Larga vida a Chile Vamos
Conozco la historia de Chile Vamos de cerca. El 21 de junio de 2014, al asumir como presidente de mi partido, Renovación Nacional, en el marco de nuestro consejo general, realizamos como directiva un llamado a todos quienes se identificaban con las ideas de centroderecha a unir fuerzas y constituir una coalición política que nos permitiera volver al gobierno en 2018 y superar, por fin, la lógica de los pactos electorales de corto alcance, que habían marcado la historia de nuestro sector en las últimas décadas. El aplauso fue generalizado, pero reconozco que el escepticismo también lo era y que hubo muy pocos que creyeron ciegamente en el proyecto.
No había muchas razones para hacerlo. Mientras los focos de crisis en nuestro sector se multiplicaban cada semana, el gobierno de la ex Presidenta Bachelet se mantenía a tope en las encuestas y la llamada retroexcavadora de la Nueva Mayoría recorría el país con estanque lleno y olor a nuevo, borrando cualquier vestigio de la primera administración del Presidente Sebastián Piñera y anunciando una serie de reformas que pretendían modificar profundamente el destino del país. Por eso, la decisión de crecer y aumentar el "ancho de banda" de nuestra propuesta política era clave.
El 29 de enero de 2015, en una soleada mañana en los jardines del Congreso Nacional en Santiago, junto a la UDI, el PRI, Evópoli y Renovación Nacional presentamos un documento llamado "Bases para la construcción de un nuevo gobierno para Chile" e inauguramos oficialmente la nueva coalición, aunque aún tendrían que pasar largos meses para tener un nombre y superar cada una de las peores críticas al proyecto. Casi todas provenientes de nuestros propios partidarios, por cierto.
El objetivo siempre estuvo claro: Dejar atrás la lógica de la trinchera y avanzar en un proyecto político con vocación de mayoría, y con cultura de coalición, sin miedo a confrontar ideas con la izquierda, que recogiera toda la riqueza ideológica e histórica de las diversas corrientes de pensamiento de la centroderecha chilena, en un marco de respeto y de fomento de la diversidad. Poco a poco, fuimos sumando adeptos y confianza, y no puedo dejar de destacar a quienes dirigieron los partidos en este proceso piezas fundamentales para sumar el pronto y el contundente respaldo de nuestros parlamentarios, alcaldes, concejales, cores, dirigentes de base, centros de pensamiento, académicos e intelectuales, que jugaron un destacado rol en la tarea de traducir nuestras intenciones en documentos y propuestas concretas en cada área de interés para los chilenos y dejar los pies en la calle para difundirlas.
Clave fue también el respaldo inicial del entonces ex Presidente Sebastián Piñera y su posterior fuerza y empuje en las elecciones primarias y presidenciales.
Hoy, habiendo cumplido ya cuatro años de existencia y al cumplir un año del primer gobierno de Chile Vamos, siento un genuino orgullo del camino recorrido . El desafío está a la vista , proyectar la coalición a un futuro gobierno, pero eso no llegará por arte de magia. La falta de articulación política de la izquierda no es razón para pensar que esta todo resuelto. Es fundamental primero que todo dar cumplimento al programa de gobierno, que la ciudadanía sienta que mientras nosotros gobernamos mejoro su calidad de vida y son en definitiva más felices. Que perciban que el desarrollo económico es una herramienta para lograr el anhelado desarrollo social e integral del país , que la clase media es la principal preocupación, que la agenda y los temas sociales no nos dejan dormir hasta que podamos resolverlos, que somos un gobierno que batalla contra los abusos y quiere integrar a la sociedad. Desde el primer día el presidente puso su foco en estos temas y soy un convencido que si cumplimos, nos hará merecedores al honor de contar nuevamente con la confianza ciudadana que nos permita un nuevo gobierno de la coalición .
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