Plan de reconstrucción
El Presidente Kast delineó el miércoles un ambicioso plan de recuperación de la economía, que será presentado al Congreso luego de que el Ejecutivo acordara con los partidos que lo apoyan sus principales contenidos. Si bien incluiría cerca de cuarenta medidas, ellas tendrían una unidad de propósito.
El objetivo principal es aumentar el ahorro en el país de manera que ese dinero se invierta en nuevos proyectos y aumento de la productividad. Chile desgraciadamente en los últimos años, en especial a contar de 2014 (reforma de Bachelet), ha transitado en dirección contraria a ese objetivo. Es el único país de la OCDE que ha aumentado tasas de impuesto corporativo en los últimos 25 años y adicionalmente desintegró parcialmente los impuestos. Con la reintegración se lograría que a igual ingreso el capital y trabajo paguen lo mismo y trato equivalente para inversionistas locales y extranjeros. La baja de tasas aumentaría el ahorro y la inversión. Se desandaría así el camino que ha desalentado la inversión en Chile desde hace diez años, afectando el crecimiento y el empleo. Dijo Kast: “no llegamos aquí para repetir el ciclo anterior, llegamos para romperlo”.
Es falso que esto beneficie a los ricos: fomentaría el ahorro de 150.000 empresas que proveen más del 50% de los empleos. Por otro lado, el déficit fiscal no crece pues recortes de gasto financiarían la disminución de recaudación y mayor crecimiento ampliaría la base tributaria. Adicionalmente, un crédito tributario de 15% a empresas que contraten trabajadores de bajo salario sería beneficioso para personas de bajos ingresos.
El Presidente Kast nos está proponiendo transitar en la dirección opuesta a la que recorrimos el último decenio y que empobreció al país. Las metas serán un crecimiento del PIB convergiendo al 4%, con equilibrio fiscal estructural y tasas de desempleo cercanas al 6,5%.
Es positivo el trabajo prelegislativo realizado por los ministros Quiroz, Alvarado y García. Da cuenta de un gobierno decidido a poner en práctica su programa y liderar a sus adherentes. Las directivas partidarias y bancadas oficialistas, a su vez, han mostrado iniciativa para proponer variantes, pero también sentido de unidad para confluir en un solo proyecto con igual propósito. Ello es una demostración de que este gobierno quiere consolidar un nuevo ciclo en la política chilena: aquel que se inició en septiembre de 2022 con el triunfo del Rechazo del 62% a la Constitución refundacional de la izquierda; que continuó con la victoria de José Antonio Kast en las elecciones presidenciales y que debiera, después de un arduo trabajo de muchos, confluir hacia un sucesor de Kast que pertenezca a la misma coalición que le ha apoyado y debiera cimentarse durante este gobierno.
Ojalá haya votos suficientes para que Chile recupere el camino del progreso.
Por Luis Larraín, Presidente Consejo Asesor de Libertad y Desarrollo
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