Si el autocuidado nos hace tan bien, ¿por qué es tan difícil mantenerlo?

Si el autocuidado nos hace tan bien, ¿por qué es tan difícil mantenerlo?
El autocuidado no es fácil de mantener.



Bridget Jones, la protagonista de la novela convertida en película e interpretada por Renée Zellwegger, es uno de los personajes más entrañables en el género de las comedias románticas. A diferencia de muchas otras protagonistas de historias de amor, Jones está lejos de ser la mujer perfecta. Pero lo intenta. Con una escena inicial que se ha vuelto clásica en la que Bridget deprimida, llora sola en el living de su casa mientras presenta su versión del himno de Celine Dion, All By Myself, fuma y toma vino en exceso, se pinta un cuadro que todos hemos vivido en alguna oportunidad. Porque a veces simplemente nos dejamos ir.

Pero de la misma forma que Bridget cae en la auto indulgencia y en el sentimiento de lástima por sí misma, siempre se recupera. Un punto que se repite a lo largo de toda la saga es la conducta cíclica en la que Bridget toca fondo y luego, como el fénix, vuelve de las cenizas convertida en una nueva mujer. Lista para atacar el gimnasio, dejar el alcohol, bajar su consumo de cigarros y, sobre todo, cortar relaciones con hombres tóxicos. Un perfecto ejemplo de una mujer que toma las riendas y pone en práctica el conocido auto cuidado o self-care. Y, así como lleva el cuidado de sí misma al extremo, vuelve a caer en los antiguos hábitos nocivos repitiendo una secuencia que pareciera nunca acabar y que todos conocemos.

Si el ejercicio, la buena alimentación, cumplir con las horas de descanso que necesitamos, el consumo moderado de alcohol entre muchas otras prácticas son claros ejemplos de cuidado personal que, tal como le ocurre a Bridget nos hacen sentir bien y mejoran nuestra calidad de vida ¿por qué pareciera casi imposible sostener estas rutinas positivas en el tiempo?

La psicóloga clínica de Psyalive especialista en Terapia Sistémica y Mindfulness, Nicole Campos Haro explica que uno de los problemas está en que el auto cuidado es un concepto mucho más profundo que lo que suele mostrarnos la cultura popular en películas, series, comerciales de televisión y revistas. “El autocuidado es un conjunto de prácticas y acciones que una persona realiza de manera intencional para mantener, mejorar o restaurar su propio bienestar considerando el aspecto físico, emocional y psicológico”, comenta.

“Implica tomar medidas proactivas para cuidar de uno mismo y puede incluir una variedad de actividades”, complementa.

Un bien necesario

El autocuidado es un concepto complejo, con muchas ramificaciones y, definitivamente, no es como una talla única que le sirve a todos por igual. Se trata de un tema con tanto impacto para la salud, que en 2019 se inauguró el Centro Internacional para la Investigación del Autocuidado, una entidad especialmente dedicada a estudiar el fenómeno del self care. Dicha organización explica que, incluso en los casos de personas que viven con condiciones crónicas, de las casi 9 mil horas que tiene un año, solo 10 se pasan en compañía de un profesional de la salud. Lo que implica que, el bienestar físico y emocional recae casi de forma absoluta en las propias acciones. Y esto aplica no solo para quienes padecen una enfermedad, sino para todos. “Solo un 0.001% de nuestro tiempo lo pasamos con profesionales de la salud. Todo el resto del cuidado, monitoreo y administración de actividades debe ser hecho por nosotros mismos como formas de autocuidado”, explica en organismo en una de sus publicaciones.

El problema es que, aún cuando somos capaces de reconocer su importancia y experimentar los beneficios, ser consistentes es muy difícil. Puede parecer contra intuitivo que algo que nos hace tan bien como el self-care sea tan difícil de aplicar en el día a día. La especialista de Psyalive explica que, si bien están muy extendidas algunas recomendaciones en relación al autocuidado —como hacer ejercicio, comer una dieta equilibrada, dormir lo suficiente o mantener relaciones sociales saludables—, es importante que, para establecer prácticas de autocuidado que realmente sean efectivas, éstas sean personalizadas. “Deben reconocer las propias necesidades, intereses, gustos y estilos de vida de cada persona”, aclara. “Solo de esta forma nos va a hacer sentido incorporarlas dentro de la rutina propia”.

