Opinión

Polarización

Hace unos días el Papa León XIV afirmó que la polarización —política, social y cultural- está siendo alimentada por discursos simplistas, ideologías prefabricadas y narrativas divisivas, que reducen la realidad a bandos enfrentados. Llamó entonces a evitar la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones.

La aseveración del Papa se refería a una tendencia universal que, sin duda alguna, se da en Chile y lo es también en materias económicas.

Históricamente Chile creció a tasas más elevadas que, por ejemplo, aquellas de los EE.UU., en períodos en que imperaba un amplio consenso en torno al modelo económico-social imperante, en cambio, en períodos en que no existía tal acuerdo o predominaba el proteccionismo y/o el estatismo, la economía chilena se fue rezagando.

En la actualidad tenemos un marco institucional que, en líneas generales y en base a las aseveraciones del párrafo anterior, debiera hacernos propensos a crecer a tasas significativamente superiores a aquellas de los países hoy desarrollados. Pero no lo estamos haciendo.

Nuestra baja tasa de crecimiento económico se explica por muchas razones, destacando entre ellas el problema de la permisología y el alto grado de incertidumbre institucional existente, factor este último que quiero destacar en esta ocasión. En efecto, desde comienzos de los años 1990 y hasta 2014, el período del milagro económico chileno, tal incertidumbre fue inferior a aquella de los EE.UU., en cambio en la actualidad lo es muy superior (Cerda, Silva, & Valente, 2016) y (Baker, Bloom, & Davis, 2016). Sabemos que los empresarios están dispuestos a invertir y correr los riesgos correspondientes, porque son calculables. Pero huyen frente a la incertidumbre. Y este último fenómeno está en Chile en la actualidad muy relacionado con la polarización.

Hay quienes argumentan que tal polarización prácticamente no existe en materia económica en Chile. Se sostiene que sus economistas tienden a preferir un régimen democrático y una economía de mercado relativamente abierta al comercio internacional, en que los gobiernos corrigen las fallas de mercado y juegan un papel en la erradicación de la pobreza y la reducción de las desigualdades.

Pero una cosa son las preferencias de los economistas y otra distinta son aquellas de la clase política. A nivel de esta existe -tal como lo sostiene el Papa, y a nivel declarativo y en materia del rol del gobierno en la economía- un alto grado de polarización, que impide se materialicen muchos de los grandes proyectos de inversión. La invariabilidad tributaria propuesta por el ministro de Hacienda mitigará el problema, pero no lo eliminará. Esto último sólo sucederá si se vuelve a crear un ambiente de amistad cívica, similar al que existió durante el milagro económico chileno.

Por Rolf Lüders, economista

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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