjetural. Como si la ciencia fuera, ella también, una manera de escribir literatura.
Por Juan Luis Ossa, historiador y director ejecutivo del CEP.
Lo último
Lo más leído
Algunos leen, otros se informan. Aprovecha esta oferta única.
Plan Digital+$4.120 al mes, de aquí hasta fin de año SUSCRÍBETE