Pero, además, un estudio publicado por especialistas del Centro Internacional para la Investigación del Autocuidado logró determinar que existen otras barreras que son comunes a casi todas las personas que se oponen a las más loables intenciones por practicar el self-care de forma responsable. La investigación concluyó que existen 7 principales motivos por los cuales el autocuidado es tan desafiante. Y la mayoría de ellos tiene que ver con el reemplazo de comportamientos ya aprendidos. “Las razones pueden ser agrupadas en cambios conductuales y factores vinculados a enfermedad”, explica la publicación del centro. “Los cambios conductuales se refieren a hábitos, motivación, toma de decisiones y el desafío de la persistencia”.

Y es que, para la mayoría, definir qué nos hace bien y qué hábitos o conductas nos perjudican no es la principal dificultad. El problema está en llevar a la práctica y de forma constante esas resoluciones. “Si bien puedo saber que algo me hace bien, igual me cuesta motivarme a incorporarlo porque no le doy suficiente importancia o porque es algo que realmente no me gusta”, aclara Nicole. Por eso, a la hora de incorporar una acción de este tipo en la rutina, la especialista explica que es fundamental plantearnos ciertas preguntas que le den sustento a ese auto cuidado. “Puedo preguntarme: ‘¿qué necesito incorporar o eliminar de mi vida para sentirme mejor? ¿por qué vale la pena hacer esto? ¿Esta acción específica tiene sentido para mí? ¿Cómo puedo hacer que sea más fácil incorporarla en mi vida? ¿Qué hago para que sea más agradable o placentera?’”. La psicóloga explica que las respuestas nos darán una guía no solo para saber qué estrategias de autocuidado son las que necesito en este momento, sino también para comprometernos con el cambio.

Y es que el autocuidado requiere de adaptación y no es algo que pueda comprarse en las tiendas. “En los últimos años ha habido un aumento en la popularidad del concepto de autocuidado y esto ha llevado a una comercialización y trivialización en algunos casos”, explica Nicole. “Lo que ha hecho que algunas personas lo tomen a la ligera o consideren que para incluir prácticas de autocuidado deben gastar grandes sumas de dinero. Pero la realidad es que el autocuidado va mucho más allá de tomar una tarde de spa, ir a un centro de belleza o comprarme ropa. Se trata de un conjunto de prácticas y hábitos que se enfocan en cuidar nuestro bienestar integral considerando no solo el aspecto físico, si no que también el bienestar emocional y psicológico”, explica. Reafirma además que estas prácticas deben ser personalizadas y adaptadas a nuestras propias necesidades y no debemos dejar que la trivialización del concepto nos aleje de lo que realmente importa: cuidar nuestro bienestar y nuestra salud en todos los niveles.

Porque los beneficios de superar el eterno ciclo de autocuidado y auto sabotaje al más puro estilo Bridget Jones son claros y han sido ampliamente documentados por la ciencia. “Incluir autocuidado mejora nuestro bienestar, disminuye la aparición de enfermedades, disminuye la mortalidad y reduce los costos en tratamientos de salud”, explica la publicación del Centro Internacional para la Investigación del Autocuidado. Sin embargo, Nicole Campos Haro explica que hoy es fácil caer en la presión que existe —sobre todo para las mujeres— de ser capaces de todo. Incluyendo mantener una rutina de self-care infalible. “Es importante recordar que el autocuidado no es una obligación, sino una elección consciente de cuidar de nosotras mismas. Por lo tanto, es importante encontrar un equilibrio que nos permita disfrutar de nuestro proceso de autocuidado, en lugar de sentirnos presionadas o estresadas por cumplir estándares”, comenta. La especialista agrega que siempre es recomendable buscar orientación profesional si se percibe que hay una presión por cumplir con determinadas prácticas que está afectando negativamente la salud mental o emocional. Porque, si no se aborda de forma correcta, es fácil cruzar la línea del auto cuidado hacia la obsesión y una expectativa de perfección inalcanzable.

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